miércoles, 28 de junio de 2006

Perder definitivamente la inocencia es... (para mi)

Entender que:

Aunque uno se explique lo mejor que pueda, siempre va a haber alguien que no te va a entender

Aunque uno se esfuerce al máximo en hacer algo lo mejor posible, siempre va a haber alguien a quien le va a parecer que no has hecho suficiente ni suficientemente bien

Aunque uno intente siempre ser amable y simpático con todo el mundo, siembre va a haber alguien a quien le vas a caer mal...

Pienso mucho en esas cosas últimamente, y en la diferencia entre pérdida de la inocencia y pesimismo. Antes relacionaba mucho ambos conceptos, pero ahora creo que la pérdida de la inocencia es el fin de una etapa, pero también un nuevo punto de partida, un comienzo limpio con mayor conciencia de como funcionan las cosas y por tanto no necesariamente una sentencia al pesimismo y a la inacción...

En fin, esto son banalidades probablemente, muy a menudo me doy cuenta de la cantidad de tiempo que paso pensando en banalidades y asombrándome con cosas simples como: la perfección de un gato que camina, el ejercicio de equilibrismo que supone caminar sobre dos pies, la belleza del agua en ciertos momentos, lo rápido que me crece el pelo y lo complicado de las relaciones humanas...

También creo que perdí un poco la inocencia cuando definitivamente comprendí que por mucho tiempo que uno pase al sol, las mechas del pelo no salen solas, hay que hacérselas en la peluquería...

Más que saber con exactitud dónde anda ...

Me gusta saber que anda por ahí, en algún sitio, caminando en la ciudad...

Y comprendo muy bien a Saint-Exupéry cuando escribe en El Principito que el cielo estrellado es más bello por que sabe que en algún asteroide allá arriba está su amigo.
Para mi la ciudad también tiene una belleza especial cuando se que él anda por ahí, caminando caminando, o en un café leyendo, o en un parque... me gusta pensar que al doblar una esquina me lo puedo encontrar sonriente y explorador, o que puedo verlo a lo lejos sin que él me vea y alegrarme mucho de que sea tan libre.

viernes, 23 de junio de 2006

Parquing!

¡Viva! Comenzó el verano, el oficial, el de las camisetas de tirantes, el de las sandalias, el de las sandias, pero sobre todo el de los conciertos en los parques, el de las cenas improvisadas en los parques, el de los malabarismos en los parques, el de las lecturas de comics en los parques, el de jugar al balón en los parques, el de meter los pies en las fuentes de los parques, el de darse achuchones en los parques!!!!

Si algo hay en Ginebra eso son parques

No hay mar, pero hay parques

No hay mucha marcha nocturna, pero hay parques

Parques grandes y pequeños, verdes, cuidados, con árboles que dan mucha sombra, con grandes espacios al sol, a la orilla del lago o dentro de la ciudad.

Parques en los que la gente toma el sol en bikini, en los que desembarcan familias enormes de árabes adinerados con alfombra y pipa de agua, y todo se vuelven velos negros enormes que cubren señoras dejando ver solo sus gafas, zapatos y bolsos de lujo. Parques fresquitos con piscinas abiertas para los pequeñajos, parques en los que grupos de gente hacen capoeira o tocan la guitarra, o tienen manadas de perros punkies y beben cerveza.

Este fin de semana hay un festival de jazz gratuito en un parque muy cerquita de casa, yo ya tengo los tupperwares listos y las cervezas en el frigo, esta noche misma me mudo al parque.

jueves, 15 de junio de 2006

Inexorable y cíclicamente...

Las uñas de los pies y de las manos crecen y hay que cortarlas

Las plantas se van secando y hay que regarlas

La ropa, sucia, semi-limpia y limpia, en alegre confusión orgiástica, se amontona en una esquina de mi cuarto y hay que lavarla

La comida del frigo se acaba y hay que comprar más

Los platos se acumulan en el fregadero y hay que partirlos con un martillo y tirarlos a la basura...

Ay! Qué pereza...

Voy a dejarme crecer las garras, a cambiar mis plantas por cactus y a usar vestidos de pasta de hojaldre, por ejemplo, lo que resolvería los problemas de la comida que se acaba y de los platos por lavar (ya que estos pasarían a carecer de utilidad), aunque debería ir a comprar ropa comestible periódicamente...

miércoles, 14 de junio de 2006

¡Quieto todo el mundo, tengo un defibrilador y sé como usarlo!

Una noticia un poco vieja ya, que he leído hoy y que me sorprende... no se muy bien porqué, pero me sorprende:

“The chances of surviving a cardiac arrest in the casinos of Nevada and Mississippi have improved substantially now that security guards in many casinos have automatic defibrillators and know how to use them (New England Journal of Medicine 2000;343;1206-9).”

Imagino guardias de seguridad “defibrilando” a diestro y siniestro, en los corazones a punto de pararse, en las nalgas de las señoras, en las orejas de niños molestos... Y además es una buena táctica eso de intentar impedir la muerte de aquellos que lo pierden todo en tu casino. Quizá, si siguen con vida, ganen más y vuelvan para perderlo otro día. Seguro que compensa el gasto en defibriladores.

lunes, 12 de junio de 2006

¿Qué hago yo aquí?


“¿Qué hago yo aquí?”

Esta ridícula pregunta me asalta un montón de veces. De repente, sin venir a cuento, como que todo se para a mi alrededor y me quedo metida en un mundo particular, yo sola. Todos los sonidos se apagan y yo miro alrededor, como impermeable a todo. Lo miro con los ojos abiertos, porque todo lo veo extraño y si los cierro, claro, no puedo estudiar el mundo tan curioso. Tic, tac, tic, tac, ¿qué hago yo aquí?

En realidad, el otro día llegué a la conclusión que en esos momentos, pues me voy a contestar “pues hago lo que hago”. Lo que puede parecer de Perogrullo, pero no lo es. Lo que quiero decir con eso es que hago lo me ha tocado hacer y que eso no tiene porqué ser extraño en sí mismo, sino que se vuelve extraño cuando lo comparo con un plan original. O sea, que no es más extraño que esté en ese sitio que no estarlo, puesto que a priori, nadie me ha dicho dónde debería estar.

Me he dado cuenta, de repente, de que la vida no tiene guión. Y no es que lo haya pensado sólo, porque eso lo he hecho muchas veces, sino que de repente me lo he creído. Me ha sacudido esa revelación. ¡Claro, Laura, la vida no tiene guión! ¡Métetelo en esa cabeza dura que tienes! Y ha sido muy fuerte.

Todos me dicen que desde siempre, he mirado mucho al futuro, trabajando hoy para lo bueno del mañana. Pero por mucho que me planifique, eso no significa nada. No significa que lo que se salga de ahí esté mal. Pero no sólo eso, sino que no significa, ni lo más mínimo, que sea diferente a lo que tenía que ser. ¡Qué fuerte! Que yo me imagine mi futuro de tal forma, no tiene ninguna importancia. No es vinculante con el futuro. No marca lo que vendrá y lo que no vendrá. No hace conjuntos de sucesos… Son sólo planes en mi mente. ¿Lo sabíais?

Y por eso, cuando estoy en un sitio extraño y la pregunta recurrente vuelve a mí, tengo que decirme, “pues hago lo que hago”. Y sentir, en cada momento, que mi vida es esa y que no tiene que parecerme extraña. No estoy puesta en ella por el Ayuntamiento, sino que voy andando por lo que es un vacío inalterable, que se va tejiendo con cada paso.

Fuerte, fuerte la cosa.

viernes, 9 de junio de 2006

Pesadilla en Rue de Zurich...

Mi vecina me golpea en la pared con violencia cuando me lavo los dientes después de las 10 de la noche. Ella dice que hago mucho ruido, que uso demasiada agua, que subo las escaleras del edificio como una loca y que soy una maleducada... vino a chillármelo el otro día a la puerta de casa. Amenaza con llamar a la policía, y yo imagino a los cuerpos de intervención especial derribando de una patada la puerta de mi casa y confiscándome el cepillo de dientes, cerrando el grifo, y saltando por la ventana donde les espera un helicóptero. Ruido de aspas y el helicóptero desaparece en la noche: misión cumplida, el vecindario puede descansar tranquilo...

A mí siempre me asombra, para mal, claro, la capacidad que tiene la gente de auto-amargarse la vida (y de paso de amargármela a mi). Yo le deseo a esta vecina futuros vecinos que hagan ruido del bueno, como una madre con dos bebes que lloren toda la noche a pleno pulmón, alguien sonámbulo con pesadillas horribles de las que se despierte chillando y aullando o simplemente alguien que esté tan loco y aburrido como ella... qué pena...

jueves, 8 de junio de 2006

Días de sol y playa


Ahora mismo, cogería un coche y me iría a la playa. Apagaría le móvil y no respondería a nada. Dejaría la mente en blanco. No me llevaría papeles. Miraría el paisaje y pondría música en el CD para ir cantando mientras conduzco o hago de copiloto. Sonreiría. Me quedaría un rato en silencio. Miraría cómo el sol me da en la pierna y los pelillos se ponen rubios de mentira. Sentiría como por cada poro de mi cuerpo, respiro felicidad y cruzo los dedos para que esto dure mucho, mucho, mucho.

Es imposible huir de las responsabilidades cuando estoy en Madrid y no puedo desengancharme de todo. Las responsabilidades son pegajosas y saltan de un sitio a otro como si tal cosa. El lunes de la próxima semana ya está lleno desde hace días. Mi fin de semana ya casi no tiene huecos. Quiero terminar un día de trabajar y no tener nada más que hacer que irme a casa a descansar con mi pareja. O levantarme y sentir el vacío de la nada. Pero ese día nunca llega. ¿Qué tren ha cogido que tarda tanto?

Tumbarme en la playa, abrir un libro, ponerte muy juntito, hacer un Sudoku y otro, hablar, mirar a la gente sin pensar en nada, bañarte en agua helada, dar un par de gritos y mover los brazos, comida de chiringuito, la arena caliente y la toalla, luego una ducha de agua dulce, aftersun, ropa limpia, cena, tele o lo que se tercie…

Yo desconecto muy bien, pero para eso tengo que irme. Irme con Javi, cogida de la mano, porque a él nunca se le olvida meter la paz en la mochila.

miércoles, 7 de junio de 2006

Pis


Tengo una infección de orina y estoy tomando unos antibióticos que me hacen hacer pis naranja radioactivo. Mola bastante. Y cuando voy al baño y me limpio, pues se quedan dibujos fantásticos en el papel higiénico y aprovecho y me marco un test de Rocha en un periquete. Mariposa espachurrada, flor naciente, mano de vieja, duende agachado, pincelada al óleo… Un primor psicológico en un reducido baño 2x2.

