viernes, 23 de julio de 2010

Miki ya no está en Madrid

Ha cruzado el charco y se ha ido para el otro lado. Al país donde hasta el suero que te dan en la farmacia cuando tienes cagalera por lo visto puede saber a chicle o a frutas del bosque, a gusto del consumidor.

Yo, pues tengo mucha pena dentro y le echo mucho de menos ya a estas alturas. Sé que le va a ir bien, que tiene que dar este paso si así lo considera, pero no puedo evitar llorar como una magdalena cada vez que lo pienso. Y como me da igual y la pena es mía, pues lloro lo que me da la gana y sin ahorros, sola o acompañada.

Miro la habitación toda recogida. Ya solo somos dos en las cenas de la terraza. No tenemos anécdotas de señoras enchufadas de botox. En el autobús ya no liga nadie. Nadie nos arrastra a cenar el centro comercial y luego tomarnos de postre un helado enorme con miles de cosas encima. La horchata no baja de nivel en la nevera. El cuarto de baño no parece el stand de El Corte Inglés de cremas.

Es que Miki tiene todas esas cosas dentro. Y mucho más. Pero sobre todo una personalidad increíble que hace que le quieras mucho. Miki es una persona especial, está lleno de virtudes todo lo grande que es, y yo, pues como decía, que la echo mucho de menos y que espero que construyan pronto un puente de Miami a Vallecas, para que sea posible ir a machucar el inglés sin necesidad de coger el barco o el avión, solo caminando en bicicleta o autoestop.

martes, 20 de julio de 2010

¡La quiero!


O como diría mi amiga Cientodos, ¡la necesito! Lo que habría dado por tener una casa de muñecas así de pequeña... ¿O en realidad es lo que daría ahora por tenerla?

Para qué engañarnos. Cuando era pequeña era más de la Barbie y los rosas. En realidad, la que quiere esta casita de muñecas es la niña que llevo dentro (y no me refiero a Manuela). ¡Es tan mona! Puedes echarle un vistazo completo pinchando aquí.

Mil recetitas, mucho minimalismo en el ajuar


Yo con mi diabetes gestacional sin poder probar los frutos del verano (léase horchata+fartons y helados variados) y encima adicta a esta página de postres. ¡Me encanta el blog Technicolor Kitchen!

Tengo muchas ganas de poder hornear su maravillosas recetas de CupCakes (mi amiga Paulen me debería dar un curso acelerado), probar sus tartas, hacer las galletas... y sobre todo, ¡ponerlo todo tan mono para hacerles fotos como las que vienen en el blog! ¿De verdad una sola persona puede tener tanto ajuar de cocina! Que no sé si lo que en realidad me gusta es la cantidad de cuenquitos, platos, copas y tazas que saca o la maravillosa pinta que tienen los dulces. Me tiene pillada por ambos lados.

Ahora mismo, salivando como una loca.

viernes, 16 de julio de 2010

Nobleza Obliga, de Donna Leon

Si es que a mi lo que en el fondo me encanta, es la novela policiaca. De vez en cuando me gusta empaparme de otros estilos y conocer nuevos mundos (que muchas veces me dejan boquiabierta), pero como leo los libros de investigaciones policiales, no me leo ninguno.

Esta vez, Brunetti y sus pesquisas por Venecia han sido mi telón de fondo en la línea de metro que conecta mi casa con Antón Martín. Esta es una línea de metro extraña, que se acorta o se alarga según los días y que cuando tengo una novela apasionante entre mis manos, parece que alguien se molesta en ir borrando estaciones con una goma mágica mientras aún no se sabía nada del rapto y posterior asesinato de Roberto Lorenzoni. Que lo mismo llega mi parada en medio de la excavación y el hallazgo del anillo, que en medio de la conservación con el forense a la vista de los resultados de los análisis.

Esto no me hace un buen apoyo para Brunetti en un caso tan duro como el que teníamos entre manos, pero he hecho lo que he podido y al final hemos salido victoriosos. Aunque ya le digo, que en el próximo libro, más vale que la signorina Electra le enseñe algo de informática, que es peor que yo. Anda que...

miércoles, 14 de julio de 2010

Música en clase

Ayer estuve con Picapino en el curso de preparación al parto y nos tocaba una sesión de musicoterapia. Y siento herir los sentimientos de los seguidores que puedan encontrar en este tipo de terapias la liberación a los más profundos entuertos de su alma, pero fue de traaaaaca.

