miércoles, 1 de marzo de 2006
Chichi a gusto del consumidor
Hoy me he hecho la depilación láser en mis partes pudendas y en las axilas. La verdad, es que aún estoy un poco aturdida con el resultado. Ahora sólo me falta bailar samba y ponerme morena al sol para ser una auténtica brasileña (las chicas me entenderán).
Una tarda en acostumbrarse a su cuerpo. Cada una de nuestras partes tiene una seña de identidad que nos hace reconocerla primero como nuestras y luego, diferentes a las de los demás. Mis manos son de una forma, mis mofletes de tal otra, tengo el pelo así y asá… y así soy yo. Toda esa suma de pequeños símbolos que me dan un perfil determinado y que me constituyen de alguna forma, mi identidad física.
Ahora, cuando miro para abajo, sinceramente os digo, reconozco un chichi que no es el mío. ¡Dios!, como a la gente que les ponen miembros de personas fallecidas. Es extraño. No lo conozco. Es un intruso en mi cuerpo. Lo vigilo de reojo un poco con recelo, no vaya a ser que me fagocite y encima huela a bacalao todo el día… Pichín, ¿dónde estás?
Puede que con esto del desarrollo de las células madre, pues a una le puedan en un determinado momento de su vida incrustar un chichi nuevo mucho más evolucionado que el que tenemos. Uno multiorgásmico desde el principio, sin ictioolores, con pelo pero sin sobrantes, agrandable mecánicamente para el parto, adaptable a hacer pis de pié y uno que no se pueda hacer flecos con el mal uso masculino. Con eso, de momento, me conformaba. Las demás características, seguro que las apuntan mejor los chicos (toma acto de fe).
martes, 28 de febrero de 2006
Entendederas
Como cuando ves un dibujo hecho una maraña y de repente lo entiendes y ya no puedes ver nunca más la maraña sin sentido que antes percibías, en la vida hay lecciones que entiendes que ya no puedes obviar. Las vivencias, las experiencias, ya te lo manchan todo. Te lo recrudecen y le quitan la parte de inconsciencia. Y no puedes ya ir andando por la calle un día soleado sin llevar en la espalda toda la realidad que acarreas. Las flores preciosas crecen y se marchitan. Y lo sabes cuando ves un ramo. Los niños crecen y se convierten en adolescentes. Y ya lo sabes cuando ves una mamá con su bebé. El dinero se gasta y a veces ni se repone. Y ya lo ves cuando consultas tu saldo. Hay días de alegría máxima pero sabes que vendrán aquellos de tristeza. Y ya lo sabes cuando te sientes plena. Hay amigos que dejan de serlo con el tiempo. Y lo sabes cuando tomas con alguien a quien quieres un café en la Plaza del Dos de Mayo.
Pese a todo, a mi me gusta la vida. Me apasiona. Hay veces que me gustaría volver atrás y no haber vivido muchas de las cosas que me han pasado (tener el cajón de los recuerdos vacío, no entender nada, no saber de consecuencias ni de ritmos lógicos, pender del aire, escuchar todos los ruidos, ser capaz de cantarle a todo) pero también entiendo que lo que me hace tener miedo a veces a lo que vendrá, es lo que me hace andar con paso firme mientras avanzo hacia ello.
miércoles, 22 de febrero de 2006
Así no se puede ser normal
Mi compañero de trabajo se acaba de poner en pie, ha alzado los brazos y ha salido bailando un tango del despacho. Sucede a menudo. A veces es salsa, a veces tango, depende del día.
Muchos días comemos chocolate hasta que nos duele la tripa, cantamos canciones italianas antiguas, hacemos imitaciones el uno del otro y en general no producimos ni el huevo.
Mi compañera de piso tiró la cafetera a la basura hace un par de días por que oyó decir que el aluminio era malo para la salud. Limpia compulsivamente toda la casa casi sin descanso, incluyó en el contrato del alquiler que estaba prohibido hacer pis en la ducha y canta a voz en cuello de pronto, sin más...
Inversión de marzo, ¿mar o zapatos?
Mis zapatos tontos-normales de siempre, fieles aliados, están dando sus últimos estertores y ya me entra el agua por los agujeros de las suelas. Si ellos mueren, y lo harán pronto, me quedaré sola en el mundo con mis botas de monte. Desgraciadamente mis zapatillas de correr también pasaron a mejor vida en navidad, esa época tan triste.
Y ahora que vivo con un presupuesto reduciiiiiiiiiiiiido reduciiiiiido me asola una terrible duda: me gasto mi dinerín en comprarme unos zapatos decentes y duraderos como Dios manda o me voy de viaje a ver el mar unos días como querría hacer en realidad… En el mar no hacen falta zapatos y en el fondo Suiza es un país montañoso ¿no? Además, la palabra lo dice, Marzo, Mar... ahhh, nada como tomar una decisión.
martes, 21 de febrero de 2006
lunes, 20 de febrero de 2006
Estado actual de las cosas...
Un gato que se da la vuelta en la calle para mirarme. Un sueño del que no me acuerdo que me deja una sensación rara durante todo el día. Unos ojos que me perforan a veces, me acarician a veces, que me son indiferentes a veces. Una compañera de piso que canta a gritos en el pasillo cuando le da la vena. Las hojas gigantes de las plantas de mi ventana que no le ocultan mi vida desordenada a los vecinos. Mi cuarto lleno de montañas de ropa a la espera de ser clasificada. En mi mesilla de noche cinco libros a la mitad, desde los que se asoman personajes que me hacen señas con el dedo para que me acerque. Mi mesa de trabajo cubierta de papeles pertenecientes a veinticatorce proyectos diferentes. Y llueve y sale el sol y vuelve a llover y vuelve a salir el sol sin decidirse de manera intermitente durante varios días. Y sin embargo esta sensación de placidez…
domingo, 19 de febrero de 2006
Olvidos
La verdad es que a mi, hay muchas cosas que se me olvidan. Anécdotas de mi vida que ahora andan flotando por ahí en algún sitio y que quizás estén siendo reutilizas por la mano del destino en otras carnes.
Algunas veces, pues llega el tiempo con su bofetada (en ocasiones atroz y en otras cálida), y me recuerda aquella que en algún momento fui, con su música y su color. Y entonces cierro los ojos muy fuerte, para ver si acabo de olvidar las penas que me pesan. Y se me abren la boca y los pulmones si quiero retenerlas dentro de mí para siempre. En esas ocasiones, me gustaría que se me quedaran impresas en las tripas con fuego.
Una de las cosas que se me habían olvidado es lo bonito que es tener a alguien a tu lado en el que mirarte y en el que apoyarte para crecer hasta ser grande, grande. Hasta poder sentirte con fuerzas para pisar con paso firme. Lo agradable que es tener un oído esperando incluso tus susurros más ínfimos. Unos brazos para darte calor después del frío. Unos ojos que te llevan la alegría hasta lo más hondo. Alguien que te haga extender las alas que tenías un poco mustias para volver a recordarte que eres tú la que puede volar. Para sentirte más tú pese a estar mil veces menos sola.
Y moverte por la vida así, caminando, caminando, caminando.
jueves, 16 de febrero de 2006
Frankly, my dear...
Mira que no me suele gustar mucho cuando la gente en los blogs pone frases de películas y eso, vamos, no es que no me guste, pero a mi no me sale. Pero hoy es distinto. Hoy llueve y hace frío y yo sufro los avatares de la feminidad… y en estos casos casi siempre me da por pensar en “Lo que el viento se llevó”. Sofá-manta-lluvia fuera y Scarlett y Rhett tirándose los trastos a la cabeza con enorme glamour…
Y el ingenio incisivo de Rhett hasta hace olvidar la enorme extensión de sus orejas, ah! ¡¡Qué hombre!!
Scarlett: You sir, are no gentleman!
Rhett: And you miss are no lady... (Scarlett gasps) Don't think that I hold that against you, ladies have never held any charm for me.
Scarlett: Rhett! When you leave… where shall I go? What shall I do?
Rhett: Frankly my dear, I don't give a damn!
martes, 7 de febrero de 2006
Incompatibilidades domésticas
Hay cosas que definitivamente, cambian cuando tienes una pareja. Y te ríes por no llorar.
A mi me encanta leer, lo reconozco. Y soy capaz de estarme horas leyendo tranquilamente sin que ello me importe. Y cuando leo, no es porque estoy aburrida, sino porque me gusta. Y para leer me hace falta el silencio.
Ahora, que casi siempre estoy acompañada, no puedo leer tanto. Estoy tranquilamente, calladita viviendo la vida de otros, y entonces, viene cuando tu pareja te habla. Y cada diez minutos, o te lanza una pregunta o hace algún ruido que te hace mirar. La vida de los demás, no puede vivirse a trompicones.
Leer agarrado a alguien es también muy bonito, pero como casi todo en la vida, nada práctico. Sobre todo cuando tu pareja es de las que son incapaces de estarse quietos un minuto. Cada movimiento, cada cambio de postura, te hace levantar un brazo, o mover una pierna, o ahuecar la almohada de nuevo. Un desastre.
Entonces, es cuando tu pareja dice que leer te sienta mal. Que te vuelves de un irascible… Y es que a mi me gusta leer sola. En silencio. Aisladamente. Sin contratiempos. Durante mucho rato. Rato en el que no estoy para nadie. Y no me gusta que me acaricien mientras tanto, ni que me hablen, ni que me miren, ni que me esperen a que termine…
Ya veis, sé que en sí mismas son cosas bonitas, pero nada compatibles con la lectura. Así que ahora leo a escondidas. Aprovechando que él duerme. Saco un bracillo para coger el libro de la mesilla sin apenas moverme y conteniendo el aire. Y paso las páginas con sigilo de espía para que no se despierte. Soy una tránsfuga de la literatura. Bombardeada esporádicamente, por las balas del ronquido.
Mini posts
Las cosas bonitas, sí que pueden pasar. Puede llegar un desconocido y hacerte un favor porque sí. Y un pintor, puede pintarte todo bien y cobrarte lo justo. Y un señor, puede donar una finca a una ONG que la gestione adecuadamente sin que haya trapicheos entre medias. Y alguien puede montar una empresa y tratar bien a sus empleados y confiar en ellos. Lo que pasa es que eso nos suena raro. Es una pena.