También tengo que tomar mucha agua y tengo la tripa hinchada y llena. Todo flota. Yo floto desde dentro hacia afuera. Lo mismo me licuo. ¿Me estaré destiñendo? Si giro rápido, puede que la inercia de la cisterna estomacal me tumbe. Cada vez que hago pis, que es mucho, mucho, me siento purificar. Qué tontería, con lo mal que como según temporadas.

La orina puede estar infectada. Qué graciosa, qué mona. Yo la creía infectada en sí misma. ¿Cómo puede infectarse algo infecto? Pero claro, no es que esté infectada, es que es puro amoniaco en una versión Light y por eso la echamos por la borda.

Cuando me aguanto el pis, como ahora que estoy acabando el post y pienso que cuando lo cuelgue ya me levanto, pues tengo un montón de líquido naranja butano en la vejiga. Ups, puede parecer una nimiedad pero no sé, da cosilla.

Tenemos chico nuevo en la oficina


Para subirnos la moral, en la oficina nos han puesto un nuevo informático cañón. He podido comprobar desde entonces empíricamente, que la acumulación masiva de progesterona en el ambiente es malísima para la electrónica, porque desde que ha llegado, no para de estropearse la impresora de mi planta.

También, creo que es un mensaje subliminal que intentan meternos en el coco a base de musculitos y sonrisas como perlas: “¿Ves como es mejor contratar un cachas con culo prieto que una mujer, que a la mínima se queda embarazada y abandona el barco? Él nunca lo haría”.

Pero como el otro día se trajo una camisa radioactiva de cuadros fosforitos, lo mismo que le abrí las puertas de mi corazón por su agraciado porte sin pensármelo dos veces, he sacado fuerzas para luchar contra el batallón de energúmenas hormonas y le he expulsado del mismo en un periquete por motivos estéticos del vestir. Argumentos, ambos que se caen por sí mismos pero que mueven el mundo.

miércoles, 31 de mayo de 2006

De estreno...

...y no de zapatos, sino de obra de teatro, ¡qué miedo!

Este año he seguido un curso para aprender francés haciendo teatro. Vamos a representar una obra y estrenamos hoy (y acabamos mañana, carrera rápida y fulgurante).

Toda la compañía está compuesta por extranjeros (no suizos y no francófonos) y representamos una obra sobre las fronteras y los problemas que causan a la gente, problemas que no nos son ajenos a la mayor parte de nosotros. Estamos contentos. Estamos asustados, pero sobre todo nos hemos divertido ya mucho. Esta noche, salga como salga, abra merecido la pena.

(Más detalles mañana, si todo sale bien)

jueves, 25 de mayo de 2006

Con el sueño, se me olvidaba el título...


Tengo un sueño horrible. Se me caen los párpados de arriba hacia abajo, y los de abajo los reciben con los brazos abiertos y las pestañas peinadas hacia atrás para que encajen a la perfección. Y se está tan agustito a oscuras y dejándose llevar… Pero no puedo dormirme, claro.

Me he dado cuenta de que tengo un montón de cosas que hacer siempre. No es que me moleste, porque cuando veo un hueco en la agenda siempre tiendo a llenarlo y eso tiene que querer decir algo, pero estoy cansada últimamente. Necesito estar en mi casa un rato para coger fuerzas y volver a salir por ahí a taconear, adelantar mi trabajo pendiente, poner la lavadora, escribir mails a mis amigos de lejos, planchar, ver la tele, dormirme a una hora decente, cenar con mi pareja, leer (¡cuánto lo echo de menos!), descansar en el sofá hasta tarde… Y quiero ver a mis amigas del cole, que hace un montón que no las veo y las echo mucho de menos.


Como dice Really, really happy, es que soy un ser social yo también. Me encanta estar con gente. Me encanta ver a mis amigos. Me encanta hacer cosas. Me encanta la sensación de reírme y de sentir que estoy disfrutando. Me encanta ir de aquí para allá. Pero, qué curioso. También veo que cada vez me agarro más a mis amigos y no dejo entrar a extraños. Tampoco me gustan las aglomeraciones de amigos, porque llega un cierto número de personas a partir del cual necesito mucha, mucha confianza para estar a gusto. Y entonces me meto en mi caparazón y no participo. Me siento rara y empiezo a mirar a mi alrededor como desde fuera de mi misma y no desde dentro, que es desde donde se mira normalmente, ¿no?

lunes, 22 de mayo de 2006

Cosas que de vez en cuando me devuelven la fe en la humanidad...

Finlandia ha ganado el festival de eurovisión con un grupo de Heavy Metal Satánico. Pinchando aquí podéis ver el video. Atrás quedaron los tiempos de Massiel y el La La La...

viernes, 19 de mayo de 2006

Teología de andar por casa

Ayer, pensando en la relación entre la culpa y la religión católica llegué a la conclusión de que la culpa es toda nuestra (por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa...) por querer tener un dios perfecto. Me explico: los romanos, los griegos etc., no tenían dioses perfectos, tenían una pandilla, más o menos grande de tipos que andaban siempre metidos en líos, Zeus liándose con toda hija de vecina, etc., etc. Pero nosotros no, nosotros necesitábamos uno perfecto. Y ese tipo perfecto nos creó, ¿y cómo un perfeccionista iba a crear algo imperfecto como nosotros (baste leer el periódico o estudiar detalladamente los propios codos para ver la chapuza de la obra)? Respuesta: no, el nos creo a su imagen y semejanza, osea, como debe ser, pero nosotros, muy tempranamente además, la cagamos con el tema de la manzana y fuimos expulsados del paraíso. Es decir, nosotros tenemos la culpa de nuestra imperfección, y por eso hay que bautizarse para librarse del pecado original (en realidad, pecar comiendo una manzana es verdaderamente original, los hay que descuartizan viandantes o roban chocolatinas). Y he aquí dos puntos claves: búsqueda de una perfección imposible y sentimiento de culpa por no poder alcanzarla, dos puntos que llenan a diario los consultorios de los psicoanalistas.

Quizá sería mejor dejarnos de perfeccionismos, volver a adoptar los dioses griegos o romanos y que los psicoanalistas se dedicasen a ser oráculos, sumos sacerdotes, vírgenes vestales y esas cosas.

jueves, 11 de mayo de 2006

Brooklyn Follies

Paul Auster

No había leído nada antes de Paul Auster hasta hace un unas semanas, y eso que el Pantalón de pana nos lo había recomendado meses antes en un comentario que dejó a raíz de un post. Ahora sí que puedo decir: “Pantalón, mon amour, ¡qué razón tenías!”

La verdad es que cogí el libro con cierto recelo, pero ¡cómo me ha gustado! La forma de escribir (que te hace saltar de la silla), la historia, los personajes… ¡Qué bien me lo he pasado! Disfrutar leyendo es un placer.

Así que os recomiendo que cojáis el toro por los cuernos y os peguéis un viaje por sus páginas. ¡Buf!, qué gusto da despegarse de uno mismo por un tiempo…


PD. No he podido incluir una portada del libro, como me gusta, pero es que no puedo bajarme el programa de subefotos en el computador de la oficina. Ché, boluda guisante, si leés esto, subímela de internet, por favor.

La oficina


Hoy no tengo absolutamente nada que hacer en la oficina y por eso no tengo esperanzas de que el reloj avance a una velocidad ni medio decente. Mi ordenador marca las 8:49 y todavía queda mucho hasta las 15:35, hora legal para mi huída.

Mis herramientas para superar el tedio son: 6 rotuladores (1 azul, 2 rojos, uno verde, 2 negros), 2 pilots (azul y negro), tres bolis (2 negros y 1 azul), un cubo porta clips, los clips de dentro, unas tijeras, una bandeja de papeles, una calculadora, una grapadora, un teléfono, una papelera, unos cajones vacíos y un calendario. Y mi ordenador con acceso a Internet. Punto y final. Mis amenazas son mi aburrimiento, mi cansancio con sueño, mi sequía mental, el avance lento del tiempo y las ganas que tengo de irme, que me ciegan.

McGyver haría de esto un armario empotrado. A mi me cuelga todo de las cervicales y me duelen.

miércoles, 10 de mayo de 2006

Contacto


La morena está por ahí trotando por los prados verdes, llenos de amapolas y con un sol radiante a todas horas. Trota que te trota, vete para allá y no seas marmota. También está adapta que se adapta a un curro nuevo, con su gente y sus tradiciones, su idiosincrasia y sus telas marineras. Esta frase no rima, pero es como la vida misma. Hay veces que se va acorde con lo anterior y otras que te sales por la tangente.

Todas las mañanas me doy cuenta de que la recepcionista, que tiene mi misma edad o así, lleva el pelo súper ahuecado. No sé qué va a dejar para cuando sea abuela. También me doy cuenta de cómo las chicas que engordan, siguen reutilizando las camisas que tenían en el armario pero ahora las llevan abiertas con camisetas debajo. A todas nos pasa. Yo tapo las aberturas con chaquetas de punto, que es una de las prendas de vestir que más me gustan junto con los calcetines gordos esponjosos.

Tengo que hacer muchas cosas siempre. Estoy metida en demasiados embolados. Esta semana tengo una cena con alguien todos los días. Vaya, vaya, bocadillo de caballa.

martes, 9 de mayo de 2006

Mucho tiempo de abandono de croquetas...

Es cierto, pero es que la burocracia suiza lava más blanco y me tiene desde hace días sudando sangre para conseguir un permiso de trabajo.
Carambola de realidades.
En este país tan raro en el que grandes libertades y avances se juntan con grandes atrasos (como que las mujeres consiguieran el voto sólo en los años noventa en algunos cantones) no te dejan trabajar con facilidad, aunque la universidad quiera contratarte. En fin, podría ser peor, podría no contar con familia o amigos que me ayudasen, así que tampoco es tan malo. Además mis visitas a la Oficina Cantonal de la Población para hacer papeleo me están sirviendo como fuente de material estupenda si algún día quiero dedicarme de lleno al surrealismo y/o al hiperrealismo, dedicarme a ello de manera artística y no vital, como llevo haciendo hasta ahora.

Curioso como ciertas realidades se parecen a todo menos a la realidad.

¿Y la morena que hace, serpentea por los mares de la biodiversidad?

jueves, 20 de abril de 2006

Estrés


Muchas veces, me da a mí la sensación de que la gente se toma muy en serio la vida, y desde fuera, cuando los demás son los que lo hacen, te entra un poco la risa. Pero no es que me refiera a ese tipo de tremendismo que acompaña a las pasiones humanas, ni nada de eso. Es por ejemplo el rigor casi científico con el que un empleado en la base de la cadena productiva de una gran empresa, se toma sus responsabilidades.