La primera media hora de la clase, cuando flor de loto y su amiga el pequeño saltamontes empezaron a hablarnos como en susurros sobre los beneficios del pentagrama para nuestros bebés, me la pasé concentrándome en no desencadenar una risa histérica imparable de las mías, y sobre todo, no mirar al padre de la criatura que llevo dentro para evitar el contacto visual y estar entonces perdidos los dos, faltándole el respeto a las profesoras susurrantes. Hablaban bajo, pero son personas al fin y al cabo y no hace falta herir sus sentimientos.

Para abrir boca, así, nada más llegar, nos pidieron que cerráramos los ojos porque nos iban a hacer una lectura sobre un fondo musical. Y envuelto en violines y sonidos de lluvia tropical, nos declamaron una especie de manifiesto sobre los sentimientos más profundos de nuestros bebés y la importancia de papá y mamá en su vida. Luego, por supuesto, se abrió un debate sobre lo que habíamos sentido y qué había supuesto la experiencia para nosotros, que correspondimos con un gran silencio de la audiencia absorta.

Luego nos hablaron de la importancia del abrazo en la vida (así en general, sin especificar) y yo me acordé cuando a mi amiga Cientodos se fue a una fiesta y un falso llamado Aertes la intentó dar un abrazo sostenido, con un ojo abierto en blanco y otro cerrado. Confieso que fue una conexión mental arriesgada cuando estás intentando aguantar y controlar tu risa.

Luego tuvimos que bailar agarrados, para mi tranquilidad solo con Picapino, dejándonos llevar de forma alterna por los suaves designios del otro. Y sentir también a nuestro bebé como parte de una supuesta burbuja de tres que formábamos el conjunto. Reconozco que cuando me vi amparada por las espaldas de mi pareja, nos dejamos liberar un poco y nos reímos un rato los dos porque Picapino no paraba de decirme cosas al oído sobre la absurda situación. Y creo que rompimos el flujo de energía de la clase y se nos vio el plumero, con lo que el chacra de las profesoras, alojado en su suelo pélvico, se debió venir un poco abajo. Pido disculpas por nuestro comportamiento, pero no podíamos más.

Y para terminar, nos contaron a muy bajos decibelios el papel del padre en esto de la maternidad durante los primeros meses, que así venido a resumir, es estar pendiente de las emociones de la madre y sus necesidades, ya que no tiene nada que hacer ante el enorme vínculo de conexión directa que hay entre ella y el bebé. Vamos, que tres años de terapia que llevo encima que me desplumaron en una sola tarde con esta nueva interpretación de la dinámica familiar.

Se habló del colecho (¡ay, si mi amiga Paulen hubiera estado en la audiencia!) y del amor que flota en el aire. De la maternidad como experiencia cósmica alejada de todo mal, de la pureza de los sentimientos y de la importancia de la comunicación interestelar. El abrazo, como símbolo de protección y yo qué sé de cuántas cosas más. Ni hemorroides, ni gietas en los pezones, ni depresiones postparto, ni masajes de periné con globos dentro, ni ná de ná.

Y cuando estábamos en casa, hablando sobre la experiencia, nos dijimos que quizás somos unos incultos. O quizás habría estado mejor si nos lo hubieran contando todo a un volumen audible, con luz en la sala y sin todas esas palabras rimbombantes, cargadas de una cursilería extrema. Que digo yo que detrás de esto hay experimentos y estudios de personas serias que seguro que pueden avalar sus conocimientos y ayudarles a comunicar con más firmeza. Que no dudo que la musicoterapia esté bien, pero es que tanto misticismo...

viernes, 9 de julio de 2010

Ojos de camaleón

Desde que estoy embarazada, me choca comprobar que he entrado a formar parte del club de las personas non gratas en el transporte público, porque por primera vez en mi vida soy de esas personas a las que hay que dejar sentarse. Grupo que comparto con la gente mayor y los minusválidos.