Hay anuncios absurdos en la tele. Os lo digo yo. Yo veo poco la tele –ahora más porque a mi pareja le gusta mucho y una se acopla- pero el mundillo anuncio me llama la atención. Ojo, que también cambio de canal en la publicidad, pero lo que quiero decir, es que los observo analíticamente. Y son absurdos. Más de lo que parecen a simple vista, así que imaginaos. Si alguien ha visto el anuncio del Toyota Yaris y a un patán moviendo las manos de forma indescriptible en una pantalla táctil, entenderá de qué hablo.
Este año, en Gran Hermano, han probado el experimento de mezclar a gente a la que yo considero normal con gente de esa que me hace pensar que el mundo, es mundo porque lleva la inercia de serlo. Debe ser duro estar encerrado en cuatro paredes con gente a la que no comprendes y a la que miras como si fueran marcianos. A mi, el verlo, me producía un poco de angustia. Ver cómo las personas normales, con su inteligencia y esas cosas que conlleva, tenían que lidiar con personajes con unos procesos de racionamiento (o ausencia del mismo) fuera de lo comprensible. ¿Cómo hacer entender a un tarugo de pan algo que no sea lo blanda que está la miga? Debía ser angustioso. A mi me da un poco de espanto pensar que una mañana, puedo levantarme ahí. Sin las piernas depiladas y sólo con minifaldas en la maleta.
Dentro de poco me mudo a mi casa. Ya tenía yo la sospecha de que las obras habían ido mal, lentas en su mayoría aplastante. Ahora, veo que en la obra ilegal que empezó hace porco y que vigilo desde mi puesto de trabajo (sin comentarios), ya están poniendo los cristales. Tener un modelo de referencia es un poco caca a veces. Un señor en esa obra se pasea ahora mismo por el tejado y comprueba las instalaciones de algo. Su compañero también se pasea por el tejado soleado. Parece que han terminado porque no les veo. ¡No, están escondidos detrás de unas chimeneas enormes! Quizás, pueda dedicarme a ser reportera de obras. Oh, oh… otro descubrimiento: he visto una escalera desde la ventana a la terraza ilegal que hay más abajo… ¿Serán los mismos dueños?
A lo mejor, es un señor que quiere hacer una cosa bonita porque sí y les ha dejado que entren a su casa a hacer pis o a beber algo. También pueden mirar la tele y comentar los anuncios, o dejarse hipnotizar por el baile marciano de las manos del actor y pensar en comprarse un Toyota Yaris con lo que saquen de esta obra. Si los viéramos en Gran Hermano, entenderíamos mucho de ladrillos y andamios.
Vidas
Es curioso, pero a veces a mi me da la sensación de que la vida te cambia y tú no has formado parte de la broma. Y te quedas medio aturdido, sintiéndote extraño en una vida que parece la de otros. Parpadeas, haces una mueca y pones cara de no saber que está pasando. Es curioso. ¿De quién será esta vida que me viste cada mañana?
A lo mejor es que las vidas andan por ahí sueltas y cuando te ven vacío, o ven que te sobra un hueco, se te pegan y se quedan un rato. Hay otras que echan de tu cuerpo a las que había antes y con las que estabas tan contenta. ¡Serán capullas! Algunas merece la pena atraparlas y agarrarlas fuerte. Otras, mejor escupirlas en cuanto te rozan. Codazo, rodillazo y mirada de burro.
A mi me gustan las que traen mares y viento que te da en la cara. Me gustan las que vienen con sol de serie. Las que te hacen reír y las que están llenas de gente a la que quiero. Las que tienen, clara como el agua, la línea del horizonte.
Me debato
Me debato entre la dieta omnívora y la vegetariana. Me debato entre blanco o blanco manchado. Me debato entre la soltería o el amor de pareja. Me debato entre controlar las calorías o el libre albedrío. Me debato entre ser responsable o el dejarme llevar. Me debato entre escribir ahora que me apetece o trabajar ahora que debo. Me debato entre un trabajo que me gusta y otro que me pagan. Me debato entre los tacones o el zapato plano. Me debato entre el pelo para atrás o el flequillo. Me debato entre hacer ahora las copias o aprovechar esta tarde. Me debato entre ir a la piscina o esperar a organizarme. Me debato entre la mesa verde o la blanca. Me debato entre si subimos al cielo o nos quedamos en tierra. Me debato entre llamar o mandar un mail. Me debato entre estar triste o esforzarme en estar contenta. Me debato. Me debato. Me debato.
lunes, 6 de febrero de 2006
Pequeñas idiosincrasias suizas
Los suizo-franceses se cachondean de los suizo-alemanes. Es un hecho. Los tienen por unos cabecicubos cuadriculados campechanos anticuados con pantalones tradicionales de piel. Los chistes en los cantones francófonos son casi siempre acerca de suizos-alemanes.
Hoy estaba yo en una conferencia sobre los inicios de las leyes para menores en Suiza, y nos han explicado cómo, en el cantón de Ginebra a finales del siglo XIX, los chavales que se portaban mal (robaban bicis, etc.) podían ser sacados de sus familias y mandados a algun reformatorio o puestos a cargo de una familia suizo-alemana: carcajada general, -¡¡¡¡eso es peor que la cárcel!!!!- ha exclamado alguien.
jueves, 2 de febrero de 2006
Mafalda, Malaria y este Mundo
A veces, al meditar sobre ciertas cosas que pasan a mi alrededor, me acuerdo de Mafalda, sobre todo cuando en una tira piensa, creo que de Felipe: "pobre, aún no se ha dado cuenta de que este mundo es este mundo”… y yo no es que no me haya dado cuenta, pero hay cosas que aún me siguen sacudiendo.
Leyendo una historia del intento de erradicación de la malaria me encuentro con esto:
“Now it is notoriously difficult to put a value on human life, though many economists are perennially willing to try. But the exercise becomes superficially plausible if you assume that development is the social objective, axiomatically to be considered good, by which other values are tested. Then the worth of a man may be reckoned as what he contributes during a normal life span to the gross national product. If he dies prematurely the years of useful labour cut off are lost and constitute a social cost. If he is periodically ill or chronically debilitated, his actual productivity falls short by a measurable amount of his assumed potential. And that is economic loss. All these costs may be charged to malaria if malaria is the villain, along with the direct expenses of treatment, and weighed against the cost of eliminating the disease or reducing it by any given amount.
If the model predicts that fighting disease pays, then the exercise can seen as harmless as it ought o seem superfluous. But suppose the fight is found not to pay. As the whole point of running a cost-benefit model is to sway governments presumed to be responsive to that kind of argument, would they not be under as strong pressure to forgo malaria control when the model lights turn red as to proceed when they are green?
Unpleasant as is that proffered choice, in the name of economic reason, to buy or not to buy lives, there is still a more unpleasant middle ground: To buy certain lives and sacrifice others. WHO has come perilously close to recommending that governments do just that. As a limited war against malaria by definition cannot extend to the protection of all people, a suggested strategy is to concentrate on protecting those people in society whose economic contributions are most important – workers in key industries, producers of cash crops, those who labour to build roads, dams and other capital improvements, in short all those who are useful for development.
This implies a curious and dismaying reversal of values. It used to be argued that development was a good thing because it benefited people; now we seem on the point of agreeing that people are a good thing so far as they benefit development. No one appears to have blushed at the implication that human life was to be protected only as it contributed to the gross national product. No politician appears to have protested the cynicism thus imputed to political leadership. Everyone is busy being “realistic”. If you want to do good in a world so obsessed with development that it allows only two kinds of nation, the developed and the developing, you have to prove that doing good is the way to develop.”
Gordon Harrison, Mosquitoes, Malaria and Man: A History of the Hostilities since 1880.
La frase de la semana
Mi seño de francés nos enseñó el otro día en clase una manera de expresar total desinterés hacia algo, la frase:
“Je m’en beurre les fesses avec le pinceau de l’indifférence”, literalmente: yo me enmantequillo las nalgas con el pincel de la indiferencia.
Simplemente genial, refinamiento francés al 100%.
martes, 31 de enero de 2006
La yo líquida
Si yo pusiese en un frasco todos los sentimientos que hay en mí ahora y los mirase desde fuera, vería un líquido color mar lleno de remolinos.
Un líquido compuesto de incertidumbres, dudas, esperanzas, ilusiones, tristezas y un poco de exaltación.
Ese líquido se mueve por mí a velocidad vertiginosa.
Lo oigo fluir, hacer gorgoritos en algunos sitios, pasar derrapando por ciertas curvas o pasar despacito por otras, casi como una caricia.
Y es ese líquido el que me hace sentirme viva.
Espero que no se me coagule nunca.
lunes, 30 de enero de 2006
Mi encontronazo con la realeza
El otro día estaba esperando en mi portal a que bajara el ascensor y cuando llegó ¡¡salió de él la mismísima Leticia Ortiz!! Joooo, definitivamente, no soy nada monárquica. Me molestó mucho más el empujón que me dio el segurata para empotrarme contra la pared (no fuera a ser una psicópata oculta detrás de este físico lamentable y tuviera motivos más que suficientes de acabar con la madre del Leonor) que la ilusión que me hizo ver a la futura reina.
También, la vez que vi al Rey, estaba más preocupada por lo mucho que me apretaban los tacones y lo mal que me olía el sobaco en ese disfraz de azafata que por cruzarme con la mirada del jefe de Estado.
Bueno, por lo menos, soy consecuente.
viernes, 27 de enero de 2006
Música contagiosa
Na na na na, yo tengo una música en la cabeza que tarareo todo el rato casi sin darme cuenta (soy una persona muy cantarina).
Ayer canturreé durante toda la clase de cerámica dos canciones de Georges Brassens: "J'ai rendez-vous avec vous” y “il n’y a pas d’amour heureux”.
Al final de la clase, dos compañeras y la profe se preguntaban cómo habían llegado esas canciones a sus cabezas, y sin querer canturreábamos todas a coro.