Me imagino que eso viene ligado a una incapacidad de abstracción o a un desconocimiento de cómo salirse de uno mismo para tomar altura y verlo desde lejos. A todos nos pasa. Es un ejercicio dificilísimo porque normalmente, no hacemos más que aferrarnos a la tierra cuando tenemos miedo o nos vemos amenazados, lo que no ayuda de ningún modo a que respiremos tranquilamente una bocanada enorme de aire y dejemos escapar la presión arterial.

También puede ser que la gente, necesita sentirse importante. No eres nadie sin agobios. Eres un mindundi. La gente seria y madura, tiene que agobiarse para ser auténtica. Y en su trabajo tiene que sentir el estrés. Ya sea haciendo sándwiches o cantando coplas. Si no te estresas, es que o bien no comprendes la magnitud del problema o es que eres un jeta que no trabaja duro como tus compañeros. Y así, no se sube nunca. No se escala en el organigrama. Y además es algo imperdonable, parece ser, que los que no quieren escalar abandonen el ring de lucha antes de llegar al colapso, saliendo por la puerta grande con un periódico bajo el brazo.

Por otro lado, lamentarse, sentirse ultrajado por el jefe, gritar a los cuatro vientos que la saturación de tareas te colapsa… es quizás una excusa que tenemos para poder justificarnos que vamos a parar. Oye, me paro a respirar porque de verdad, que no puedo con todo.

No lo sé. Ojalá tuviera respuestas para todo.

martes, 18 de abril de 2006

La insoportable levedad de las cosas poco pesadas

En raros momentos de mi existencia me aproximo tanto a creer a pies juntillas (brutal expresión, por cierto) en la teoría del gen egoísta de Dawkins como cuando estoy enamorada.

Seamos honestos, enamorarse no es nada bueno para nosotros como individuos: casi no se come ni se duerme, se hace ejercicio en exceso que trae como consecuencia tirones, luxaciones, etc., se hacen y dicen muuuuuchas cosas ridículas que en otras circunstancias nos darían vergüenza ajena (o peor, te dicen cosas que antes te provocarían una pérdida automática de respeto por quien las dice y ahora, no sólo no arrojas un vaso de agua fría a la cara de tu interlocutor para que entre rápidamente en razón, sino que vas y suspiras!!!), se olvida uno de que el resto del mundo existe (en ocasiones con nefastas consecuencias para la vida social, laboral e incluso la penal si uno se deja llevar y se olvida demasiado del mundo en un sitio público, digamos)... ¿y todo por qué? por una especie de mentira química producida por la combinación de otro cuerpo con el tuyo que te hace pensar un montón de cosas cursis como que después de todo puede que sí exista esa persona especial en el mundo que... bla bla BLA BLA (bullshit).

Pero todo, TODO, es sólo una trampa. Si no fuese por todas esas compensaciones físico-químicas que van incluidas en el pack del enamoramiento ¿quién se reproduciría?

Por eso yo enamorarme, me enamoro como la que más (y que me quiten lo bailao!), pero con plena consciencia de que mis pensamientos, sensaciones, etc., están gobernados por un gen pequeñito y poderoso que quiere transmitirse a toda costa, ese pedacito de ADN que ahora sólo quiere llevárseme por delante...

Música en los zapatos


Ayer llevaba unos zapatos que sonaban. Yo no estoy acostumbrada a eso, porque normalmente la suela de goma me permite andar sin oír mis pasos. Iba por el pasillo y cada avance, llevaba un mundo sonoro como acompañante. Me hicieron unas heridas que me recuerdan hoy esos viejos tiempos.

Luego llegué a casa y no me funcionaba Internet. Puede que no estuviera relacionado pero puede que sí. A saber.

jueves, 13 de abril de 2006

Esto no es serio...

O al contrario, es muy serio y comenzamos a necesitar ayuda profesional. Mi compañero de despacho lleva un rato ensayando esta coreografía:

http://video.google.com/videoplay?docid=5262057835199435032&q=carra&pl=true

martes, 4 de abril de 2006

De cemento, de piedra...

Así quiero volverme para impedirle la entrada a la primavera...

¡No a la sensiblería!

¡No al canto de los pájaros!

Hoy les tengo rabia a todos los otros amantes...

Esta piedra cierra lentamente la pequeña ventanita, con lentitud pero inexorabilidad de piedra.

Nosotras nos volvemos al invierno ¡ahí os quedáis!

lunes, 27 de marzo de 2006

Cumpleaños


Hoy es el cumple de mi ahijada y de su madre. Y me voy a ir para allá a celebrarlo con ellas, porque una es mi amiga y la quiero mucho y la otra… es que se me cae la baba sólo de verla.

Este cumpleaños es además un puente entre mi vida y mi vida. Es un estrechamiento en el abismo y no es nada fácil. Dos placas tectónicas flotando a la deriva se encuentran y se chocan. Puede salir algo de magma o pueden surgir elevaciones con plegamientos raros como consecuencia del encuentro. También es verdad que ya todo el agua ha vuelto a su cauce, que las cosas se han calmado, pero siempre es difícil enfrentarse a las propias miserias. Cuando me toco las cicatrices de la mano o de la espalda, me da un poco de repelús. Lo mismo me pasa cuando me toco con la memoria las heridas de las tripas.

Y tengo miedo por mi compañero de viaje. No quiero que se disguste por el paisaje. No quiero que me sienta lejos. Así que me sentaré a su lado y le daré fuerte la mano. Para que no se suelte. Para que me cuente y no me deje sola, teniendo que adivinar lo que le pasa por la mente.

También es verdad que necesito tender una mano al pasado.

Curro nuevo, vida nueva


He empezado a currar en una oficina. Estoy muy feliz y parece que he conseguido por fin estabilizarme un poco mentalmente y definir mi rutina de una forma más clara. Ahora me levanto pronto (más que antes) y me voy a sentarme a una silla a hacer lo que me manden o a mirar al techo cuando me aburro. Las responsabilidades las comparto con otros y tengo un grupo de amigos de la ofi que se dedican a lo mismo que yo y que trabajan conmigo (o yo con ellos) en el mismo tema. Fuerte, fuerte. Y cuando llega la hora me voy. Y camino hacia mi casa y estoy “saliendo” del trabajo. Saliendo, ¿os dais cuenta? No voy a casa a hacer el informe tal ni me muevo de un sitio a otro. Salgo. Salgo del trabajo. Termino mi jornada. Y llego a mi casa en la que no he estado hace miles de horas. Y me alegro, porque eso significa que la jornada laboral acaba. Acaba… qué concepto más interesante… Y miro el ordenador y no me da remordimiento cuando me tumbo en el sofá. Fuera de la oficina, el trabajo no existe. ¡Es maravilloso!

Me he dado cuenta, en consecuencia, de lo mucho que me gusta el orden natural de las cosas y lo mucho que ayudan los límites imaginarios entre espacios del día: ahora trabajo, ahora no, ahora sí, ahora no… ¡Colosal!. Luego acabará por aburrirme, seguramente, pero no veáis lo que me coloca las ideas. Y eso que llevo sólo una semana. Y eso que soy de las responsables y no me es difícil imponerme mis propios horarios.

viernes, 24 de marzo de 2006

Guisante XX-XY

A veces me han venido con esa pregunta de: ¿si pudieses ser otra persona, quién querrías ser? Y yo la verdad es que sólo quiero ser yo, no me cambiaría por otra persona completamente diferente. Pero lo que sí me gustaría hacer es jugar un poco con pequeñas variaciones sobre el mismo tema, es decir, me gustaría vivir un poco UNA yo que fuese UN yo por un tiempo, ser hombre y explorar todo ese mundo desconocido. Explorarlo no sólo en el obvio plano fisiológico y saber qué se siente teniendo un pancho, etc., etc., sino también explorar todo el otro lado social, cultural, etc. (y hacerme trenzas en la barba, siiiii!!).

Las mujeres a menudo pensamos que lo tenemos más difícil en ciertas cosas por ser mujeres. Pero ¿es eso realmente cierto? Si yo fuese un tío y llevase la vida que llevo ¿los míos me comprenderían mejor? ¿Estaría mejor visto que viviese sola, diese cierta importancia a mi carrera (Run Lola, run!!!...), a mi libertad, no tuviese hijos ni estabilidad y saliese bastante por la noche? Quizá a falta de imperativo biológico la presión social sea menor, en plan: eres un tío, desde la invención del viagra los límites sólo los pone tu corazón (en el sentido fisiológico), hijos hasta los 100 años, se asume que ni cocinas ni planchas ni eres muy limpio con lo que no es tan grave que tu casa sea una pocilga (prejuicios, prejuicios, yo ni plancho ni soy limpia y soy una XX de los pies a la cabeza)... pero seguro que hay truco, seguro que aunque seas chico te machacan igual por cosas con las que a las chicas nos dejan tranquilas y que subestimamos... Yo quiero saber...

jueves, 23 de marzo de 2006

Francofoneces

No puedo evitarlo, me río sola cada vez que, escuchando la radio de música clásica, la locutora dice muy seria que ahora va a sonar esto y lo otro, tocado por la orquesta X, y “à la baguette” el director Y. Un día se me pasará, claro, y ya no me imaginaré al director agitando un bocadillo ante la orquesta, pero va a tener que pasar un tiempo largo...

miércoles, 22 de marzo de 2006

Cementerio de ciempiés

Desde hace algunos días se da un tremendo misterio en mi apartamento. Aparecen cadáveres de ciempiés en sitios inesperados. Nunca los veo vivos. Sólo encuentro sus cuerpos exangües, sin vida. Uno muerto en mi cuarto, cerca del radiador. Uno muerto en la cocina, cerca del fregadero. Uno muerto cerca del armario de la entrada...

Allí los encuentro yo, semienroscados, tendidos en el suelo de madera, sin signos aparentes de violencia o enfermedad. Y todos ellos secos, muy secos...

¿Será que mueren de eso, de sequedad?

¿Pero, dónde viven?

¿Se materializan espontáneamente en mi piso, provenientes de la dimensión ciempiés?

¿O será que mi casa es una especie de cementerio de ciempiés como los cementerios de elefantes de las películas de Trazan?

Debe de ser eso, parte de un ritual de profunda significación entomológica: Un ciempiés, sintiendo que su fin se avecina y que ha vivido una existencia plena se dispone a emprender su último viaje. Ordena sus pertenencias de ciempiés (calzado de verano por un lado, de invierno de otro), tira definitivamente los calcetines con agujeros y lega el resto, da unos consejos a los más jóvenes, se despide de los suyos y se pone en marcha hacia mi apartamento. Las fuerzas le flaquean pero sube hasta el quinto piso, poco a poco. Si tiene suerte y la agilidad suficiente, se cuela en el ascensor y ¡fuuuum! en un suspiro ya está arriba. Pasa por debajo de la puerta de entrada, escoge una habitación y una vez allí se acurruca junto a un radiador y se deja morir...