Que es entrar en un autobús abarrotado y a la gente sentada se le disparan los ojos, uno hacia Cabo Cañaveral otro hacia los Caños de Meca como a los camaleones, haciendo de Fernando Trueba un mero principiante del estrabismo. Todo con tal de que no te des cuenta de que han visto el bombo, el bastón o las manos atríticas para no tener que levantarse ni aunque estén en sitio reservado. Hay gente que hace verdaderas virguerías a tal efecto, todas ellas con el común denominador de tener muy pero que muy poca vergüenza y educación.

Menos mal que no siempre es así y que de vez en cuando alguien se levanta y te deja su asiento. Todavía hay mucha gente estupenda en el mercado, aunque no sean la mayoría.

Lo peor es cuando ves que el que se levanta a dejar el sito a la señora mayor es el minusválido y el que cede el sito al minusválido es la embarazada y a su vez a esta la deja sentarse una persona que perdió la juventud hace tiempo.

Entre locos anda el juego.

Invisible, de Paul Auster


Pues, qué queréis que os diga, pero ni fu ni fa de mi último querido Paul. Hay partes que me han encantado, dándome un poco de optimismo y alimentando el gusanillo del gustito por leer, pero otras me he tenido que forzar a seguir enganchada a la lectura mientras mi otro yo luchaba por pensar en la manicura y el precio de la pescadilla en el Carrefour. Con el sueño que hace en el metro...

Todo el rato estaba pensando, ¿pero este no es el mismo personaje de otro libro de Paul Auster?

Lo que sí que me ha dejado KO ha sido el final. O bien no estoy a la altura de la intelectualidad que exige el momento o simplemente es que ahora lo intelectual es no serlo y acabar con un chimpún cualquiera.

Por favor, si alguien se lo lee que me cuente, que puede que me haya perdido.

jueves, 8 de julio de 2010

Paraíso en el futuro


Hay sitios a los que ya no podré ir con mi Javi y con Manuela. ¡Con lo remono que tienen el césped!

Un pueblo escocés prohíbe tener patos, conejos, palomas... ¡y niños!


¿Eres de los que creen que los niños dan alegría a los lugares? Pues Firhall, en Escocia, te parecerá un pueblo muy triste. Los habitantes han llegado a un acuerdo de convivencia: se permiten los perros pero se prohíben los niños para garantizar la tranquilidad.
Algunos medios han descrito, como "el lugar de los ogros que odian los niños". Pero lo cierto es que los habitantes de Firhall buscan la tranquilidad lejos de la algaravía, los ruidos y lloriqueos de los más pequeños.

Si uno desea adquirir una propiedad en esta zona ya sabe a lo que se atiene. Claro que si busca casa allí probablemente ya conocerá las reglas básicas... y tajantes. Sí a los perros, no a los niños y una cosa más: tener más de 45 años. Todo esto nos da las pistas para pensar en una especie de geriátrico pero 'en forma de pueblo'.

¿Por qué estas normas? Un lugar tranquilo donde los adultos puedan pasar los últimos días de su vida. Los menores están admitidos pero únicamente como una visita ocasional en ningún caso permanente.

Lesley-Ann Fraser, agente inmobiliaria del pueblo, le explicón a la BBC que la prensa exageró de tal manera el propósito de diseñar un pueblo para adultos que "realmente se llegó a pensar que cualquiera que quiera vivir en un lugar así era un ogro que odiaba a los niños".

La verdad es que no voy a engañaros pero pese al shock que me ha producido la noticia, he de confesar que una parte de mi está totalmente de acuerdo con la decisión unánime de los habitantes de este pueblo: los niños son un coñazo. Sé que es políticamente incorrecto decir esto y que dentro de poco tendré una retoña rampando por el mundo, pero eso no quita para que sea consciente de que por mucho que yo la vaya a querer y a perdonarle todas las impertinencias mientras se me cae la baba con la gracia de la niña "que mira qué salero tiene", no entienda que los demás no tienen porqué aguantarla. Los niños de los demás son de los demás, y son los demás los que se los tienen que comer con patatas.