La música se contagia, se pega.
Echo de menos esos tiempos primitivos que ni siquiera he vivido, en los que la música estaba mucho más presente en la vida colectiva de la gente. Quiero dormirme alrededor de un fuego con mi tribu tras haber cantado y bailado todo y más.
lunes, 23 de enero de 2006
Ñaña
Si os apetece, podéis pinchar aquí: http://www.biosfera4.com/nha2/ y entonces accederéis a Ñaña. A partir de ese momento, lo que ocurra es cosa vuestra.
Memorias de una Geisha
Básicamente, como que no.
La historia me ha parecido un poco rollete y la verdad, es que a mitad de la película me di cuenta de que el argumento era lo de menos. Si tapizas una historia medio normalita con un montón de telas aluncinantes que quitan el hipo, paisajes al más puro estilo japonés que transmiten una tranquilidad sin igual, mucha tradición (a saber lo que queda de la verdadera detrás del filtro americano, pero bueno), un sinfín de cajas de madera que todos querríamos para guardar nuestros secretos y pelos muy negros y muy lacios, tienes Memorias de una Geisha.
A gusto del consumidor. Si buscas algo de profundidad, vete a bañarte a la piscina municipal. Si buscas maravillarte con los paisajes y pensar qué tal estarías tú vestida con esas telas de seda con bordados indescriptibles, vete un domingo a verla.
El IVA y otros animales
Tal y como está organizado el sistema, existe una fuerza imaginaria pero a la vez altamente material, que te impulsa al fraude económico. Y para escribir de forma tan contundente esta afirmación, de la que no me apeo, me baso en experiencias empíricas del tipo:
“Operaciones realizadas en régimen general: este aparatado está dedicado a efectuar la liquidación del Impuesto correspondiente a aquellas operaciones que no estén incluidas en el régimen simplificado y por las que el sujeto pasivo deba realizar declaración-liquidación del impuesto. La estructura de la liquidación del I.V.A. devengado se efectúa siguiendo los distintos regímenes en que puede tributar el sujeto pasivo: ordinario; bienes usados, objetos de arte, antigüedades y objetos de colección y agencias de viajes, indicando separadamente las bases imponibles gravadas a cada uno de los tipos impositivos vigentes y las cuotas devengadas”.
O:
“(…) se indicará el epígrafe de cada una de las actividades desarrolladas por el sujeto pasivo en este régimen como cabecera de la columna correspondiente a la actividad que se pretende liquidar, seguidamente las unidades de cada módulo empleadas, en el mismo orden que aparecen en la Orden Ministerial que los aprueba, de tal forma que si el módulo que aparece en tercer lugar no se emplea, se pondrá cero y la cuota devengada por operaciones corrientes que resulte. A continuación, se indicará el importe de las cuotas soportadas o satisfechas en el ejercicio por operaciones corrientes; los índices correctores, el porcentaje de la cuota mínima correspondiente a la actividad; el importe de la devolución de las cuotas del I.V.A. soportadas en otros países, en su caso y la cuota mínima. Finalmente, se indicará la cuota derivada del régimen simplificado de la actividad”.
Todo ello copiado al azar del manual de ayuda para rellenar el modelo 390 de la declaración anual del I.V.A. para autónomos.
Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
sábado, 21 de enero de 2006
Brokeback Mountain
Ayer fui al cine a ver la peli de moda en España al menos: Brokeback Mountain. Pese a que me apetecía verla, era más esa sensación de que tienes ganas de pasar por algo semi obligatorio para poder quitártelo de encima. No tenía ninguna esperanza de que me gustara y la idea de una historia de vaqueros homosexuales que además había levantado tanta polémica en la puritana EEUU, ya me hacía dirigirme a la sala con cierto recelo.
Pero la vida te sorprende muy de vez en cuando. En cualquier esquina está el chasquido de dedos que te empuja desde el hombro. Agachada en una esquina, espera esa historia que se funde con tus células, se apodera de todos tus sentidos, te desconecta del mundo, hace que tu cuerpo de repente, pese mucho en la silla y tú vueles libre por los paisajes y los ríos.
No sé si recomendros que vayáis a verla asegurando que os va a encantar. ¿Hasta qué punto cada uno se ve tocado por cuestiones ínfimas, irreconocibles, a los que otros son totalmente impermeables? Lo único que os digo es que todavía hoy, después de haber pasado tanto tiempo desde que la he visto, después de haber salido con mis amigas de copichuelas, haberme levantado en una casa de Madrid, haber hecho tareas que tenía pendientes que nada tienen que ver con las praderas de Wyoming... todavía mi cuerpo se niega a volver a la rutina. Sigo allí, enganchada a esa historia tan bien contada, en la que se utiliza un lenguaje y una forma de narrar que se me hace tan cercana, tan familiar y que por eso, ha hecho que la disfrute toda entera. Con sus lágrimas, sus rabias y todo, todo, lo bonito que encierra. ¡Qué de matices tiene la vida! ¡Qué ganas de vivirla!
Quizás os apetezca ver el trailer en http://www.brokebackmountainmovie.com/splash.html, aunque no os lo recomiendo.
viernes, 20 de enero de 2006
La perdición calórica
Mi compi de despacho acaba de marcarse una escapada al super totalmente terrible.
Ha vuelto con una bolsa llena de: galletas, bollitos, pan, patatas fritas, chocolatinas, mazapán y gominolas.
Sólo hemos necesitado media hora para acabar con dolor de tripa...
Brain, Heart and Odds in concert
Ayer estuve en un concierto. El batería era psiquiatra, el bajo cirujano, el teclista cardiólogo y el guitarra epidemiólogo, todos de unos 50 años. Tocaron desde Santana hasta Jimmy Hendrix y muy bien, por cierto. Yo de mayor quiero ser así.
miércoles, 18 de enero de 2006
Salchichas budhistas
En fin, el caso es que lo que yo quería contar es que abrí los cajones de la mesilla, en busca de una biblia (cosa que hago desde que vi una peli, para ver si es verdad que hay biblias en los hoteles) y encontré un tomo del Nuevo Testamento y un libro de las enseñanzas de Budha... me quedé flipada. Pero claro, como ese es el hotel en el que meten a todas las personas que pierden conexiones, la intención oculta seguro que es que aprendamos a tomarnos la vida con calma. Yo me porté bien y no me llevé el libro.
jueves, 12 de enero de 2006
...pero la fama cuesta... (cuesta arriba)
En fin, el caso es que él, el fotógrafo, ha considerado el hecho de que trabajase con bases de datos "fotográficamente aburrido" y ha insistido en retratarme acariciando el cuello del esqueleto de un reno, por razones que se me escapan, quizá relacionadas siempre con los retrasos en los trenes, pero sin ningún nexo con mi investigación.
También he posado con vitrinas de insectos, con pájaros disecados y con la bola de piedra símbolo de la universidad. Yo he intentado mantener la calma, no mandarlo a freír puñetas cuando me decía que sonriera con dientes e intentase mantener los ojos abiertos a la vez, mientras tenía que fingir estudiar un esqueleto mirando a la cámara al mismo tiempo.
Una intenta forjarse una respetabilidad en esto de la ciencia y luego sale en el periódico con el dedo en la cuenca ocular de un cráneo de reno...
Pija
Me he puesto a dieta. Lo que pasa es que la vida no lo sabe aún y me colma de productos alimenticios que no me harán perder ni un gramo de sebo. Y claro, con mi voluntad más pobre que un pimiento (¡ay, qué rico al horno relleno de carne y bechamel!), esto promete ser duro. A no ser que quiebre la casa Panrico (Dios no lo quiera) o que se acaben las plantaciones de cacao o que pierda de súbito mis papilas gustativas (todos ellos, sucesos altamente lamentables y patéticos y por ende, no deseados). A día de hoy peso algunos gramos, que comparados con los 72 kg que los acompañan, se convierten en matemática y estadísticamente despreciables.
Pero menos duro va a ser convertirme en una pija. Me apetece un montón. El otro día fui a Llongueras (sufragada por mi madre) y, haciendo gala del principio básico de cualquier peluquería, salí de ahí con un peinado ahuecado espantoso que en cuanto me duché se convirtió en uno espectacularmente similar al que tenía otrora, momentos antes de entrar en la peluquería y desembolsar la enorme cuantía de euros que me costó el simulacro de mejora capilar.
Pero lo que sí hice con mayor éxito y mejores resultados, fue la manicura. ¡Qué estupendo! Unas manos sin pellejos y con superficies de uña brillantes y lisas, básicamente es lo que me ha despertado estas ganas tremendas de ser pija. Chicos, he descubierto lo que ellos sabían: que preocupándose de vanalidades y dejándote hacer las uñas, se vive mucho mejor que luchando en el extrarradio de la sociedad por causas justas.
Lo malo es que luego fui a fregar y se me ha desconchado un contrachapado uñil. Lo malo es que vi el telediario y me di cuenta de que hay mucha injusticia todavía. Voy a tener que desarrollar una nueva forma de pijoaparte se explaya que combine los bolsos de marca con la revolución de las almas.
miércoles, 11 de enero de 2006
Cosas que casi sólo pasan...
Ir caminando por la universidad y que de pronto, sugido de la nada, se haya organizado un campeonato de futbolín de hockey sobre hielo (hockeylín???) en un pasillo que horas antes era completamente normal.
Que alguien que te invite a comer a su casa te pregunte por tus posibles alergias alimentarias.
Que se considere un caramelo a algo salado y picante.
Que trocitos de salchichas guisadas con patatas sea un plato del día en un restaurante normal.
Que el conserje que se ocupa del correo interno de la universidad viaje en patinete por el campus.