Y yo no sé qué se espera de mí, como sacerdotisa del templo de los ciempiés. Por ahora les voy dando sepultura en mis macetas o los fundo con la eternidad acuática vía WC...

lunes, 20 de marzo de 2006

¿?

¿Alicata bien un alicate?
¿Cuántas cosas tiene un tenedor?
¿Qué secretos le cuchichea el cuchillo a la cuchara?

miércoles, 15 de marzo de 2006

Amor dental en la oficina

El otro día entré en el baño y los pillé. Allí estaban los dos, besándose. Un tercero los observaba un poco apartado, con un aire de envidia. Ahora lo sé, el cepillo de dientes de mi compañero de despacho A tiene un affaire con el cepillo de dientes de mi compañero de despacho B. Se pasan el día en el vaso del lavabo, unidos en tierno abrazo fundiendo sus cerdas. Si eso no es amor, que venga dios y lo vea.

El mío solito, o quizá escandalizado, no se mete en esas cosas. Claro que ahora sé que me es infiel. El otro día mi compañero de despacho B, salió del baño con él en la mano, le había puesto pasta y todo y me explicaba nosequé enfáticamente y yo no conseguía escucharle, sino sólo seguir mi cepillo en su mano, como hipnotizada, mi cepillo agitado cual batuta. Tardé unos instantes en salir de mi catalepsia y encontrar las palabras en francés para decirle: “ese es mi cepillo”. ¡Qué rojo se puso! Y hablo de B, mi cepillo ni se inmutó, no tiene vergüenza, la prueba es que ayer estaba húmedo de nuevo y yo ni me había acercado a él… vamos a tener que hablar…

martes, 14 de marzo de 2006

Boleros y la raya del ojo…

Mis vecinos de abajo son la nostalgia personificada. Deben de ser argentinos o de algún país de Sudamérica, y pasan el tiempo hablando por teléfono con acento suave y escuchando boleros. Los boleros están bien, me hacen imaginar su apartamento con un papel de colores desteñidos ahora pero que fueron muy brillantes hace unas décadas y pensar en olores de comidas ricas. Anoche se juntaron con amigos y escucharon unos discos de Chavela Vargas, y yo me sentí transportada al cuerpo de una mujer sufridora de película de Almodóvar, con una vida dura, un pelucón y un maquillaje de los años 70. “-Ya estoy harta de ser buena”, le dije a la alfombra de mi cuarto, cual Carmen Maura despechada, y acto seguido me arrebujé un poco más en mi edredón y seguí leyendo mi libro de Pennac y comiendo chocolate.

lunes, 13 de marzo de 2006

¿Y por qué habría que tener miedo a mandar cartas de amor?

¡Vivan las cartas de amor! ¿Si tú no tienes miedo a abrir tu chaqueta en medio de la calle fría para que yo apoye mi cabeza en tu pecho calentito, por qué tendría yo que tener miedo de abrir para ti mi caja de pensamientos cursis…? Y me dejo llevar, pero con reticencias, y miro constantemente al cielo no vaya a ser que, como a Cirano, me caiga una viga en la cabeza justo cuando la tonta de su prima se desenamora del tonto del guaperas y se da cuenta de que aquellas cartas maravillosas se las escribía él y sólo él. Entonces ella súbitamente iluminada por tal revelación corre y corre hacia él y ¡paf! Desastre… comienzo a comprender porqué soy tan fatalista, jolines… Mejor nada de cartas de amor por el momento, y un buen casco.

Saturno come persona...

Estoy completamente enamorada de la manera de escribir de Daniel Pennac. Ya había leído hace tiempo “Comme un roman” y me había gustado bastante, pero ahora he comenzado la serie del Señor Malaussènne y ¡madremivida! El primero se titula en castellano “La felicidad de los ogros” y me tiene extasiada.

Además me siguen pasando coincidencias curiosas con Pennac. Resulta que este libro pertenece a una serie de unos cuantos, y yo una vez, en una librería, me compré sin saber el cuarto. Ya había leído unas buenas veinte páginas del mismo cuando un amigo me dijo que me detuviese de inmediato, que había que comenzar por “el de los ogros”. Todo esto sucedía en el cuarto de este amigo, que acababa de marcarse un pedazo de collage con cuadros de Goya, Velásquez, Durero y otros bichos de esos que viven en El Prado. Vi en su mural El Coloso de Goya y me acordé de Saturno devorando a sus hijos y de cuánto ese cuadro había impresionado a un sobrinito mío, que después de verlo no podía dejar de repetir: “Satudno come persona, Satudno come persona…” abriendo mucho sus ojos de niño de dos años. Le cuento la anécdota a mi amigo mientras vamos a la librería a comprar el tal libro de los ogros que va y tiene en su portada un niño pequeño con un perro mirando atónitos “Saturno devorando a sus hijos” de Goya…

viernes, 10 de marzo de 2006

Cita: 16 de enero 2006


Hoy he estrenado un calendario de Mario Benedetti que me regalaron por Reyes. Lo tenía guardado entre las cosas que me tengo que llevar a mi casa cuando me mude pero hoy lo he visto y me ha dado mucha pena la pérdida de días que me he permitido.

Así que me he dado un atracón de citas poéticas, he tirado días empapelados por los aires, y he decidido ir guardando unos cuantos para ver si me van inspirando posts croqueteros caramboleros. Estoy segura de que a una gran amiga mía le gustará al menos sonreír leyendo algunas de las líneas de nuestro amado y amadísimo ídolo. Eso hasta que lo podamos conocer en persona…

“(…) y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido (…)”


Cuando he leído esto, de repente, he sentido un gran alivio. Y eso es porque en el fondo, pese a que me encante irme y marcharme de aquí para allá, tan lejos como puedan mandarme las líneas aéreas o mis pasos, en realidad son animal de vuelta. Es decir, que para que me sienta libre y contenta mientras ando por el mundo, he de sentir que verdaderamente, tengo un sitio al que volver y en el que quedarme calladita unos días palpando la seguridad que me conforta un hogar.

Y el amor, tiene mucho que ver con eso, creo yo. Quizás esto sea una really, really lección de amor (happy). A mi me gusta ir por el mundo haciendo mis cosas y mi vida, sintiéndome independiente y con capacidad de hacer mucho (de hecho, mucho más de lo que hago). Me gusta tomar decisiones sobre mi futuro, sentirme libre, segura, arriesgarme, planificar… y me encanta saber que mientras ando por este mundo de incertidumbre, de errores que no me perdono, de tristezas, de dudas, de miedos, etc., (entre miles de cosas buenas), al final del día tengo un sitio para arrebujarme. Que ya no tengo que tragarme todo sola y ser más fuerte que nadie. Porque cuando no encuentro la razón o no me apetece buscarla (que esa es otra), en sus brazos, como dice Mario Benedetti, el mundo tiene sentido. El sentido que pierde a veces.

Hmmm, cuanto tiempo…

…hacía que no escuchaba RADIOGHETTO, la radio por Internet de los Skalariak que pasa eso, Ska, ska, ska (para variar, dirán algunos, lo juro que a veces escucho otras cosas :o) ). Horas y horas de ska y revisión de los datos de la tesis nos han unido para siempre. Pero chicos de skalariak, por favor, las letras de vuestras canciones hacedlas sólo en euskera, que en castellano no os riman ni a palos (aunque la música mola, eh…)

Estoy segura…

Acabo de hacerme un seguro para mi pisito nuevo.
No se porqué, instintivamente, he comenzado a tararear mentalmente el tema de “El Padrino” cuando el agente de seguros con su traje semibrillante me ha estrechado la mano.

En Suiza es obligatorio hacerse un seguro del hogar, así que no había escapatoria, es algo por lo que había que pasar, como las paperas, claro que al contrario que éstas, esto no te puede dejar estéril (espero).

Mi compañía es la única que asegura contra terremotos, puedo estar tranquila. ¡¡¡Qué vengan los movimientos sísmicos, a mí las ondas S y las ondas P!!! ¡Ja!

Y hay una parte de la póliza, que es la que me ha parecido más altamente mafiosa, según la cual la compañía renuncia a su derecho de llevarte a los tribunales si la culpa de lo que ha pasado es manifiestamente tuya. Pagas una cantidad al año y te quedas tranquila, como decía el muchacho del traje brillante, perilla decolorada y tono techno en el móvil, si por ejemplo no has puesto bien una maceta en la ventana y esta se cae y le parte la crisma a alguien. Tranquila, ellos pagan, no vienen con una citación judicial para darte en toda la parte gorda cuando intentas recuperarte del susto ¿Cómodo, no? Conviene, conviene, sobre todo porque la manera de medir lo que es o no tu culpa no se rige por un código escrito, no sigue unas reglas estrictas, según me explicaba el muchacho… vamos, que te la cargas fijo… ¡Ay ay ay! Mejor no ir al tribunal que he decidido no hacerme el seguro que me pagaria los abogados…

¿Y la decoración de las agencias de seguros? Es un tema extremamente complicado, imagino, entre no demasiado cutres, para que el cliente tenga la sensación de que la compañía es solvente, y no demasiado fastuosas, para que uno no se lleve la idea de que te sacan los cuartos de mala manera para gastarlos en lujos…

En fin… Me siento mucho más segura…

lunes, 6 de marzo de 2006

Moi-même

Cuatro trabajos que has tenido:

-Camarera en un servicio de catering, con mi vestidito blanco y negro y mis zapatitos y todo.
-Secretaria en una empresa de geotecnia, con un jefe pequeñito y cabreao que nunca pagaba las facturas de teléfono.
-Breve coqueteo con el mundo de los estudios de impacto ambiental.
-Dependienta en la ex-panadería de mi madre algún que otro verano.

Cuatro películas que puedo ver una y otra vez:

-Mujeres al borde de un ataque de nervios
-La vida de Brian
-El gran Lebowski
-Lo que el viento se llevó (sólo si es domingo por la tarde y llueve)

Cuatro lugares donde he vivido:

-Florencia (malvivido de día en sus calles llenas de turistas y sus restaurantes carísimos, bienvivido de noche recorriendo sus calles vacías, de luz amarilla de piedras viejas con mi bicicleta)
-Oulu (Finlandia) Un lugar en el que a menudo huele a coliflor (a causa de las fábricas de papel) pero en el que el frío hace que el cielo tenga una claridad terriblemente hermosa.
-Ginebra, pequeñita pero matona, que cada día me gusta más, con una vida asociativa de barrio que ya se quisieran otras muchas ciudades.
-Madrid… y qué decir de Madrid que no hayamos dicho ya… o que sí se haya dicho…

Cuatro programas que me gusta ver:

ABRAN PASO A LA INTEGRISTA: NO TENGO TELEEEEEEEEE!!!!