Bajar a la piscina y cagarte en todo porque está lleno de energúmenos renacuajos que sus padres te imponen está mal visto. Parece que todos tenemos que aceptar que los niños son una bendición y que el que se tiren en bomba mientras nadas creyéndote una sirena tienes que saber aceptarlo abriendo tu corazón a la infancia. ¡Y una mierda!

Hay de todo en esta vida. Hay niños majos y niños malignos. Y no quiero a todos a mi alrededor, como no querría a mi alrededor un adulto toapelotas y mala persona. Y me gustaría sentirme libre para que me disgusten sin ser la típica vieja amargada del barrio.

¡Cómo estoy hoy!

martes, 6 de julio de 2010

Lancémonos al absurdo


Mi compañero Dora ha publicado un post sobre titulares periodísticos. Hay varios chulos pero es que este me ha encantado. ¡Viva el absurdo! El mundo sería mucho más interesante si pasaran estas cosas.

"Los trabajadores de Metro Madrid, como protesta sindical, cambian de sitio los nombres de las paradas. Durante una hora, Móstoles está en el centro, lo que no impide que la gente siga bajando a por el pan en chándal".

miércoles, 30 de junio de 2010

Hoy follo y mañana fatatas


Estoy haciendo un experimento con el pollo que me voy a comer hoy. Resulta que ahora que somos tan modernos, el pollo para asar de corral viene con un kit para preparar pollo al ajo. Este kit consiste en una bolsa profiláctica de algo parecido al plástico, pero que no se derrite con el calor, y unos polvos de olor indescriptible que hay que meter junto al pollo de cuerpo presente en la bolsa para después remover y que se impregne todo bien. ¿En qué momento esto me ha parecido una buena idea? Pues claramente en uno que no tenía el hambre que tengo ahora y en el que la idea de comerme semejante plato era lejana, como la vejez.

Dice que hay que dejarlo 75 minutos y ya solo me quedan 15. He ido a mirarlo una vez desde que le he introducido en el horno y la bolsa sigue entera y el pollo crepita en una salsa de dudosa calidad culinaria. Eso sí, os digo que para dentro que va, que no estoy para hacer algo diferente.

El caso es que esto es de coña. Resulta que, sensibilizada contra las hormonas y la vida mísera que les dan a los pollos de granjas acinadas, me gasto las perras en un pollo ecológico, que luego cocino envuelto en un material que parece desarrollado por la NASA (y que no creo que sea inerte) y condimentado con un montón de polvos de lo más sintético, alejados varios escalones de la cadena trófica natural. Pero, ¿cómo puedo ser tan absurda?

martes, 29 de junio de 2010

Para mejorar el currículo


Me pasa mi amiga Dora esta reflexión de última hora tardía. No sé si serán nuestras neuronas pero lo vemos super risoso y hemos decidido postearlo las dos al unísono.

Si te da VERGÜENZA decir en qué trabajas, aquí van algunas sugerencias para mejorar el impacto del 'Curriculum Vitae':
  • Coordinador de Movimientos de Información Interna (Celador)
  • Especialista en Logística y distribución de Documentos (Mensajero)
  • Experta en Terapia Visual y Distracción Ocupacional (Bailarina de Club STREEP-TEASE)
  • Coordinador Adjunto de Admisiones y Salidas de personal (Portero)
  • Coordinador Oficial de Movimiento Nocturno (Vigilante)
  • Experto en Manejo de Materiales (Bodeguero)
  • Distribuidor externo de Recursos Humanos VIP (Chofer de Taxi)
  • Especialista en Logística de Energía Combustible (Despachador de Gasolinera)
  • Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (Albañil)
  • Enlace Externo Avanzado en Logística de Documentos (Mensajero con Moto)
  • Consultor de Asuntos Generales y No Específicos (Adivino, Brujo, Lector de Cartas)
  • Técnico de Mercadeo Dirigido (Repartidor de Propaganda)
  • Especialista en Logística de Alimentos (Camarero)
  • Experto en Clasificación y Acopio de Perecederos (Verdulero - Vendedor de Verduras)
  • Abastecedor Calificado de Sólidos y Líquidos en Lugares de Alta Concentración (Vendedor de Cerveza y Chucherias en el Estadio)
  • Terapista Emocional en Centro de 'Salud' (Cantinero)
  • Distribuidor Externo de Productos Importados de Alta Rotación (Vendedor Ambulante)
  • Experta en Sexología y Terapia Personal (Puta)
  • Técnico en Mantenimiento Sanitario de Caminos Públicos (Barrendero de Calles)
  • Experto en 'Freelance' (Trabaja En Lo Que Sea)
  • Impulsor de Vehículo Distribuidor de Refrigeración (Repartidor de Pescado)
  • Especialista en Manejo de Tierras y Plantas (Jardinero)
  • Experto Distribuidor de Música y Cinematografía (Vendedor de Discos Piratas)
  • Director General Adjunto de Asuntos sin Importancia (Diputado)
  • Experto manipulador de necesidades secundarias (Teleoperador)
Y tú, ¿en qué trabajas?