Que yo me vaya a pegar otra saunaza hoy :-D
La mejor defensa es un buen ataque (de nervios)
Yo la verdad es que no lo estoy, y es raro, pero ante tanta pregunta comienzo a inquietarme y a pensar si es que hay algo que se me está olvidando hacer, que me haría estar nerviosa, y yo aquí tan tranquila... hmmmm. Me pregunto cuánto me durará esta calma chicha. Por ahora sólo veo la defensa como lo que se interpone entre mi y una noche de celebración que va a hacer historia.
martes, 10 de enero de 2006
Ska desde Oulu
Hace algo más de un año viví uno de los momentos más plenos de mi vida en un concierto de estos muchachos y de estos otros, en este sitio. En sus páginas podéis escuchar algunos trocitos de canciones y llenaros de go go go! por un momento.
lunes, 9 de enero de 2006
Mi lugar en el mundo
En el aeropuerto me esperaban dos de los mejores pares de brazos del mundo, nos dimos besos a pesar del cristal de la aduana que nos separaba y nos gritamos cosas bonitas a pesar de que el dichoso cristal no deja pasar ni un ruido. Luego me di la vuelta y vi cómo los finlandeses que esperaban sus maletas me miraban como si estuviese loca. Poco importa, es todo parte del ritual del reencuentro, y por tanto tiene toda la hermosura de lo inútil y lo intenso.
Hace cinco años que vine aquí por primera vez y me di cuenta de que aquí me gustaba vivir. La vida es tranquila, el cielo está blanco, hay nieve por todas partes y las ramas de los árboles parecen hechas de cristal. Cuando hace mucho frío se dibujan flores de hielo en las ventanas y los niños juegan en los patios de las guarderías disfrazados de bolas de ropa. Hay saunas, hay regaliz negro, hay chocolate. Todo me gusta. Esta noche, cuando entre periodos de sauna salga al balcón a beberme una cerveza y a mirar el cielo, pienso suspirar de dicha miles de veces.
domingo, 8 de enero de 2006
Límites invisibles
Me he fijado lo difícil que es poner ciertos límites en algunos casos. Por ejemplo, ¿cuándo hay que dejar de decir “buenos días” para cambiar a “buenas tardes”? Tampoco sé exactamente si el chino de La Gran Muralla está en Las Rozas o esa urbanización está ya incluida en el distrito de Majadahonda. Ni siquiera sé con exactitud cuándo se produce el paso de niña a mujer. Cuándo una cruza esa línea imaginaria y se deja de estar triste para estar contenta o viceversa. Cuándo deja de gustarte simplemente una persona para pasar a estar enamorada de ella. Cuándo hay que dejar de luchar contra el hambre por estar llena…
En el fondo, ¿qué más da?
martes, 3 de enero de 2006
Nueva York y ser turista
He vuelto de mis vacaciones y estoy derrotada. Me lo he pasado muy bien, pero esto de hacer de turista es de un cansado que estremece. Tengo los pies que ya ni andan y me duelen los riñones una barbaridad. Es la parte menos snob de haber ido a Nueva York con la familia a tomarme las uvas y celebrar la entrada del 2006.
Hay personas que cuando viajan, buscan su lado intrépido y escapan de los convencionalismos turísticos. Yo por mi parte, prefiero siempre asumir que cuando viajo, sobre todo a ciertos lugares, soy una turista de pe a pa y que por tanto, no hay nada malo en comportarse como tal. Me gusta hacerme la foto debajo del árbol del Rockefeller Center, me gusta emocionarme con la estatua de la libertad, hacer cola para hacerme una foto en lo alto del Empire State, sacarme una entrada para el Radio City Hall y quedarme más ancha que larga cuando me subo en un minibús para hacer un recorrido guiado por el Bronx. Soy así. Soy una turista empedernida. Sin un guión más o menos esbozado, me siento perdida y me da la sensación de que pierdo el tiempo.
Y ciertamente, en esto de ser turista hay ciertas cosas que no dejan de sorprenderme. Sobre todo, cuando vuelves a casa y te das cuenta de la paliza que te has pegado y de las veces que repetidamente, te fustigas a ti mismo durante el periodo vacacional. Yo, el castigo que peor llevo es esa constante vocecilla que todo turista lleva dentro de que hay que aprovechar el tiempo al máximo. Y aprovechar el tiempo es antónimo de descanso, sueño, vaguería y comodidad.
Cuando uno viaja, parece que es como de perdedores volver por ejemplo pronto al hotel después de un día duro. Y ya no digo levantarse tarde. Uno tiene que levantarse como un poseso ávido de lugares que fotografiar para enseñar a los parientes pese a que el despertador haya sonado justo cuando los pies empezaban a retomar su fisonomía habitual. Y nada de volver al hotel antes de que anochezca. Así que cuando por fin llega la hora esperada, tienes que arrastrarte a la habitación porque te falta hasta el aire y escalar por el borde de la cama hecho unos zorros.
Aún así, siempre hay tiempo para descansar luego. Viajar merece la pena. Yo me crezco cuando hago de turista. Soy feliz cuando voy andando por el mundo. Pienso que soy libre cuando cruzo fronteras. Me alucina lo grande que es este planeta. Me imagino todos los viajes que me quedan por hacer. Y la vida se me hace corta, corta, corta, para todo lo que me queda aún por explorar.
lunes, 2 de enero de 2006
Viene el tornado...
...Y yo no se si dejar que me arrastre, me succione y luego me escupa en una isla desierta o si comenzar a llenarme ya los bolsillos de piedras.
domingo, 1 de enero de 2006
Cantares...
Un día, cuando yo era pequeña, con más o menos 9 años, llegó nuestra señorita a clase con un tocadiscos y un LP de Joan Manuel Serrat.
Nos hizo escuchar “Cantares”, la versión musicada del poema de Antonio Machado, y yo siempre recuerdo aquello como algo que me alucinó. Primero, me encantó la idea de salirse de lo habitual, de escuchar un disco en clase, algo que aparentemente no tiene que ver con el cole (pero es que mi seño era genial, aún recuerdo el día en que, por aquella época también, nos regaló una pelota de goma de esas que saltan mucho, a cada uno). Y segundo, me encantó la canción. Reconozco que cuando era pequeña me gustaba sobre todo la parte de los mundos sutiles, como pompas de jabón, y los imaginaba flotando, de colorines... también me gustaba mucho la imagen de las sendas en la mar; Claro, yo siempre he tenido un lado como muy mesiánico, y en vez de entender esa parte como la entiendo hoy, me imaginaba corriendo a saltitos por encima del agua. Pero no fue sólo eso lo que me gustó, también me marcó bastante la idea de que no hay caminos, que se hace camino al andar, lo que siempre me ha parecido aterrador y emocionante a la vez.
Esta noche vieja subí a una montaña para ver amanecer el nuevo año desde lo alto. Desde allí busqué los caminos, y no vi ninguno, así que va a haber que ponerse a andar.
En cualquier caso aquí quedan los cantares, buen viaje.
Cantares...
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.
Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...
Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso.
viernes, 30 de diciembre de 2005
Para fuerte, Gloria
Ella dice por ejemplo (en su libro Historia de Gloria, Amor, humor y desamor):
TITULOS PARA FUTUROS LIBROS
Blusa de Blasa.
Sólo en el Polo.
Garra de guerra.
Qué asco de casco.
Cuento que encanta.
Pato a la Puta.
Pena de pene.
Pancha y su Pancho.
Vista a lo bestia.
La tía Teta.
Los senos sanos.
Siete de sota.
Leche en el lecho.
Nicho en la noche.
EL AMOR ES UN SITIO PARA ESTAR
El amor es un sitio para estar,
alrededor
se borran los caminos.
HAY QUE TENER UN BUEN PAR...
Hay que tener un buen par,
de lágrimas
Y demostrar que las tienes,
ante cualquier sujeto
que intente violar a la ternura.
Hay que tener un buen par,
de lágrimas,
ante cualquier atardecer si por la noche
tu amor te dice que pensaba en otra.
Hay que tener un buen par,
de lágrimas,
para ser poeta y gritar así, sin poesía,
que el pueblo sufre y no tengo derecho
a hundirme,
porque mi personal situación
es catastrófica.
y sobre todo ella dice:
LA LIBERTAD NO ES TENER UN BUEN AMO
La libertad no es tener un buen amo,
sino no tener ninguno.
sábado, 24 de diciembre de 2005
Tráfico de incongruencias
Todos y cada uno de los paneles luminosos de la carretera N-I desde Irún hasta Madrid hablaban de la campaña anti-alcohol de la Dirección General de Tráfico en esta Navidad. Los leímos todos en nuestro viaje, y cuando llegamos a casa, cenamos con el vino que le habían regalado a mi padre el otro día en la ITV (inspección técnica de vehículos) para felicitarle las fiestas...
viernes, 23 de diciembre de 2005
Centros demenciales
¡¡¡Argggg!!! ¡Los centros comerciales me pueden!
No hace falta ni siquiera que estén demasiado llenos de gente. Me pueden en sí, como concepto.
Me puede la idea de entrar allí con el fin de salir con algo, obligatorio, para cada miembro de mi clan próximo. Algo, lo que sea, un libro navideño, un disco navideño, un regalo general navideño que no desagrade demasiado. No quiero aconsejar a otros miembros de mi clan para comprar cosas para los otros miembros. No quiero comprar nada.
En un centro comercial me molesta todo.
Me molesta el arquitecto, que diseñó un espacio en mármoles y dorados, con lámparas de araña que caen justo delante de la tienda tipo “todo a cien”. Un espacio feo, con bancos fríos, con adolescentes que fuman mientras comen chicle y que tiene un parking pintado de rosa.
Me molesta el CD de villancicos versión música de ascensor cantada por los pitufos con el que nos atormentan.
Me molestan los dependientes jóvenes y dinámicos que me miran por encima del hombro al ritmo de música machacona, en tiendas todas iguales en las que venden ropa toda igual con la que el año que viene nadie se atreverá a ir ni a la vuelta de la esquina, pero que esta temporada se lleva mucho en Gran Hermano. Esas miradas desde lo alto de la moda tipo Zara me dan ganas de correr alocada por entre las estanterías desdoblando todos los jerseys...
Me molestan las chicas de la sección perfumería que no entienden mi negativa a rociarme con perfumes que no le desearía ni a la señora con abrigo de piel que aprieta contra su pecho a su caniche en un ascensor cualquiera. Si alguien me rocía sin mi consentimiento, me vengaré apoderándome de una botella de litro de Barón Dandy y salpicando a diestro y siniestro.