(pero cuando la tenía me gustaba ver:
-Fraisier
-Los Simpson
-Jajajaja, hubo un tiempo en el que me gustaba mucho “Saber y Ganar”… ese terrible espíritu de empollona que no me abandona...
-Caiga quien caiga con Wyomin y el maestro reverendo, antes de que lo quitaran "por falta de audiencia”

Cuatro lugares donde he vacacionado:

-Austria: Viena, donde podría vivir tan agustito...
-Marruecos: donde adoré el cielo de Marrakech por la noche, vomité hasta el infinito en Essaouira, me perdí en Fez y pasé un poco de miedo en Tánger…
-Paraguay: Un sitio con bastantes ex-nazis ejerciendo de honestos dueños de negocios y lujosos hoteles y clubes de tenis entre la miseria.
-Estonia: Tallinn, simplemente preciosa, Tartu nada mal tampoco. La vida es dulce una vez uno consigue a pronunciar bien “Õlu”, que significa, obviamente, cerveza.

Cuatro platos favoritos:

-Lasaña, en toda su extensión
-Pollo asado con arroz y frijoles negros
-Pulpo a la gallega
-Bonito con tomate

Cuatro sitios que visito a diario:

-Croquetas, para ver si alguien responsable trabaja en este blog
-www.reallyreallyhappy.blogspot.com
-www.ablogadela.blogspot.com
-La página de El País.

Cuatro lugares donde preferiría estar ahora:

-En mi cama con un buen libro y un café con leche.
-En el monasterio budista que visité en Corea este verano.
-En Oulu, paseando por el mar helado.
-El otro día se me ocurrió que me apetecería mucho estar en el Valhalla rodeada de vikingos y de valkirias trenzándome los cabellos y dándome cerveza o aguamiel o algo, pero luego me di cuenta de que para ello debía ser un vikingo muerto (o una valkiria de servicio) y ya no me gustó tanto la idea…

jueves, 2 de marzo de 2006

Sea lo que sea un Meme


Aquí va un Meme o algo así que me ha lanzado la niña desde http://cutandpastecrew.blogspot.com/. Vamos allá:

Cuatro trabajos que has tenido:
-Becaria en una fundación de medio ambiente.
-Ejecutiva agresiva sin serlo en una consultoría.
-Cocinera en cadena de sándwiches horripinentos en el extranjero.
-Autónoma en consultoría ambiental.

Cuatro Películas que puedo ver una y otra vez:
-No puedo decir ninguna. En todo caso podría citar las que he visto una y otra vez sin haber querido especialmente: Grease (como dice La Niña, no nos vamos a poner finas ahora) y La Princesa Prometida.

Cuatro lugares donde he vivido:
-Barcelona.
-Madrid.
-Dublín, Irlanda.
-Edimburgo, UK.

Cuatro programas que me gusta ver:
-CSI.
-El Telediario (excluyendo el de Telemadrid y el de Antena 3)
-Pasa Palabra
-A dos metros bajo tierra, pero hago trampas y las compro en video.

Cuatro lugares donde he vacacionado:
-Jordania.
-Cuba.
-Chile.
-Vietnam.

Cuatro platos favoritos:
-Albóndigas de mi madre.
-El dulce en casi todas sus formas y colores.
-La tortilla de patatas.
-La pasta.

Cuatro sitios que visitro a diario:
-Really, really happy/Días de Engracia/Las 3 Valenciano y familia
-yahoo.
-hotmail.
-gmail.

Cuatro lugares donde preferiría estar ahora:
-En un paisaje maravilloso.
-En un lugar exótico con un amigo autóctono.
-Una playa paradisíaca desierta con un hotelito de lujo y con mi gente.
-En la cima de un monte observando el mundo.

Cuatro víctimas para seguir el Meme:
-Mi querido Guisante Pensante
-Really, really happy.
-A la cuchipandi.
-A quien quiera seguirlo.

Y a tí que estás leyendo el post y sé que te apetece meterte en un marrón
cómo este…

Soy persona matutina


A mi me rinde mucho más por la mañana. Es cuando estoy más activa y cuando el cerebro me funciona mejor. Soy capaz de levantarme pronto y empezar a producir casi de seguido, sin pensármelo dos veces y sacando el máximo provecho de mi capacidad intelectual. Incluso mientras desayuno delante del ordenador, muchas mañanas he empezado ya a trabajar en documentos sesudos.

También me gusta la hora justo después de la comida. Como y sin pestañear, me siento delante del ordenador y le doy a la tecla que da gusto. No suelo dormir la siesta y no tengo necesidad tampoco de hacerlo (a no ser que me siente un ratito en el sofá, situación en la cual decaigo como una cebolla turgente puesta al fuego lento).

Pero no me pidas que produzca algo razonable a partir de las 18’00 horas. No doy de sí. No soy capaz de unir varios puntos con una sola línea. Tengo que estar bajo condiciones de estrés elevadas para que me consiga concentrar. Me duelen los músculos y demás. Quiero levantarme. Me apetece de repente fregar el suelo, hacer la cena, ordenar los armarios, quedar con amigos, dar una vuelta, salir a comprar…

Tampoco soy de las que aguanten mucho la noche. En ocasiones, sí, puedo estarme levantada de juerga hasta altas horas de la madrugada pero en general, me entra el sueño rápido y me apetece mucho mucho irme a la cama a dormir, para prepararme para el mañana estupendo que me espera.

Me dijeron unas amigas que es genético o algo así. Que no se puede luchar contra eso. A mi no me gusta vencerme a las evidencias y resignarme porque sí a lo que parece que es mi forma de ser. Mi forma de ser la defino yo cuando quiero y no es de ninguna forma hermética negada al cambio. Si me quiero quedar, pues hago un esfuerzo y ya está. Pero la verdad, es que me cuesta a horrores luchar contra los genes malditos.

miércoles, 1 de marzo de 2006

Chichi a gusto del consumidor

NOTA: este post puede dañar su sensibilidad. Contiene frases o conceptos que pueden bloquear su imaginación durante segundos. En caso de sobredosis informativa, respirar hondo y atar de firme a su imaginación, seguramente con tendencia a los altos vuelos.

Hoy me he hecho la depilación láser en mis partes pudendas y en las axilas. La verdad, es que aún estoy un poco aturdida con el resultado. Ahora sólo me falta bailar samba y ponerme morena al sol para ser una auténtica brasileña (las chicas me entenderán).

Una tarda en acostumbrarse a su cuerpo. Cada una de nuestras partes tiene una seña de identidad que nos hace reconocerla primero como nuestras y luego, diferentes a las de los demás. Mis manos son de una forma, mis mofletes de tal otra, tengo el pelo así y asá… y así soy yo. Toda esa suma de pequeños símbolos que me dan un perfil determinado y que me constituyen de alguna forma, mi identidad física.

Ahora, cuando miro para abajo, sinceramente os digo, reconozco un chichi que no es el mío. ¡Dios!, como a la gente que les ponen miembros de personas fallecidas. Es extraño. No lo conozco. Es un intruso en mi cuerpo. Lo vigilo de reojo un poco con recelo, no vaya a ser que me fagocite y encima huela a bacalao todo el día… Pichín, ¿dónde estás?

Puede que con esto del desarrollo de las células madre, pues a una le puedan en un determinado momento de su vida incrustar un chichi nuevo mucho más evolucionado que el que tenemos. Uno multiorgásmico desde el principio, sin ictioolores, con pelo pero sin sobrantes, agrandable mecánicamente para el parto, adaptable a hacer pis de pié y uno que no se pueda hacer flecos con el mal uso masculino. Con eso, de momento, me conformaba. Las demás características, seguro que las apuntan mejor los chicos (toma acto de fe).

martes, 28 de febrero de 2006

Entendederas


Como cuando ves un dibujo hecho una maraña y de repente lo entiendes y ya no puedes ver nunca más la maraña sin sentido que antes percibías, en la vida hay lecciones que entiendes que ya no puedes obviar. Las vivencias, las experiencias, ya te lo manchan todo. Te lo recrudecen y le quitan la parte de inconsciencia. Y no puedes ya ir andando por la calle un día soleado sin llevar en la espalda toda la realidad que acarreas. Las flores preciosas crecen y se marchitan. Y lo sabes cuando ves un ramo. Los niños crecen y se convierten en adolescentes. Y ya lo sabes cuando ves una mamá con su bebé. El dinero se gasta y a veces ni se repone. Y ya lo ves cuando consultas tu saldo. Hay días de alegría máxima pero sabes que vendrán aquellos de tristeza. Y ya lo sabes cuando te sientes plena. Hay amigos que dejan de serlo con el tiempo. Y lo sabes cuando tomas con alguien a quien quieres un café en la Plaza del Dos de Mayo.

Pese a todo, a mi me gusta la vida. Me apasiona. Hay veces que me gustaría volver atrás y no haber vivido muchas de las cosas que me han pasado (tener el cajón de los recuerdos vacío, no entender nada, no saber de consecuencias ni de ritmos lógicos, pender del aire, escuchar todos los ruidos, ser capaz de cantarle a todo) pero también entiendo que lo que me hace tener miedo a veces a lo que vendrá, es lo que me hace andar con paso firme mientras avanzo hacia ello.

miércoles, 22 de febrero de 2006

Así no se puede ser normal



Mi compañero de trabajo se acaba de poner en pie, ha alzado los brazos y ha salido bailando un tango del despacho. Sucede a menudo. A veces es salsa, a veces tango, depende del día.
Muchos días comemos chocolate hasta que nos duele la tripa, cantamos canciones italianas antiguas, hacemos imitaciones el uno del otro y en general no producimos ni el huevo.

Mi compañera de piso tiró la cafetera a la basura hace un par de días por que oyó decir que el aluminio era malo para la salud. Limpia compulsivamente toda la casa casi sin descanso, incluyó en el contrato del alquiler que estaba prohibido hacer pis en la ducha y canta a voz en cuello de pronto, sin más...

Inversión de marzo, ¿mar o zapatos?

Mis zapatos tontos-normales de siempre, fieles aliados, están dando sus últimos estertores y ya me entra el agua por los agujeros de las suelas. Si ellos mueren, y lo harán pronto, me quedaré sola en el mundo con mis botas de monte. Desgraciadamente mis zapatillas de correr también pasaron a mejor vida en navidad, esa época tan triste.
Y ahora que vivo con un presupuesto reduciiiiiiiiiiiiido reduciiiiiido me asola una terrible duda: me gasto mi dinerín en comprarme unos zapatos decentes y duraderos como Dios manda o me voy de viaje a ver el mar unos días como querría hacer en realidad… En el mar no hacen falta zapatos y en el fondo Suiza es un país montañoso ¿no? Además, la palabra lo dice, Marzo, Mar... ahhh, nada como tomar una decisión.

martes, 21 de febrero de 2006

Gustos lácteos


Me encantan los yogures. Y la leche. Y el queso suave. ¡Qué ricos! ¡Vivan las vacas!

lunes, 20 de febrero de 2006

Estado actual de las cosas...