domingo, 27 de junio de 2010

La buena mesa


No hay nada en este mundo con una familia numerosa.

A mi me encanta la familia, eso ya lo saben los que bien me conocen. Me encanta estar rodeada de esos que considero 'los míos' y que formamos un clan del que nadie puede ser miembro así como así. Unidos por esos lazos de sangre que son irrompibles con el tiempo. Los mismos lazos que te hacen odiar a veces a tus hermanos, padres o primos, pero que te sirven como un teléfono inalámbrico cuando tienes que afrontar problemas. Esos que te hacen reconocer a tus semejantes cuando les miras a los ojos o que te hacen que te recorra una sensación de familiaridad cuando entran por la puerta o les contestas al teléfono. Son ellos. Han llegado los de siempre.

Una familia es un saco de recuerdos, buenos y malos, en los que puedes buscar miles de anécdotas que compartir en las tertulias de sobremesa. Es un acompañante fiel en el camino. Es un barco con remeros empujando al mismo ritmo. Es un lugar en dónde aprendes a formar parte de un grupo, a ser un miembro más y a depender de los otros. Es también un catálogo de manías, aprendizajes, traumas, reproches, clichés, ciclos repetidos, abrazos, complicidades, secretos, apoyo, risas y más risas... Es todo eso bueno y malo al mismo tiempo, hecho un mejunje.

Cada familia es un mundo. Las familias pueden tener miles de estructuras diferentes. Se pueden hacer de múltiples maneras y no existe un catálogo de las que funcionan bien o mal. Lo que sí sé es que te marcan con un sello de denominación de origen difícil de quitar, que te acompaña en muchos aspectos el resto de tu vida.

A mi me encanta la familia, eso ya lo he dicho. Y no quiero estar familiarmente sola nunca.

Una boda de Vogue

Una estupenda boda digna de las páginas de Vogue. ¿Y quién era la fotógrafa? Pues por supuesto una artista digna de Vogue y mucho más. Y si no te lo crees, echa un vistazo a su blog pinchando aquí. ¡Ay! Qué orgullosas estamos todas de nuestra Jimenilla.

Joé, es que me dan ganas hasta de casarme, así te lo digo.

lunes, 21 de junio de 2010

Elegir

Reconozco que no siempre me ha gustado, pero es que últimamente me da subidón solo de pensar que puedo elegir en la vida. He pasado de verlo un agobio constante, un requisito pelmazo de la existencia, a verlo una herramienta útil para ser yo misma y entender al resto como personas que son. La elección como herramietnad e integración social, como quien dice.

Antes cada elección era un mundo. Que elegir una cosa solo significaba para mi decir que no a otras múltiples puertas abiertas. Elegir era escoger la opción de la que inmediatamente me arepentía en cuanto descartaba las otras muchas opciones. Era mucho más fácil ser inerte, dejarse llevar por la rutina y los quehaceres. Cuantos más mejor, porque un deber no puede cuestionarse ni elegirse, sino solo ejecutarse. Interesatne estrategia la mía para salir del paso.

Pero creo que he aprendido que hay que pagar un billete de ida en el tren de la vida. Elegir es crecer y hacerse responsable de lo que eliges, cosa que a la vez es más arriesgada y te obliga a efrentarte al vacío. ¿No es esto maravilloso? Da un poquito de susto, pero a la larga es tan bonito que te engancha. Es definirte, como si te pasaras un rotring por el contorno de tí misma para separarte del resto. O al menos para saber donde acabas o empiezas, según se mire.