Me molestan las tiendas que venden sales de baño, aceites para masajes y sesiones de hidroterapia, en las que todo el mundo me empuja, se mezclan demasiados olores y la luz es demasiado brillante. No quiero que me relajen así. Qué nadie intente relajarme o me voy al Zara a desdoblar jerseys con mi botella de Barón Dandy...
Tampoco quiero que me den barritas de cereales con fibra light y sucedáneo de chocolate en el supermercado, aunque sean regaladas, no me voy a comer eso. ¿Pero por quién me toman? Si quisiese comer fibra light con chocolate me comería la pata de una mesa del Ikea con nutella.
En fin, espero no tener que volver a poner el pie en un sitio de esos hasta la navidad que viene.
lunes, 19 de diciembre de 2005
La investigación no es lo mío
Hola internautas. Creo que he llegado a la conclusión de que no podría ser investigadora privada. Es un trabajo que me resulta muy cansado, incluso sólo de pensarlo. Entre todas las cosas que tienen que hacer, están dos de las cuales odio con toda mi alma y me cuesta superar: A) tienen que llamar todo el rato por teléfono y B) tienen que dar el coñazo y ser un tanto impertinentes para conseguir que la gente colabore.
Ahora me estoy leyendo una serie de novelas de Sue Grafton. La protagonista, Kinsey Malhone, me parece que es del tipo de persona que te gustaría, Guisante.
Trabajando, como los curris de Fraggle Rock
sábado, 17 de diciembre de 2005
Hmmm, viene la navidad…
Y esto de los regalos también es cuestión de principios… los míos son estos:
Me puedes regalar:
- Una banda de SKA para mi sola
- Talento para tocar el clarinete (y un clarinete y/o saxofón)
- Dos horas más al día para leer
- Un amigo imaginario que de los mejores masajes en los pies del mundo
- Paciencia, constancia, tolerancia (y otras cosas que rimen con rancia)
- Un chef
- La respuesta justa en el momento preciso
- Un balcón en la luna
- Teletransporte sin terribles consecuencias genéticas
Si no puedes, entonces me conformaría con:
- Cualquier CD de los Skatalites menos « Bashaka »
- Un CD con Tosca o El Barbero de Sevilla
- Casi cualquier CD de Jazz
- Las Antimemorias de Bryce Echenique
- A la recherche du temps perdu, de Marcel Proust
- Un libro con láminas de Paul Klee
- Temperas
- Entradas para el teatro, ópera, etc.
Pero en cualquier caso no me regales nunca (por favor):
- Accesorios para la feminidad: ropa, joyas (¡!), perfumes (¡!!), maquillaje (¡!!!!!)
- Accesorios para el hogar clase media: máquina de café nespresso, cafetera que haga capuchinos, máquina para hacer sodas, balanza que habla, máquina para hacer pan y otras aberraciones
- Cuberterías, vasos, copas, vajillas, sabanas o toallas
- Compilaciones de música especiales para la navidad
jueves, 15 de diciembre de 2005
Nota mental : comprar bragas decentes
Odio comprar ropa, pero por encima de todo odio comprar ropa interior. Trauma de infancia o lo que sea, ese odio me lleva a sobrevivir precariamente con una colección de bragas pleistocénicas, todas del color del que salen cuando uno lava en la lavadora ropa blanca y de color a una temperatura no adecuada, es decir, algunas rosáceas, otras grisáceas, y otras de otras tonalidades acabadas en –áceas.
Y los agujeros… los agujeros no tienen un ciclo de vida similar al de otras criaturas, ellos no nacen, se reproducen y mueren, ellos se quedan en la fase de reproducción, grandes, pequeños, familias, hordas, huestes, manadas de agujeros que habitan mis bragas confiriéndoles un aspecto lamentable.
Esta triste situación podría vivirse en silencio de no ser por determinadas ocasiones embarazosas como la de hoy, en la que he ido a la médica y me ha hecho quedarme, para enorme bochorno mío, en bragas y calcetines... (y encima las llevaba puestas del revés, jajajaja, con la etiqueta (en la que ya no puede leerse nada) colgando de un lado), sniff, yo no sabía si reírme o esconderme detrás del aparato para medir la tensión…
Para otro día un post sobre las sensaciones que se experimentan al ser una persona de gustos sencillos y adentrarse en la sección ropa interior femenina de unos grandes almacenes, en donde reina la lycra, los tangas con incrustaciones de pedrería, las bragas de felpa de cuello vuelto y los sujetadores para dar de mamar…
Argggggggggggggggggg!!!!
(pinchar aquí)
(Giulio, questo lo puoi capire, enjoy!)
lunes, 12 de diciembre de 2005
No seas pesado
Bueno, estaría bien pensar que en todo este tiempo me ha dado por pensar. Pero no he pensado nada. Nada por lo menos digno de mención. Porque sí he pensado que a partir del año nuevo haré esto y aquello, pero eso es un rollo de explicar y no quiero aburriros tanto como me aburro yo a mi misma. Me conformo con mandaros el entusiasmo con el que me enfrento a mis nuevos objetivos (que se parecen mucho a los inconclusos que he ido arrastrando con los años) y la alegría que me produce tener una excusa para empezar con borrón y cuenta nueva, perdonándome todo lo que tendría que haber hecho el año pasado y por supuesto, ni empecé. Eso era porque yo era otra, hombre. La yo de ahora es una persona nueva. ¿No ves que empezamos de nuevo con el 1 del 1?
Sólo aprovecharé esta aparición para resaltar mi defensa a ultranza por la Navidad. ¡¡¡Me encantan estas fechas!!! Ya sé que hay gente por ahí que dice que son épocas de consumismo. Bagatelas. Ya sé que hay gente que dice por ahí que son épocas de hipocresía. Tonterías. Ya sé que hay gente que se empeña en decir que son unas fiestas mediatizadas del Corte Inglés. A todo eso le llamo yo demagogia. De la barata. De la que se consume. De la hipócrita. De la mediatizada.
La realidad de las cosas, toma la forma que uno quiera darles. Y me cansa enormemente, la gente taaaaaaaaan puritana que lucha contra la corriente a todas horas, contra las masas empobrecidas y aborregadas. Me aburren con su retórica. Me aburren con su filosofía. Me aburren con su incapacidad para disfrutar. ¡Disfrutemos todos, leñe! Que la vida son dos días y no espera a nadie.
Aprovecha para estar con la familia, o con la gente que quieres. Disfruta de la ilusión con la que lo viven los niños que tienes cerca. Disfruta de regalar al prójimo algo con toda la emoción. Compra un boleto y haz mil planes de lo que harías si te tocaran todos esos millones. Come turrón hasta que te duela la tripa (total, hasta el nuevo año la dieta uno puede saltársela sin culpabilidades). Abre el buen vino y cógete un chuzo con tus primos. Decora tu casa y diviértete haciendo adornos con tu novia. Yo que sé, hay miles de cosas que hacer. Miles y miles. Que yo sepa, nadie te pone una pistola en la cabeza para ir al Corte Inglés. Ni siquiera para sonreír a nadie… pero, ¿qué tiene de malo hacerlo? ¿Es que tú sonríes sólo cuando nadie te lo ordena? ¿Es que eres más chulo que un ocho? Anda, ¡no seas pesado! Sonríe y ya está, que es gratis, que no cansa, que alegra, que te libera… ¿qué más da que sean unas fechas en las que se suponga que tienes que hacerlo? De verdad, complícate menos la vida y lucha por causas más justas. Esto, es, como he dicho antes, una bagatela.
Ve contra la corriente y quiere en Navidad, compra regalos, pon el Belén, siéntente feliz… eso sí que es tener un par de…
Los cuentos inconclusos del guisante pensante…
La mosca Renata
Yo conocí una mosca que recorrió una vez el mundo. Se llamaba Renata, y había crecido en un bar de carretera.
En ese bar muchos autobuses paraban. Gentes llenas de colores y de ruidos (y con hambre y ganas de hacer pis) lo llenaban todo de pronto. Renata les volaba un rato por encima, se posaba en ellos, los olía, les daba pequeños golpecitos en la cabeza con sus patas, los investigaba con curiosidad. También lo hacía como para cerciorarse de que eran reales, pues pocos minutos después, tan deprisa como habían entrado, se marchaban todos en tropel.
“-Un día yo también me iré”, pensaba Renata.
Una mañana cogió su pequeña mochila (peso mosca), metió en ella una miga de pan y un pedacito de queso y, sin pensárselo dos veces, salió volando del bar. En medio de la confusión de personas, se subió a un autobús cualquiera que estaba cerrando sus puertas a punto de marcharse.
“-Uff –pensó, posada en la luna delantera- por los pelos…”
(pelos de mosca, claro)
Con un fuerte bramido el autobús se despertó y comenzó a caminar, primero despacio, como un elefante recién levantado, pero luego rápido y más rápido, engullendo los kilómetros grises.
Renata, que había pasado un momento hurgando en su mochila, verificando que no se había olvidado en casa su cepillo de trompa, levantó la vista de pronto y casi se muere del susto… allí estaba el mundo, siendo atravesado a toda velocidad…
“-Allá vamos-”, pensó.
viernes, 9 de diciembre de 2005
Toma anquilostoma
Hoy he visto una foto tomada con un microscopio electrónico de un anquilostoma.
Es un gusano parásito que puede vivir en el intestino.
Tiene una sonrisa carnívora con cuatro dientes, una boca hambrienta muy muy abierta, y como unos ojillos, que claro, no son ojillos, pero lo parecen, unos ojillos irónicos.
Lo miras y no sabes si te va a pegar un bocao o si se va a poner a cantar un aria de ópera.
jueves, 8 de diciembre de 2005
Sí, es verdad...
miércoles, 7 de diciembre de 2005
Discurso íntegro de aceptación del premio Nobel de literatura aquí (en inglés)
Quién no haya ido a Viena...
¡¡Qué vaya, qué vaya, qué vaya, qué hay una exposición de Schiele que hay que ver!!!
http://www.elpais.es/articulo/elpporcul/20051207elpepicul_1/Tes
De paso uno visita el museo Hundertwasser, así le dan a uno aún más ganas de irse a vivir a Nueva Zelanda a una casa con el tejado de hierba, navegar en un barco con las velas de colores, hacerse sus propios zapatos y reivindicar nuestro derecho a ventana y nuestro deber de árbol.