Un gato que se da la vuelta en la calle para mirarme. Un sueño del que no me acuerdo que me deja una sensación rara durante todo el día. Unos ojos que me perforan a veces, me acarician a veces, que me son indiferentes a veces. Una compañera de piso que canta a gritos en el pasillo cuando le da la vena. Las hojas gigantes de las plantas de mi ventana que no le ocultan mi vida desordenada a los vecinos. Mi cuarto lleno de montañas de ropa a la espera de ser clasificada. En mi mesilla de noche cinco libros a la mitad, desde los que se asoman personajes que me hacen señas con el dedo para que me acerque. Mi mesa de trabajo cubierta de papeles pertenecientes a veinticatorce proyectos diferentes. Y llueve y sale el sol y vuelve a llover y vuelve a salir el sol sin decidirse de manera intermitente durante varios días. Y sin embargo esta sensación de placidez…

domingo, 19 de febrero de 2006

Olvidos


La verdad es que a mi, hay muchas cosas que se me olvidan. Anécdotas de mi vida que ahora andan flotando por ahí en algún sitio y que quizás estén siendo reutilizas por la mano del destino en otras carnes.

Algunas veces, pues llega el tiempo con su bofetada (en ocasiones atroz y en otras cálida), y me recuerda aquella que en algún momento fui, con su música y su color. Y entonces cierro los ojos muy fuerte, para ver si acabo de olvidar las penas que me pesan. Y se me abren la boca y los pulmones si quiero retenerlas dentro de mí para siempre. En esas ocasiones, me gustaría que se me quedaran impresas en las tripas con fuego.

Una de las cosas que se me habían olvidado es lo bonito que es tener a alguien a tu lado en el que mirarte y en el que apoyarte para crecer hasta ser grande, grande. Hasta poder sentirte con fuerzas para pisar con paso firme. Lo agradable que es tener un oído esperando incluso tus susurros más ínfimos. Unos brazos para darte calor después del frío. Unos ojos que te llevan la alegría hasta lo más hondo. Alguien que te haga extender las alas que tenías un poco mustias para volver a recordarte que eres tú la que puede volar. Para sentirte más tú pese a estar mil veces menos sola.

Y moverte por la vida así, caminando, caminando, caminando.

jueves, 16 de febrero de 2006

Frankly, my dear...

Mira que no me suele gustar mucho cuando la gente en los blogs pone frases de películas y eso, vamos, no es que no me guste, pero a mi no me sale. Pero hoy es distinto. Hoy llueve y hace frío y yo sufro los avatares de la feminidad… y en estos casos casi siempre me da por pensar en “Lo que el viento se llevó”. Sofá-manta-lluvia fuera y Scarlett y Rhett tirándose los trastos a la cabeza con enorme glamour…

Y el ingenio incisivo de Rhett hasta hace olvidar la enorme extensión de sus orejas, ah! ¡¡Qué hombre!!

Scarlett: You sir, are no gentleman!
Rhett: And you miss are no lady... (Scarlett gasps) Don't think that I hold that against you, ladies have never held any charm for me.

Scarlett: Rhett! When you leave… where shall I go? What shall I do?
Rhett: Frankly my dear, I don't give a damn!

martes, 7 de febrero de 2006

Incompatibilidades domésticas


Hay cosas que definitivamente, cambian cuando tienes una pareja. Y te ríes por no llorar.

A mi me encanta leer, lo reconozco. Y soy capaz de estarme horas leyendo tranquilamente sin que ello me importe. Y cuando leo, no es porque estoy aburrida, sino porque me gusta. Y para leer me hace falta el silencio.

Ahora, que casi siempre estoy acompañada, no puedo leer tanto. Estoy tranquilamente, calladita viviendo la vida de otros, y entonces, viene cuando tu pareja te habla. Y cada diez minutos, o te lanza una pregunta o hace algún ruido que te hace mirar. La vida de los demás, no puede vivirse a trompicones.

Leer agarrado a alguien es también muy bonito, pero como casi todo en la vida, nada práctico. Sobre todo cuando tu pareja es de las que son incapaces de estarse quietos un minuto. Cada movimiento, cada cambio de postura, te hace levantar un brazo, o mover una pierna, o ahuecar la almohada de nuevo. Un desastre.

Entonces, es cuando tu pareja dice que leer te sienta mal. Que te vuelves de un irascible… Y es que a mi me gusta leer sola. En silencio. Aisladamente. Sin contratiempos. Durante mucho rato. Rato en el que no estoy para nadie. Y no me gusta que me acaricien mientras tanto, ni que me hablen, ni que me miren, ni que me esperen a que termine…

Ya veis, sé que en sí mismas son cosas bonitas, pero nada compatibles con la lectura. Así que ahora leo a escondidas. Aprovechando que él duerme. Saco un bracillo para coger el libro de la mesilla sin apenas moverme y conteniendo el aire. Y paso las páginas con sigilo de espía para que no se despierte. Soy una tránsfuga de la literatura. Bombardeada esporádicamente, por las balas del ronquido.

Mini posts


Las cosas bonitas, sí que pueden pasar. Puede llegar un desconocido y hacerte un favor porque sí. Y un pintor, puede pintarte todo bien y cobrarte lo justo. Y un señor, puede donar una finca a una ONG que la gestione adecuadamente sin que haya trapicheos entre medias. Y alguien puede montar una empresa y tratar bien a sus empleados y confiar en ellos. Lo que pasa es que eso nos suena raro. Es una pena.

Hay anuncios absurdos en la tele. Os lo digo yo. Yo veo poco la tele –ahora más porque a mi pareja le gusta mucho y una se acopla- pero el mundillo anuncio me llama la atención. Ojo, que también cambio de canal en la publicidad, pero lo que quiero decir, es que los observo analíticamente. Y son absurdos. Más de lo que parecen a simple vista, así que imaginaos. Si alguien ha visto el anuncio del Toyota Yaris y a un patán moviendo las manos de forma indescriptible en una pantalla táctil, entenderá de qué hablo.

Este año, en Gran Hermano, han probado el experimento de mezclar a gente a la que yo considero normal con gente de esa que me hace pensar que el mundo, es mundo porque lleva la inercia de serlo. Debe ser duro estar encerrado en cuatro paredes con gente a la que no comprendes y a la que miras como si fueran marcianos. A mi, el verlo, me producía un poco de angustia. Ver cómo las personas normales, con su inteligencia y esas cosas que conlleva, tenían que lidiar con personajes con unos procesos de racionamiento (o ausencia del mismo) fuera de lo comprensible. ¿Cómo hacer entender a un tarugo de pan algo que no sea lo blanda que está la miga? Debía ser angustioso. A mi me da un poco de espanto pensar que una mañana, puedo levantarme ahí. Sin las piernas depiladas y sólo con minifaldas en la maleta.

Dentro de poco me mudo a mi casa. Ya tenía yo la sospecha de que las obras habían ido mal, lentas en su mayoría aplastante. Ahora, veo que en la obra ilegal que empezó hace porco y que vigilo desde mi puesto de trabajo (sin comentarios), ya están poniendo los cristales. Tener un modelo de referencia es un poco caca a veces. Un señor en esa obra se pasea ahora mismo por el tejado y comprueba las instalaciones de algo. Su compañero también se pasea por el tejado soleado. Parece que han terminado porque no les veo. ¡No, están escondidos detrás de unas chimeneas enormes! Quizás, pueda dedicarme a ser reportera de obras. Oh, oh… otro descubrimiento: he visto una escalera desde la ventana a la terraza ilegal que hay más abajo… ¿Serán los mismos dueños?

A lo mejor, es un señor que quiere hacer una cosa bonita porque sí y les ha dejado que entren a su casa a hacer pis o a beber algo. También pueden mirar la tele y comentar los anuncios, o dejarse hipnotizar por el baile marciano de las manos del actor y pensar en comprarse un Toyota Yaris con lo que saquen de esta obra. Si los viéramos en Gran Hermano, entenderíamos mucho de ladrillos y andamios.

Vidas


Es curioso, pero a veces a mi me da la sensación de que la vida te cambia y tú no has formado parte de la broma. Y te quedas medio aturdido, sintiéndote extraño en una vida que parece la de otros. Parpadeas, haces una mueca y pones cara de no saber que está pasando. Es curioso. ¿De quién será esta vida que me viste cada mañana?

A lo mejor es que las vidas andan por ahí sueltas y cuando te ven vacío, o ven que te sobra un hueco, se te pegan y se quedan un rato. Hay otras que echan de tu cuerpo a las que había antes y con las que estabas tan contenta. ¡Serán capullas! Algunas merece la pena atraparlas y agarrarlas fuerte. Otras, mejor escupirlas en cuanto te rozan. Codazo, rodillazo y mirada de burro.

A mi me gustan las que traen mares y viento que te da en la cara. Me gustan las que vienen con sol de serie. Las que te hacen reír y las que están llenas de gente a la que quiero. Las que tienen, clara como el agua, la línea del horizonte.

Me debato


Me debato entre la dieta omnívora y la vegetariana. Me debato entre blanco o blanco manchado. Me debato entre la soltería o el amor de pareja. Me debato entre controlar las calorías o el libre albedrío. Me debato entre ser responsable o el dejarme llevar. Me debato entre escribir ahora que me apetece o trabajar ahora que debo. Me debato entre un trabajo que me gusta y otro que me pagan. Me debato entre los tacones o el zapato plano. Me debato entre el pelo para atrás o el flequillo. Me debato entre hacer ahora las copias o aprovechar esta tarde. Me debato entre ir a la piscina o esperar a organizarme. Me debato entre la mesa verde o la blanca. Me debato entre si subimos al cielo o nos quedamos en tierra. Me debato entre llamar o mandar un mail. Me debato entre estar triste o esforzarme en estar contenta. Me debato. Me debato. Me debato.

lunes, 6 de febrero de 2006

Pequeñas idiosincrasias suizas

Los suizo-franceses se cachondean de los suizo-alemanes. Es un hecho. Los tienen por unos cabecicubos cuadriculados campechanos anticuados con pantalones tradicionales de piel. Los chistes en los cantones francófonos son casi siempre acerca de suizos-alemanes.

Hoy estaba yo en una conferencia sobre los inicios de las leyes para menores en Suiza, y nos han explicado cómo, en el cantón de Ginebra a finales del siglo XIX, los chavales que se portaban mal (robaban bicis, etc.) podían ser sacados de sus familias y mandados a algun reformatorio o puestos a cargo de una familia suizo-alemana: carcajada general, -¡¡¡¡eso es peor que la cárcel!!!!- ha exclamado alguien.

jueves, 2 de febrero de 2006

Mafalda, Malaria y este Mundo

A veces, al meditar sobre ciertas cosas que pasan a mi alrededor, me acuerdo de Mafalda, sobre todo cuando en una tira piensa, creo que de Felipe: "pobre, aún no se ha dado cuenta de que este mundo es este mundo”… y yo no es que no me haya dado cuenta, pero hay cosas que aún me siguen sacudiendo.