Elegir es comenzar a andar por un camino propio, un camino tuyo al que le coges un cariño extraordinario. En el que hay muchos deberes y tareas pendientes, pero en el que incluso estas mismas se abordan desde dentro de las tripas y no como imposición celestial. Las cargas también son elecciónes y consecuencias de algo y no imposición divina de la mala vida. Del cielo cae poco más que lluvia, por mucho que insistamos.

jueves, 17 de junio de 2010

Madrid en disolución

Es una sospecha, pero creo que Madrid está desapareciendo. Diluyéndose a cámara lenta en el olvido. No sé, pero de repente me ha dado la sensación de que se está desvaneciendo y no la estamos ni diciendo adiós.

Poco a poco y sutilmente, nos la están enterrando entre aceras de planchas de granito. Así una tras otra, comiéndose las típicas aceras por las que hemos andado mucho tiempo. Plazas totalmente alicatadas sin sombra a la vista, explanadas fascistoides sin bancos para la tertulia, unas farolas que te alumbran con mogollón de modernidad... Oiga, ¿y Madrid ahora dónde queda? ¿Está muy lejos andando desde aquí?

Aunque dentro de mi tengo la semilla de la emigración, siempre está Madrid, mi ciudad adorada. Madrid, con tantas caras diferentes, con tanta gente distinta. Un lugar donde está mi gente (la que no está fuera), con mi familia, con mi trabajo, con mi futura maternidad. Unas calles por las que conduzco con el brazo sacado por la ventanilla. Madrid que te escupe y te acuna a la vez. Ese Madrid que te llena el alma con sus terrazas, con sus veranos repletos de calles, con las risas de una gente feliz ante una cerveza, con los turistas haciendo fotitos a la Puerta de Alcalá. Con sus metros abarrotados a hora punta, con sus largas colas en los cines, con sus centros comerciales hechos por encargo que sustituyen el espacio de paseo que nos han quitado. Con sus precios y sus mileuristas. Madrid con su luz, con sus Austrias y su Latina. Madrid con Malasaña y sin ella. Un sitio que reconozco como mío, que siempre tiene una palabra amable conmigo cuando estoy triste. Madrid,desde donde a veces es verdad que camino hasta el cielo.

¿A dónde se está yendo? ¿A dónde la están llevando? Un rato ha estado bien pero la broma empieza a parecerme cansina. Queremos que vuelva nuestra ciudad. Y una Plaza de Las Cortes con su arena y sus árboles. Y una Puerta del Sol con personalidad madrileña y no importada de Wisconsin (o como se escriba). ¿Por qué la calle Fuencarral es exactamente idéntica a la calle El Prado?

Madrid, mon amour, vuelve con nosotros...

miércoles, 16 de junio de 2010

Eco, ecooooo

Vivo sumida en el momento más inculto de mi historia. Incultura que me vienen del aburrimiento absoluto que me produce la información que me llega. Información repetida. Información manipulada. Información sensacionalista. Y mira que odio decir este tipo de cosas que parecen tan estereotipadas y demagógicas. Pero es que lo siento así.

Pongo el telediario intentando salir de este bucle en el que me he metido y me doy cuenta de que mientras veo las noticias, mi cabeza está pensando en otras cosas. Y que cuando atiendo, todo me produce apatía, pereza, ira, decepción... Miro El País online y tampoco me motiva. Lo noto porque aunque lo tengo de página de inicio, dejo la tarea pendiente de revisarlo para 'más tarde', ese momento que todos sabemos que nunca llega. Y no digamos ya de la radio, de la que era gran fan. Las tertulias no consiguen competir con los pájaros de mi cabeza que acaban siempre revoloteando por la habitación mientras respetables personalidades del momento discuten sobre cosas en las que debería irme la vida. O al menos antes lo hacía. Ya el esfuerzo de informarme no me merece la pena.