Ay... y yo atrapada aquí. Todavía me cojo la bici y me escapo.
martes, 6 de diciembre de 2005
Catálogos
Increíble un catálogo que nos llegó ayer a casa. Baste deciros que en la portada anunciaban un marco para fotos con un botón, que al pulsarlo reproducía una grabación del tipo: “-te quiero, cariño…”: profundamente inquietante.
Pero las maravillas no terminaban ahí, ¡qué variado el surtido de artilugios de goma para separar los dedos de los pies mientras uno duerme! es un mercado que tenía completamente inexplorado. Y las tapas de latón que se usan para tapar los fogones de las cocinas eléctricas, ¡¡¡uno las puede escoger con ilustraciones de gansos o fotos de gatitos!!!
La página de “juguetes para adultos” mejor saltárnosla, claro que debo confesar que nunca había imaginado así una vagina de goma, ¡puafff!
lunes, 28 de noviembre de 2005
Croquetas diseñadas inteligentemente
Muy cerquita ya de nuestro primer aniversario, las croquetas han perdido la pasión. Ya no escriben, no colisionan, no se encuentran en el ciberespacio. Morena, tenemos que hacer algo para recuperar nuestro fuego, para re-erotizar nuestra relación…
Y no exactamente en relación con lo anteriormente dicho, pero quizá si, propongo aquí un enlace a visitar. Claro, ya muchos de vosotros lo conoceréis: www.venganza.org o el hogar de “Flying Spaghetti Monster”, divinidad creadora del mundo con su tentáculo fideoso. He aquí un extracto de la carta que el profeta del FSM mandó a la comisión de escuelas de Kansas, a propósito de la enseñanza del creacionismo (o diseño inteligente, como lo llaman ahora):
“I am writing you with much concern after having read of your hearing to decide whether the alternative theory of Intelligent Design should be taught along with the theory of Evolution. I think we can all agree that it is important for students to hear multiple viewpoints so they can choose for themselves the theory that makes the most sense to them. I am concerned, however, that students will only hear one theory of Intelligent Design.
Let us remember that there are multiple theories of Intelligent Design. I and many others around the world are of the strong belief that the universe was created by a Flying Spaghetti Monster. It was He who created all that we see and all that we feel. We feel strongly that the overwhelming scientific evidence pointing towards evolutionary processes is nothing but a coincidence, put in place by Him.”
A mí, personalmente, me convence más que otras teorías, no hay más que ver los orgánulos citoplasmáticos para darse cuenta de que Él creó los aparatos de Golgi a su imagen y semejanza…
jueves, 17 de noviembre de 2005
El vacío de la fe
Muchas veces oyes que hay personas que encuentran la fe en los momentos difíciles, como apoyo al desconsuelo que sufren en un determinado momento y como respuesta a una necesidad de encontrar a alguien al otro lado al que rogar por favor que ahuyente los males. A mi me pasa justo lo contrario.
Cuando las cosas me van bien es cuando soy más consciente, si cabe, de la enorme suerte que tengo en la vida con todo. Por mi familia a la que adoro, por mi amor que me proyecta a futuro con paso firme, por mis amigos que me llenan, por mis enemigos que son débiles, por mi país que me describe, por mi trabajo que me encanta, por mi energía que me empuja, por mi casa que me cobija, por mi físico que está entero, por mi cabeza que está viva, por mi ilusión que crece día a día…
Es entonces cuando se me salen las ganas del cuerpo por todos los poros de dirigirme al que maneja todo este tinglado que es la vida para darle las gracias, una y mil veces hasta que le erosione la epidermis de tantos besos. Toda esta gratitud no puedo contenerla dentro. Es cuando entonces, echo de más mi falta de fe.
miércoles, 9 de noviembre de 2005
venga, tío, una pista: si ahora también hay torturas en las cárceles y también se usan armas químicas contra civiles (veasé reportaje de la Rai sobre el asalto a Faluya, con napalm y todo), no será que nos estamos quedando sin defensa? Si en el juicio lo llevamos chungo, mejor cepillarnos a los abogados..
jueves, 3 de noviembre de 2005
Truculento
-Y yo digo: ¿A qué si uno mira la palabra bajo el microscopio no parece querer decir eso?
A mi juicio la palabra no consigue transmitir su significado, su estructura se opone a ello, como si albergase un alma buena que pidiese a gritos otro sentido. Ella, la palabra, no quiere ser usada para definir cosas feas y se le nota. Como una mala actriz, no resulta creible.
Me explico: la parte "trucu-" no suena seria, recuerda a "truco", a "traca", a "trueque", al "triqui" de las galletas y de la palabra "triquiñuela"... no tiene aire maligno ni nada.
La parte "-lento" tampoco deja entrever perversidad ninguna... como si algo lento fuese perezoso y no pudiese ser malo o sangriento...
Trucu-lento me hace pensar más en alguien que se acerca despacio a hacerte cosquillas... voy a proponerle a la RAE un cambio de su definición.
Estoy segura de que la palabra me lo agradecerá. No debe de ser nada agradable vivir con ese significado que tiene sobre sus espaldas.
Enfrascado...
Le di un golpecito en el hombro y él, al volver en sí y abrirse de nuevo al mundo, sonó: ¡POP!
Abra Palabra
Es una carcasa con un espíritu dentro.
Lo es todo y no es nada.
Es un símbolo que nos une, porque yo digo perro y tú piensas en un perro, pero es un símbolo que también nos separa, porque tu perro mental no es el mío, y tienen que olerse y caminar uno en torno mirándose de soslayo para reconocerse...
Mi palabra abre en tu mente un cuarto en el que sólo tú puedes entrar: abra palabra...
jueves, 27 de octubre de 2005
Animal imposible de la semana: La Rinoceraña
En la época de la reproducción, los machos rinocerañas, o rinoceraños, se baten en largos combates en los que entrechocan sus cuernos; estos combates pueden prolongarse durante meses. No es raro que, en este tiempo, las hembras se aburran y emigren a otras regiones.
Una vez finalizados los combates, el macho vencedor recorre su territorio con un ciempiés enroscado al rededor de su cuerno. La hembra interesada se acerca a él, recoge su presente, y en la mayor parte de los casos huye con el cienpiés sin prestarse a ningún tipo de cópula, mientras emite el sonido característico:-"hi hi hi".
Si esta escena sucede en presencia de otros machos rinoceraña, estos pueden entonces rodear al dominante y emitir:-"ha ha ha", lo que puede dar lugar a nuevos y largos combates.
Las rinocerañas están próximas a la extinción por motivos que los científicos todavía desconocen.
martes, 25 de octubre de 2005
Cadena de errores
En este país, le da la sensación a una de que siempre tiene que andar de policía. ¡Qué cansancio! ¿Por qué no se dedicará la gente a hacer bien las cosas desde un principio?
Pues no. Cuando encargas un trabajo o compras algo o te tienen que arreglar algo, siempre surge la desconfianza. Pero no una desconfianza infundada, sino una de las que se ha gestado durante años y años de experiencia.
Hace unos meses me pusieron una puerta. Una puerta que no abre si la cierras. Una puerta que no se puede cerrar si se te ocurre/consigues abrirla. Hoy han venido por fin a arreglarla, con el consiguiente destrozo a la pintura de la puerta. Pintura de la puerta que por otro lado, me pintaron mal. Porque es una pintura que se mancha sin tocarla en un sitio destinado a que se toque todo el rato. Todo obvio si se tiene en cuenta que me la pintó el mismo que me barnizó el suelo. Un suelo que me barnizó con brocha y me dejó todos los pelos. Que hace contraste con el suelo de la cocina que me colocaron mal pese a que me costó una pasta. Suelo que por otro lado, me han estropeado porque alguien de la infinita cadena de personas que pasa por la obra, me dejó apoyado un barreño con una sustancia corrosiva. Etc.
Me he hecho una herida en la rodilla. Y ayer fui a la farmacia a que me dieran una venda que pudiera ponerme para que no me rozara pero que no se me pegara a la herida. Cuando voy a pagar, le hago notar que la venda que me está dando, se me pegará a la herida, así que no se me curará nunca porque no haré que levantarme la costra una y otra vez. Me da otra asegurándome que es antipegado repelecostras. Me la pongo y ¡voilá!, bien pegadita a la costra que la tengo.
Y así, en un constante desafío a la inteligencia humana, se van superponiendo las miles y miles de situaciones en las que a una, en este país, le da la sensación a una de que siempre tiene que andar de policía. ¡Qué cansancio! ¿Por qué no se dedicará la gente a hacer bien las cosas desde un principio?
lunes, 24 de octubre de 2005
Mileuristas
Recomiendo a mis coetáneos que se lean el artículo "La generación de los mil euros" que venía publicado en El País este domingo 23 de octubre de 2005, en el suplemento del domingo. No dice nada nuevo, ni nada que no sepamos con anterioridad, pero es interesante en algunos aspectos. Como siempre, hay cosas sobre las que pasa muy de corrido, otros datos que te deprimen y otras en las que no estoy de acuerdo, pero en negrita y de forma destacada, el artículo rezaba así:
Pertenecen a la generación más preparada de la historia de España. Rondan la treintena, son universitarios y saben idiomas. Pero los bajos sueldos, la sobreabundancia de titulados y los cambios sociales les han impedido llegar a donde pensaban llegar. Comparten piso; no tienen coche, ni casa, ni hijos y ya se han dado cuenta de que el futuro no estaba donde creían.
La señora de las moscas
Desde entonces tengo un enjambre de drosofilas en la cocina, que insisten en ahogarse en mi vaso de agua, caerse en la sopa, ser respiradas accidentalmente, y todo sin dejar de mantener su población estable.
¿Qué hacer? he intentado matarlas de frío sutilmente, dejando la ventana abierta, pero no funciona, el cambio climático las estimula, aumentan y aumentan y pronto me sacarán en volandas del piso...
se aceptan sugerencias amigables con el medio ambiente.
viernes, 21 de octubre de 2005
Baños...