Leyendo una historia del intento de erradicación de la malaria me encuentro con esto:

“Now it is notoriously difficult to put a value on human life, though many economists are perennially willing to try. But the exercise becomes superficially plausible if you assume that development is the social objective, axiomatically to be considered good, by which other values are tested. Then the worth of a man may be reckoned as what he contributes during a normal life span to the gross national product. If he dies prematurely the years of useful labour cut off are lost and constitute a social cost. If he is periodically ill or chronically debilitated, his actual productivity falls short by a measurable amount of his assumed potential. And that is economic loss. All these costs may be charged to malaria if malaria is the villain, along with the direct expenses of treatment, and weighed against the cost of eliminating the disease or reducing it by any given amount.

If the model predicts that fighting disease pays, then the exercise can seen as harmless as it ought o seem superfluous. But suppose the fight is found not to pay. As the whole point of running a cost-benefit model is to sway governments presumed to be responsive to that kind of argument, would they not be under as strong pressure to forgo malaria control when the model lights turn red as to proceed when they are green?

Unpleasant as is that proffered choice, in the name of economic reason, to buy or not to buy lives, there is still a more unpleasant middle ground: To buy certain lives and sacrifice others. WHO has come perilously close to recommending that governments do just that. As a limited war against malaria by definition cannot extend to the protection of all people, a suggested strategy is to concentrate on protecting those people in society whose economic contributions are most important – workers in key industries, producers of cash crops, those who labour to build roads, dams and other capital improvements, in short all those who are useful for development.

This implies a curious and dismaying reversal of values. It used to be argued that development was a good thing because it benefited people; now we seem on the point of agreeing that people are a good thing so far as they benefit development. No one appears to have blushed at the implication that human life was to be protected only as it contributed to the gross national product. No politician appears to have protested the cynicism thus imputed to political leadership. Everyone is busy being “realistic”. If you want to do good in a world so obsessed with development that it allows only two kinds of nation, the developed and the developing, you have to prove that doing good is the way to develop.”

Gordon Harrison, Mosquitoes, Malaria and Man: A History of the Hostilities since 1880.

La frase de la semana

Mi seño de francés nos enseñó el otro día en clase una manera de expresar total desinterés hacia algo, la frase:
Je m’en beurre les fesses avec le pinceau de l’indifférence”, literalmente: yo me enmantequillo las nalgas con el pincel de la indiferencia.
Simplemente genial, refinamiento francés al 100%.

martes, 31 de enero de 2006

La yo líquida

Si yo pusiese en un frasco todos los sentimientos que hay en mí ahora y los mirase desde fuera, vería un líquido color mar lleno de remolinos.

Un líquido compuesto de incertidumbres, dudas, esperanzas, ilusiones, tristezas y un poco de exaltación.

Ese líquido se mueve por mí a velocidad vertiginosa.

Lo oigo fluir, hacer gorgoritos en algunos sitios, pasar derrapando por ciertas curvas o pasar despacito por otras, casi como una caricia.

Y es ese líquido el que me hace sentirme viva.

Espero que no se me coagule nunca.

lunes, 30 de enero de 2006

Mi encontronazo con la realeza


El otro día estaba esperando en mi portal a que bajara el ascensor y cuando llegó ¡¡salió de él la mismísima Leticia Ortiz!! Joooo, definitivamente, no soy nada monárquica. Me molestó mucho más el empujón que me dio el segurata para empotrarme contra la pared (no fuera a ser una psicópata oculta detrás de este físico lamentable y tuviera motivos más que suficientes de acabar con la madre del Leonor) que la ilusión que me hizo ver a la futura reina.

También, la vez que vi al Rey, estaba más preocupada por lo mucho que me apretaban los tacones y lo mal que me olía el sobaco en ese disfraz de azafata que por cruzarme con la mirada del jefe de Estado.

Bueno, por lo menos, soy consecuente.

viernes, 27 de enero de 2006

Música contagiosa

Na na na na, yo tengo una música en la cabeza que tarareo todo el rato casi sin darme cuenta (soy una persona muy cantarina).
Ayer canturreé durante toda la clase de cerámica dos canciones de Georges Brassens: "J'ai rendez-vous avec vous” y “il n’y a pas d’amour heureux”.
Al final de la clase, dos compañeras y la profe se preguntaban cómo habían llegado esas canciones a sus cabezas, y sin querer canturreábamos todas a coro.
La música se contagia, se pega.
Echo de menos esos tiempos primitivos que ni siquiera he vivido, en los que la música estaba mucho más presente en la vida colectiva de la gente. Quiero dormirme alrededor de un fuego con mi tribu tras haber cantado y bailado todo y más.

lunes, 23 de enero de 2006

Ñaña


Si os apetece, podéis pinchar aquí: http://www.biosfera4.com/nha2/ y entonces accederéis a Ñaña. A partir de ese momento, lo que ocurra es cosa vuestra.

Memorias de una Geisha


Básicamente, como que no.

La historia me ha parecido un poco rollete y la verdad, es que a mitad de la película me di cuenta de que el argumento era lo de menos. Si tapizas una historia medio normalita con un montón de telas aluncinantes que quitan el hipo, paisajes al más puro estilo japonés que transmiten una tranquilidad sin igual, mucha tradición (a saber lo que queda de la verdadera detrás del filtro americano, pero bueno), un sinfín de cajas de madera que todos querríamos para guardar nuestros secretos y pelos muy negros y muy lacios, tienes Memorias de una Geisha.

A gusto del consumidor. Si buscas algo de profundidad, vete a bañarte a la piscina municipal. Si buscas maravillarte con los paisajes y pensar qué tal estarías tú vestida con esas telas de seda con bordados indescriptibles, vete un domingo a verla.

El IVA y otros animales


Tal y como está organizado el sistema, existe una fuerza imaginaria pero a la vez altamente material, que te impulsa al fraude económico. Y para escribir de forma tan contundente esta afirmación, de la que no me apeo, me baso en experiencias empíricas del tipo:

Operaciones realizadas en régimen general: este aparatado está dedicado a efectuar la liquidación del Impuesto correspondiente a aquellas operaciones que no estén incluidas en el régimen simplificado y por las que el sujeto pasivo deba realizar declaración-liquidación del impuesto. La estructura de la liquidación del I.V.A. devengado se efectúa siguiendo los distintos regímenes en que puede tributar el sujeto pasivo: ordinario; bienes usados, objetos de arte, antigüedades y objetos de colección y agencias de viajes, indicando separadamente las bases imponibles gravadas a cada uno de los tipos impositivos vigentes y las cuotas devengadas”.

O:

“(…) se indicará el epígrafe de cada una de las actividades desarrolladas por el sujeto pasivo en este régimen como cabecera de la columna correspondiente a la actividad que se pretende liquidar, seguidamente las unidades de cada módulo empleadas, en el mismo orden que aparecen en la Orden Ministerial que los aprueba, de tal forma que si el módulo que aparece en tercer lugar no se emplea, se pondrá cero y la cuota devengada por operaciones corrientes que resulte. A continuación, se indicará el importe de las cuotas soportadas o satisfechas en el ejercicio por operaciones corrientes; los índices correctores, el porcentaje de la cuota mínima correspondiente a la actividad; el importe de la devolución de las cuotas del I.V.A. soportadas en otros países, en su caso y la cuota mínima. Finalmente, se indicará la cuota derivada del régimen simplificado de la actividad”.

Todo ello copiado al azar del manual de ayuda para rellenar el modelo 390 de la declaración anual del I.V.A. para autónomos.

Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

sábado, 21 de enero de 2006

Brokeback Mountain


Ayer fui al cine a ver la peli de moda en España al menos: Brokeback Mountain. Pese a que me apetecía verla, era más esa sensación de que tienes ganas de pasar por algo semi obligatorio para poder quitártelo de encima. No tenía ninguna esperanza de que me gustara y la idea de una historia de vaqueros homosexuales que además había levantado tanta polémica en la puritana EEUU, ya me hacía dirigirme a la sala con cierto recelo.

Pero la vida te sorprende muy de vez en cuando. En cualquier esquina está el chasquido de dedos que te empuja desde el hombro. Agachada en una esquina, espera esa historia que se funde con tus células, se apodera de todos tus sentidos, te desconecta del mundo, hace que tu cuerpo de repente, pese mucho en la silla y tú vueles libre por los paisajes y los ríos.

No sé si recomendros que vayáis a verla asegurando que os va a encantar. ¿Hasta qué punto cada uno se ve tocado por cuestiones ínfimas, irreconocibles, a los que otros son totalmente impermeables? Lo único que os digo es que todavía hoy, después de haber pasado tanto tiempo desde que la he visto, después de haber salido con mis amigas de copichuelas, haberme levantado en una casa de Madrid, haber hecho tareas que tenía pendientes que nada tienen que ver con las praderas de Wyoming... todavía mi cuerpo se niega a volver a la rutina. Sigo allí, enganchada a esa historia tan bien contada, en la que se utiliza un lenguaje y una forma de narrar que se me hace tan cercana, tan familiar y que por eso, ha hecho que la disfrute toda entera. Con sus lágrimas, sus rabias y todo, todo, lo bonito que encierra. ¡Qué de matices tiene la vida! ¡Qué ganas de vivirla!

Quizás os apetezca ver el trailer en http://www.brokebackmountainmovie.com/splash.html, aunque no os lo recomiendo.

viernes, 20 de enero de 2006

La perdición calórica

Mi compi de despacho acaba de marcarse una escapada al super totalmente terrible.
Ha vuelto con una bolsa llena de: galletas, bollitos, pan, patatas fritas, chocolatinas, mazapán y gominolas.
Sólo hemos necesitado media hora para acabar con dolor de tripa...