Así que estoy vacía de contenido actualizado. No estoy uploaded. No puedo participar en ninguna conversación con criterio. Me encuentro flotando en la superfialidad de mis opiniones. Que ni me reformo laboralmente ni me pongo ni me quito el burka. Que ya no sé si mis recetas las gestiona la administración o ahora lo lleva desde lo público una subcontrata privada. Ya no sé ná de ná. Y lo de achacar la causa al resto, me rechina un poco.

Y mientras tanto, lo único que veo en este desierto es un pequeño oasis de información que me pasa mi amiga Dora, a la que nunca podré pagar la deuda moral que ha supuesto poder ver el Hola! online y todas las revistas de decoración que nunca me atreví a imaginar con solo pinchar aquí. Que esto me emocione y me motive más que enterarme del mundo y de lo que pasa a mis compañeros de existencia, allá donde vivan o estén, me desconcierta mucho.

martes, 15 de junio de 2010

Disimular

Este martes ha llegado solo a su mitad y me he dado cuenta de que he disimulado ya un montón de veces a lo largo del mismo.

Primero me he ido a hacer un análisis y he disimulado que las agujas me dan mucho miedo. Cuando he entrado en la salita del dolor, he hecho como si no pasara nada y como si esto lo tuviera yo superado de sobra, cuando en realidad, ver la aguja aunque sea en su funda verde me da un poco de escalofríos.

Luego he venido a trabajar y he disimulado que me cae mal un compañero. Y cuando se ha acercado a hablarme y a darme lecciones de cómo se resuelve el mundo (conocimiento que él domina a la perfección y que además, se presta a compartir conmigo en cualquier momento para aleccionarme como profesional freelance en compañerismo), he disimulado que no quería hablar con él y que me da la risa con lo que me cuenta. Por suerte, sus conocimientos me resbalan y no hacen mella en mi. Y por suerte hoy soy una experta en disimulo y no me he reído ni un microsegundo.

Y ahora, disimulo que tengo un sueño de muerte y que no valgo para estar en una oficina. Disimulo que tengo alma de autónoma y siempre la tendré, y que no entiendo porqué tengo que cobrar por horas trabajadas en vez de por objetivos cumplidos.

También disimulo que estoy escribendo este blog y los demás deben pensar que estoy haciendo algo sesudo y trascendental. O lo mismo ellos también disimulan y reconocen al compañero disimulador, porque ellos, en su propio sueño, sueñan que están en otra parte.

Cajetín con agua

Nunca he entendido porqué el cajetín del suavizante de las lavadoras que tengo acaba por llenarse de agua. Es algo que es un misterio. Por mucho que lo saco y lo limpio y lo miro por arriba y por abajo, no hay forma de entender porqué se ha obstruido y dónde está el problema.

Sé que es una tontería pero es caso es que es la típica cosa chorra que me molesta. Porque cuando echo el suavizante, se desborda y lo oigo caer hacia algún sitio que no sé dónde es. No sé si se pierde o se acumula ese sobrante. ¡Y no está el medio ambiente para tonterías! Además, es que me gusta verlo limpio y perfecto.

martes, 1 de junio de 2010

Pájaros en la cabeza


Inspirada en el nuevo poste de mi amiga Dori, os diré que he decidido que tener la cabeza en otra parte no es difícil. En una cabeza caben mogollón de pájaros. Lo difícil es tener el culo en otro asiento. Moraleja: ¡¡¡me quiero ir!!! No sé ni a dónde ni de dónde, pero el caso es irse, que ya lo decía la Lola de España.

Con estos pies con elefantiosis no sé si llegaría muy lejos, pero puedo intentarlo o coger el transporte público. Agosto me llama a gritos y me espera con los brazos abiertos pero, ¿qué demonios hacen junio y julio ahí en medio? Vale, quiero mucho a estos meses pero ¿no podrian agostizarse y volverse vacacionales con sueldo y pagas extras incorporadas? Creo que la vida sería maravillosa.

¿A dónde nos vamos? Por favor, elige una de la siguiente gama de opciones:

a) Isla Griega, a casa con puertas azules y terrazas sobre el mar.
b) Estocolmo y su ruta de tiendas de muebles (VISA con fondos cortesía de la casa)
c) Playas desconocidas de Croacia y sus cristalinas aguas.
d) Canadá y su ruta de espacios protegidos.

La suerte está echada.