"Se ruega dejar este servicio como le gustaría encontrarlo"
Y a mí siempre me dan ganas de escribir debajo:
"Imposible, eso me llevaría horas de escrupuloso trabajo armada de lejía, una máquina de limpieza al vapor y un cepillo de dientes"
Pero como no suelo escribir en las puertas de los lavabos, pues nunca lo pongo.
Me limito a intentar no mear en aspersor y ya está.
Ay ay... los baños femeninos públicos... si los chicos entrasen a verlos alguna vez nos quedaríamos talmente sin argumentos para obligarlos a levantar la tapa...
jueves, 20 de octubre de 2005
E.H.T
Ayer murió Eduardo Haro Tecglen. No soy una experta en su historia, tampoco una audaz seguidora de todos sus pasos. Ni siquiera una amiga íntima. Pero me apetece dedicarle un espacio mínimo, entre todo el universo de manifestaciones y expresiones de dolor, para desearle que esté bien allá dónde se haya ido. Un lugar calentito, cómodo, lleno de gente amable, de gente pensante… un lugar donde pueda decir lo que quiera y la gente, en vez de echarse las manos a la cabeza, aprenda de sus palabras.
Para más información, podéis visitar http://www.eduardoharotecglen.net/blog/.
Para los que no lo sepan, es un edificio enorme, horrible y totalmente fascista que hay en la Castellana. En una de las columnas de la plaza central hay una placa que explica que fue inaugurado por el Generalísimo en 1963, cuando ya llevaba años haciendo de las suyas a su forma.
El gris es el color que más predomina y las líneas rectas, la simetría y la austeridad son elementos arquitectónicos que marcan el estilo general del enorme edificio. Y lo marcan tanto por dentro como por fuera. Y también en la gente que lo habita durante el día.
Pero en uno de sus pasillos de repente, hay una puerta normal, igual que las demás, que dice “Peluquería”. Me ha llamado la atención. Y han puesto un símbolo de un peine y una tijera a un ladito, un icono gris y muy sintético para designar el espacio. Acorde con los elementos arquitectónicos dominantes de los que hablaba antes.
Quizás sea para dejar claro que en esa peluquería no caben las sorpresas y que el corte de pelo se hará a la antigua usanza, sin dar pie a las mechas, las capas o los estilismos de última hora. Te ayudan a perpetuar tu imagen de funcionario.
Y la peluquería, tiene un horario de 7.30 a 3.30, que es exactamente el horario que deberían tener los funcionarios españoles que todos los días velan por el bien de nuestras carreteras y ferrocarriles. Extraño, ¿no?
martes, 18 de octubre de 2005
El cielo está gris en Ginebra
Mi ánimo aún más. Esta tarde me voy a ver Hamlet al teatro a ver si me animo un poco. Creo que una tragedia de las buenas, de esas en las que no queda ni el gato, me ayudará a poner en orden mis penas. Qué tío este Shakespeare, o vaya tiempos aquellos, quizá. Yo creo que hoy día si queremos escribir una tragedia nos basta con matar a un protagonista, como mucho dos. Pero no, él no, o todos o ninguno.
En uno de los cuentos escritos a máquina de Gianni Rodari, los alumnos de una escuela viajan en el tiempo para ver si las puñaladas que mataron a Julio César fueron 28 como decía el profe o 27 como decía el alumno, y uno de los chavales se lleva 28 globos para irlos pinchando a cada puñalada... Si estuviese con los ánimos más altos haría algo parecido en la obra, que muere Ofelia, pum, que muere el padre de Ofelia, pum, etc.
A la vez, intentaré descubrir qué es lo que huele a podrido en Dinamarca. Siendo la compañia de teatro la "Helvetic Shakespeare Company" debe de ser el Camembert au lait cru.
lunes, 17 de octubre de 2005
Recompensa al bien
Esta mañana he aprovechado para ir a hacerme el pasaporte. He cogido número y como me quedaba mucho y me había llevado un libro, me he ido a sentar. Entonces, una chica me ha avisado de que no me sentara en una de las sillas porque la señora que estaba sentada antes, la había manchado de sangre (supongo que con la regla, la pobre). Me he sentado en otra dejando la manchada libre. Al cabo de 10 segundos, ha llegado un señor y se ha repetido la operación, mientras todo el mundo seguía quieto sin hacer nada. La gente es de traca, de verdad.
Así que me he levantado, he pedido unas servilletas y he intentado limpiar la sangre. Mientras tanto, todos me miraban. Como no se quitaba, he pedido una botella de agua. Mientras tanto, todos me miraban. Me he enfadado.
Pero lo bueno tiene recompensa y la chica de la ventanilla, que ha visto la operación, me ha colado delante de todo el mundo y me ha dado las gracias. En alto. Para que todos lo oyeran. Y se me ha pasado el enfado y me he sentido bien, mientras todos me miraban.
Odio tomar decisiones
Posponerlo todo. Aplazarlo un año. Aplazarlo dos. Aplazarlo sin saber cuánto. Quizás esa sea una opción. La más razonable. La menos apetecible. Poder respirar. Tener que aguantarse. Dar soluciones prácticas. Ajustarse a la realidad. Te lo tragas. Así es la vida. No liarlo más. Pensar con la cabeza. Esperar a que el tiempo comience a rodar de nuevo. Por si no llega. Por si tarda en llegar. Para relajarte. Mantenerse en estado de paso otro periodo. Sopesar las consecuencias. No lo comento. No lo pregunto. Lo pregunto. Lo comento. Pido opinión. Aguanto el chaparrón. Cambio de planes. Reajuste de cuentas. Encuentro algo de equilibrio. Busco soluciones a problemas. Veo la cara positiva. Intento que gane a la negativa. Lucha de titanes. No vivir más en la inopia. Así es la vida. Así es la vida.
sábado, 15 de octubre de 2005
Hogar, dulce hogar
Todavía queda tela marinera pero ya poco a poco, voy viendo la luz y mi casa va apareciendo entre las cenizas. Estoy pendiente del tipo del suelo, para que me lo lije y me lo barnice. Del cristalero, para que me ponga las mamparas del baño y los cristales de la cocina. De mi primo, para que me pida el lavabo y me mande al marmolista. Del fontanero, para que me ponga grifos y radiadores. Del de la puerta, para que me la arregle porque no abre bien.
En fin... que mi ilusión por verme allí algún día sigue expectante, preparada para eclosionar de un momento a otro. Me está siendo duro retenerla dentro y calmar a esa fiera.
Por cierto, espero veros a algunos de vosotros muy a menudo entre esas cautro paredes.
viernes, 14 de octubre de 2005
Que vale, que ya escribo…
Es un sitio enorme, con la gente dividida en dos grandes grupos: gente elegantemente vestida y gente normal.
La gente elegantemente vestida creo que corresponde a los burócratas, que se pasan el día en reuniones de presupuestos y eso. La gente normal tirando a desastre-científico corresponde a eso, a los científicos, a los que se curran los planes de erradicación de esto y lo otro, para los que los otros tíos tienen que conseguir pasta.
Y me hizo gracia una cosa, a los jubilados no los sacan de allí ni con agua caliente. Eso me gustó. Conocí en la conferencia a dos investigadores retirados, dos tíos que habían trabajado un montón en los últimos treinta años en la erradicación de la malaria y que tenían entusiasmo a raudales. Graciosos, normales y con ganas de seguir en el ajo. Y es que los jubilados ya no son sólo esos señores que dan de comer a las palomas en el parque o que se pasan la tarde jugando al mus, los jubilados quieren marcha, Jubilados al poder!!!
jueves, 13 de octubre de 2005
Operación Triunfo
Hoy llega por fin el momento más esperado. ¡¡¡Es la final de Operación Triunfo!!! ¡¡¡¡¡¡Por fin sabremos quién es el ganador final de OT!!!!!!!!
Resulta que me he enganchado con todas sus consecuencias a la gala de OT. Estoy metidísima y he de confesaros que hasta he llegado a votar.¡ Pero era justificado, pardiez!. Iban a echar a Víctor y se iba a quedar la pedorra de Idaira, que tiene un don parecido al que me sale a mí cuando canto en la ducha creyéndome sola en casa. No señor, tenía que quedarme mi niño, a competir con la azafata convertida a más y el pequeño pequinés. No había sufrido tanto desde que echaron al falso Magro y todos votaron a Martín soy estupidín en una ocasión.
He quedado con mis amigas para verlo. Esto es todo un evento que no tiene precedentes. Llevo todo el verano siguiéndolo, comiéndome las uñas de los nervios, indignándome con las nominaciones como si me fuera la vida en ello… ¡Qué felicidad abandonarse a la cultura de masas! Estar metiendo tripa, mientras suelto frases de que la televisión está acabada para hacerme la intelectual es cansadísimo. Tanto como ser cosmopolita. ¡Viva la cultura mediocre! Soy libreeeeeeeeeee de pensamiento errante y me confieso, me constanto, me reconozco y todo, fan super fan de la gala.
¡Viva! ¡Qué gane el mejor! Natalie, veremos si gana tu chica.
Una letra femenina azul pálido
Y ya que estamos de recomendaciones, os hago partícipes de una historia literaria que me ha encantado. Es un librito muy pequeño, que se lee en nada de nada (no llevárselo a un viaje de más de dos horas y media con retraso).
¡Espero que os guste!
El Club Dumas
Ay, veo que mi Guisante no pone nada en el blog. Supongo que está atacando a la tesis con todas sus fuerzas y terminando el resumen como loca. Siento un peso sobre los hombros y la responsabilidad de sacar adelante este sitio cibernético sin anécdotas ni reflexiones en los bolsillos.
Así que voy a hacer una reseña literaria. Me estoy leyendo “El club Dumas” de Pérez Reverte. No había leído nada de este autor, por el simple e irracional hecho de que me caía mal de forma simple e irracional. Pero he superado mis miedos y estoy en ello.
Me gusta el libro. Me lo estoy pasando bien y pese a que reconozco, no sin sonrojo, que me he pasado por el forro alguna que otra página un tanto pedorra que a mi entender sobra, pues estoy enganchada. Un poco tufillo al” Código Da Vinci” o a la “Sombra del viento” todo junto pero, me da igual y dejo de lado las reflexiones comparativas para leerlo con gusto cuando lo cojo entre mis manos. Eso ya es bastante maravilloso.
No puedo obviar, queridos lectores que seguís las aventuras de esta página altamente interesante, que hace tiempo el Guisante y yo tuvimos un encontronazo literario protagonizado por ella, una acérrima defensora de “El Conde de Montecristo” y una servidora, inquebrantable ante la convicción de que dicho tocho no había por dónde cogerlo si no era para usarlo con fines poco literarios, como calzar una mesa muy coja o impedir el cierre de una puerta por el viento. También es posible utilizarlo para encender una lumbre en caso de emergencia.
Pero bueno, como una humilde aprendiz que soy, palurda confesada ante la cultura global, reconozco que gracias a Pérez Reverte, al que antes odiaba, estoy viendo otra cara de “El Conde de Montecristo”, al que antes aborrecía. Lo que hace la información y la formación, fíjense ustedes. Ahora casi me entran ganas de leerme “Los tres mosqueteros” y me siento atrapada por el poder de Dumas y las inmensidades del folletín todo junto y de seguido. Sé que me arrepentiré en cuanto empiece a leerlo (no soy carne de folletín novelesco) pero el hecho de que aparezca un ápice de duda razonable en mi invencible opinión, es algo. Por eso, merece la recomendación.
martes, 11 de octubre de 2005
Edimburgo/Edimbra
Edimburgo es una ciudad muy bonita. Muy gris, muy lluviosa y sin luz, pero esas cosas también tienen su encanto. Aunque pueden llegar a deprimir al viajero, eso sí.
Aquí os dejo unas fotos del viaje.
Tú que ya no eres
Cuando ves las fotos de hace mucho, te das cuenta por la multitud de aspectos por los que has pasado. Te ríes cuando recuerdas la época en la que llevabas el pelo corto peinado con gomina, la época en la que se llevaban los pantalones pesqueros, la época de los collares y las faldas largas, la época de las espinillas, la época en la que estabas como un trullo, la época en la que se llevaba la moda chándal… miles de épocas.
Lo que pasa es que cuando ves las fotos, no es tan fácil darte cuenta de las diferentes personalidades superficiales por las que has pasado. Y digo superficiales porque en el fondo, uno siempre sigue siendo el mismo pese a estos vaivenes temporales.
Este finde, he estado en Edimburgo con un amigo. Tenía una excusa para plantarme allí y la he aprovechado. ¡Cómo no! Y mientras paseaba por las calles bien arropada, he podido viajar en el tiempo y colocarme de un salto a la Laura que hace ya dos años y pico se paseaba por esas calles. Una Laura totalmente diferente. Diferente en sus aspiraciones, en sus penas y alegrías, en su forma de enfrentarse a la vida, en su día a día cotidiano, en sus risas, en sus sentimientos, en su lugar… yo pero a la vez, otra persona diferente.
Esas cosas siempre las vivo y me parecen extrañas.
jueves, 6 de octubre de 2005
La UE
Ayer estuve entretenida en un sueño. Esta vez tiene la forma de súper contrato de la Unión Europea para irme a una delegación de la Comisión a un país remoto.
A mi me gusta hacer estas cosas. Mandar currículos en busca de trabajos estables en países desconocidos. Por una parte, me asusta que un día me llame un señor vestido de traje aunque yo no lo vea, y me diga que me han seleccionado. Por otra, como soy una aventurera encerrada en el cuerpo de una semi-cobarde, pues sé que mi vida no cambiaría de otra forma y que todos los países y todos los mundos que siempre he querido conquistar, no van a venir a mi si no es por esta vía.
Además, estoy contenta doblemente. Porque desde ayer vivo en un sueño. Y no lo hago sola. Tengo a alguien en el camino. Alguien dispuesto a coger las maletas y venirse de exploración conmigo si se diera el caso. Y yo le admiro. Y eso es una gran suerte. Eso es que te toca dos veces la rifa.
De una lista enorme, he tenido que elegir cuál es el escenario en el que yo quiero poner en marcha mis planes mentales. No es lo mismo imaginarse ser una familia feliz en Djibuti que en Taiwán. No es lo mismo pensar en un salón lleno de muebles lacados que en una habitación con dosel antimosquitos. No es lo mismo ir a trabajar en mangas de camisa que en botas de agua. No es lo mismo.
Mis elecciones, por orden de preferencia, han sido:
Uruguay
Costa Rica
Argentina
Chile
México
Viêt Nam
Camboya
Estados Unidos (New York)
Posibilidades = pocas. Ilusiones = elevadísimas. Ignorancia de la realidad (ilusiones-posibilidades) = elevadas. Pero, ¿y a mí que más me da? ¡El positivismo ha vuelto y está aquí para quedarse!
Tiembla Karolinska!
Por cierto, no os habéis preguntado nunca por que retuetanos tardan tanto en dar el Premio Nobel? Es que en la academia Karolinska esa no hacen los deberes? es que a los tíos del Helicobacter pilori les han dado el premio por sus descubrimientos del 83… 22 años después, y no los dan a titulo póstumo, o sea que si te mueres entre tu descubrimiento maravilloso y el premio, se siente, haber sido mas resistente. Si en los oscar estuviesen haciendo lo mismo le darían el premio este año a E.T… en fin, que mas vale que me de prisa en descubrir algo…
miércoles, 5 de octubre de 2005
Persianas
Desde el momento en que mi madre me sugirió que por qué no ponía unas persianas de seguridad en la ventana de la terraza de mi casa, debí entender que esas persianas iban a ponerse. Con o sin mi consentimiento. Por eso, me he enterado de que ha quedado con el chico de la empresa en mi casa y que dentro de poco le llegará el presupuesto. Y encima, como estrategia ya utilizada anteriormente, me intenta convencer de que soy yo la que las quiere y la que un día dijo que sería buena idea ponerlas y que lo único que hace ella es ayudarme.
Mi familia me hace luz de gas. ¿No hay una orden de alejamiento moral para estos casos a la que pueda acogerme? No quiero persiana, no me gustan las persianas, yo me hice una casa sin persianas a posta. No obstante, habrá persianas en la ventana de la terraza de mi casa. Eso lo saben hasta los negros de África.
lunes, 3 de octubre de 2005
Laura 0, destino 1
Hoy es uno de esos días que me siento derrotada por la vida. Y como sé que en el fondo no tengo razones para pensarlo y que, si lo razono un poco tengo más que agradecerle a mi existencia y sus circunstancias que echarle en cara, utilizo doblemente este pensamiento para autocastigarme por sentirme fatal y utilizarlo en el fondo para sentirme más mal aún y odiarme a mi misma y al mundo. No me digáis que no os pasa.
En situaciones como estas, cualquier pequeñez se vuelve enorme. Enormemente negativa, claro. Si resulta que no viene nadie a tu clase de pilates y la profesora se ensaña contigo, claramente es un drama. Si la página del blog no funciona temporalmente, claramente es horrible. Si tu cuenta bancaria es una ruina y la hipoteca te acecha, se multiplica por mil el mal porque nadie vino a tu clase de pilates y el blog no funciona. Si además, le sumas que hay un eclipse que sólo ocurre una vez cada 200 años y no tienes gafas para verlo y además, no puedes subir fotos a la página web, apaga y vámonos. Tu vida es un fracaso y te has quedado sin bastones por mirar al eclipse sin gafas y quedarás mutilada ocularmente para siempre. Por no decir si, encima de todo eso, el pintor aún no te ha barnizado el suelo después de cuatro meses y la luz que veías al final del camino en tu pesadilla laboral, apunta a que se esté apagando, no se sabe si realmente o por la falta de bastones que acarrearás de por vida.
Todo lo que me llega son señales malas. Todos los signos apuntan a que mi destino, en ese diálogo que sólo yo entiendo, me está diciendo que me autodestruya porque soy un despojo. Y más peor aún: un despojo sin remedio. Soy capaz de matar con mis propias manos a alguien que me hable de optimismo hoy.
En activo
Bueno, ya estoy en casa de nuevo. ¡Qué bien! Aunque no suene muy bien decirlo, pues tenía ganas de volver y de estar en casa. Sí, sí, como os lo cuento. Tenía ganas de irme de Praga, donde estaba en una conferencia con los gastos pagados por mi jefe llena de gente interesante de otros países donde se podía hacer miles de contactos. Quería volverme a la patria. No quería viajar. Y me da igual que suene totalmente snob y pedorro. Viajar no siempre es interesante, aunque para ser progre haya que decir lo contrario.
Podría haber aprovechado el tiempo para perderme por las calles de la ciudad vieja y respirar el misticismo embriagador que desprende el romanticismo praguense. Haber aprovechado el viaje para encontrarme a mi misma, reflexionando sobre mi devenir mientras saboreaba una taza de humeante café en un bar perdido entre sus callejuelas estrechas. Y yo me digo que a hacer puñetas con todo eso. ¡A la mierda! Ni me gusta andar sola, ni quiero pensar más de lo que lo hago, ni me apetecía hacer amigos y sobre todo, no me gusta el café.
Cuando estoy sentada en un sitio sola más de media hora, sin nada que hacer y teniendo en cuenta que el tiempo estimado que me ha llevado beberme el te/cocacola/zumo es aproximadamente de 10 minutos, me invade la pena. Debe ser que:
a) no soy progre
b) tengo una vida interna muy pobre
c) soy sociodependiente
d) no tengo imaginación
e) soy de las que creo que todas las acciones tienen un fin
f) nunca me ha parecido relajante parar y dejar pasar el tiempo, sino todo lo contrario
g) huyo con frecuencia de mi misma
Cada uno es como es. Y las cosas que no me gustan de mí, pues intento cambiarlas. Pero, ¿para que voy a forzarme a que me guste estar más sola que la una en una ciudad extraña con un frío de pelotas? Aunque también, he de decir que es cuestión de momentos, supongo.