Brain, Heart and Odds in concert

Ayer estuve en un concierto. El batería era psiquiatra, el bajo cirujano, el teclista cardiólogo y el guitarra epidemiólogo, todos de unos 50 años. Tocaron desde Santana hasta Jimmy Hendrix y muy bien, por cierto. Yo de mayor quiero ser así.

miércoles, 18 de enero de 2006

Salchichas budhistas

Ayer, volviendo a casa, este Guisante se encontró sorpresivamente durmiendo en Francfort. Sorpresivamente porque su vuelo no pasaba inicialmente por ahí, pero dos conexiones perdidas y una noche de perros en Alemania hicieron posible que la duración del viaje se multiplicase por 3.
En fin, el caso es que lo que yo quería contar es que abrí los cajones de la mesilla, en busca de una biblia (cosa que hago desde que vi una peli, para ver si es verdad que hay biblias en los hoteles) y encontré un tomo del Nuevo Testamento y un libro de las enseñanzas de Budha... me quedé flipada. Pero claro, como ese es el hotel en el que meten a todas las personas que pierden conexiones, la intención oculta seguro que es que aprendamos a tomarnos la vida con calma. Yo me porté bien y no me llevé el libro.

jueves, 12 de enero de 2006

...pero la fama cuesta... (cuesta arriba)

Ha venido un fotógrafo a hacerme fotos para un artículo que hablará de mi tesis en el periódico mañana. Estos finlandeses están locos, al parecer hacen eso con la mayor parte de las tesis. Es lo que tiene trabajar en un país pequeño en el que la política es tranquila, no hay muchos sucesos y en donde que los rebaños de renos se crucen en la vía del tren y lo retrasen es noticia.
En fin, el caso es que él, el fotógrafo, ha considerado el hecho de que trabajase con bases de datos "fotográficamente aburrido" y ha insistido en retratarme acariciando el cuello del esqueleto de un reno, por razones que se me escapan, quizá relacionadas siempre con los retrasos en los trenes, pero sin ningún nexo con mi investigación.
También he posado con vitrinas de insectos, con pájaros disecados y con la bola de piedra símbolo de la universidad. Yo he intentado mantener la calma, no mandarlo a freír puñetas cuando me decía que sonriera con dientes e intentase mantener los ojos abiertos a la vez, mientras tenía que fingir estudiar un esqueleto mirando a la cámara al mismo tiempo.
Una intenta forjarse una respetabilidad en esto de la ciencia y luego sale en el periódico con el dedo en la cuenca ocular de un cráneo de reno...

Pija


Me he puesto a dieta. Lo que pasa es que la vida no lo sabe aún y me colma de productos alimenticios que no me harán perder ni un gramo de sebo. Y claro, con mi voluntad más pobre que un pimiento (¡ay, qué rico al horno relleno de carne y bechamel!), esto promete ser duro. A no ser que quiebre la casa Panrico (Dios no lo quiera) o que se acaben las plantaciones de cacao o que pierda de súbito mis papilas gustativas (todos ellos, sucesos altamente lamentables y patéticos y por ende, no deseados). A día de hoy peso algunos gramos, que comparados con los 72 kg que los acompañan, se convierten en matemática y estadísticamente despreciables.

Pero menos duro va a ser convertirme en una pija. Me apetece un montón. El otro día fui a Llongueras (sufragada por mi madre) y, haciendo gala del principio básico de cualquier peluquería, salí de ahí con un peinado ahuecado espantoso que en cuanto me duché se convirtió en uno espectacularmente similar al que tenía otrora, momentos antes de entrar en la peluquería y desembolsar la enorme cuantía de euros que me costó el simulacro de mejora capilar.

Pero lo que sí hice con mayor éxito y mejores resultados, fue la manicura. ¡Qué estupendo! Unas manos sin pellejos y con superficies de uña brillantes y lisas, básicamente es lo que me ha despertado estas ganas tremendas de ser pija. Chicos, he descubierto lo que ellos sabían: que preocupándose de vanalidades y dejándote hacer las uñas, se vive mucho mejor que luchando en el extrarradio de la sociedad por causas justas.

Lo malo es que luego fui a fregar y se me ha desconchado un contrachapado uñil. Lo malo es que vi el telediario y me di cuenta de que hay mucha injusticia todavía. Voy a tener que desarrollar una nueva forma de pijoaparte se explaya que combine los bolsos de marca con la revolución de las almas.

miércoles, 11 de enero de 2006

Cosas que casi sólo pasan...

...aquí...
Ir caminando por la universidad y que de pronto, sugido de la nada, se haya organizado un campeonato de futbolín de hockey sobre hielo (hockeylín???) en un pasillo que horas antes era completamente normal.
Que alguien que te invite a comer a su casa te pregunte por tus posibles alergias alimentarias.
Que se considere un caramelo a algo salado y picante.
Que trocitos de salchichas guisadas con patatas sea un plato del día en un restaurante normal.
Que el conserje que se ocupa del correo interno de la universidad viaje en patinete por el campus.
Que yo me vaya a pegar otra saunaza hoy :-D

La mejor defensa es un buen ataque (de nervios)

En unos días defenderé mi tesis y todo el mundo me pregunta si estoy muy nerviosa.
Yo la verdad es que no lo estoy, y es raro, pero ante tanta pregunta comienzo a inquietarme y a pensar si es que hay algo que se me está olvidando hacer, que me haría estar nerviosa, y yo aquí tan tranquila... hmmmm. Me pregunto cuánto me durará esta calma chicha. Por ahora sólo veo la defensa como lo que se interpone entre mi y una noche de celebración que va a hacer historia.

martes, 10 de enero de 2006

Ska desde Oulu

Hace algo más de un año viví uno de los momentos más plenos de mi vida en un concierto de estos muchachos y de estos otros, en este sitio. En sus páginas podéis escuchar algunos trocitos de canciones y llenaros de go go go! por un momento.

lunes, 9 de enero de 2006

El Roto...

... siempre tan amargamente certero, el tío...

Mi lugar en el mundo

Ayer, tras desastres y pérdidas de conexión etc, aterricé en Oulu, Finlandia, 7 horas después de lo previsto, y no me importó, por que por fin estaba en casa.
En el aeropuerto me esperaban dos de los mejores pares de brazos del mundo, nos dimos besos a pesar del cristal de la aduana que nos separaba y nos gritamos cosas bonitas a pesar de que el dichoso cristal no deja pasar ni un ruido. Luego me di la vuelta y vi cómo los finlandeses que esperaban sus maletas me miraban como si estuviese loca. Poco importa, es todo parte del ritual del reencuentro, y por tanto tiene toda la hermosura de lo inútil y lo intenso.
Hace cinco años que vine aquí por primera vez y me di cuenta de que aquí me gustaba vivir. La vida es tranquila, el cielo está blanco, hay nieve por todas partes y las ramas de los árboles parecen hechas de cristal. Cuando hace mucho frío se dibujan flores de hielo en las ventanas y los niños juegan en los patios de las guarderías disfrazados de bolas de ropa. Hay saunas, hay regaliz negro, hay chocolate. Todo me gusta. Esta noche, cuando entre periodos de sauna salga al balcón a beberme una cerveza y a mirar el cielo, pienso suspirar de dicha miles de veces.

domingo, 8 de enero de 2006

Límites invisibles


Me he fijado lo difícil que es poner ciertos límites en algunos casos. Por ejemplo, ¿cuándo hay que dejar de decir “buenos días” para cambiar a “buenas tardes”? Tampoco sé exactamente si el chino de La Gran Muralla está en Las Rozas o esa urbanización está ya incluida en el distrito de Majadahonda. Ni siquiera sé con exactitud cuándo se produce el paso de niña a mujer. Cuándo una cruza esa línea imaginaria y se deja de estar triste para estar contenta o viceversa. Cuándo deja de gustarte simplemente una persona para pasar a estar enamorada de ella. Cuándo hay que dejar de luchar contra el hambre por estar llena…

En el fondo, ¿qué más da?

martes, 3 de enero de 2006

Nueva York y ser turista


He vuelto de mis vacaciones y estoy derrotada. Me lo he pasado muy bien, pero esto de hacer de turista es de un cansado que estremece. Tengo los pies que ya ni andan y me duelen los riñones una barbaridad. Es la parte menos snob de haber ido a Nueva York con la familia a tomarme las uvas y celebrar la entrada del 2006.

Hay personas que cuando viajan, buscan su lado intrépido y escapan de los convencionalismos turísticos. Yo por mi parte, prefiero siempre asumir que cuando viajo, sobre todo a ciertos lugares, soy una turista de pe a pa y que por tanto, no hay nada malo en comportarse como tal. Me gusta hacerme la foto debajo del árbol del Rockefeller Center, me gusta emocionarme con la estatua de la libertad, hacer cola para hacerme una foto en lo alto del Empire State, sacarme una entrada para el Radio City Hall y quedarme más ancha que larga cuando me subo en un minibús para hacer un recorrido guiado por el Bronx. Soy así. Soy una turista empedernida. Sin un guión más o menos esbozado, me siento perdida y me da la sensación de que pierdo el tiempo.

Y ciertamente, en esto de ser turista hay ciertas cosas que no dejan de sorprenderme. Sobre todo, cuando vuelves a casa y te das cuenta de la paliza que te has pegado y de las veces que repetidamente, te fustigas a ti mismo durante el periodo vacacional. Yo, el castigo que peor llevo es esa constante vocecilla que todo turista lleva dentro de que hay que aprovechar el tiempo al máximo. Y aprovechar el tiempo es antónimo de descanso, sueño, vaguería y comodidad.

Cuando uno viaja, parece que es como de perdedores volver por ejemplo pronto al hotel después de un día duro. Y ya no digo levantarse tarde. Uno tiene que levantarse como un poseso ávido de lugares que fotografiar para enseñar a los parientes pese a que el despertador haya sonado justo cuando los pies empezaban a retomar su fisonomía habitual. Y nada de volver al hotel antes de que anochezca. Así que cuando por fin llega la hora esperada, tienes que arrastrarte a la habitación porque te falta hasta el aire y escalar por el borde de la cama hecho unos zorros.

Aún así, siempre hay tiempo para descansar luego. Viajar merece la pena. Yo me crezco cuando hago de turista. Soy feliz cuando voy andando por el mundo. Pienso que soy libre cuando cruzo fronteras. Me alucina lo grande que es este planeta. Me imagino todos los viajes que me quedan por hacer. Y la vida se me hace corta, corta, corta, para todo lo que me queda aún por explorar.

Rockefeller Center

Nueva York

lunes, 2 de enero de 2006

Viene el tornado...

...Y yo no se si dejar que me arrastre, me succione y luego me escupa en una isla desierta o si comenzar a llenarme ya los bolsillos de piedras.

domingo, 1 de enero de 2006

Cantares...

Un día, cuando yo era pequeña, con más o menos 9 años, llegó nuestra señorita a clase con un tocadiscos y un LP de Joan Manuel Serrat.
Nos hizo escuchar “Cantares”, la versión musicada del poema de Antonio Machado, y yo siempre recuerdo aquello como algo que me alucinó. Primero, me encantó la idea de salirse de lo habitual, de escuchar un disco en clase, algo que aparentemente no tiene que ver con el cole (pero es que mi seño era genial, aún recuerdo el día en que, por aquella época también, nos regaló una pelota de goma de esas que saltan mucho, a cada uno). Y segundo, me encantó la canción. Reconozco que cuando era pequeña me gustaba sobre todo la parte de los mundos sutiles, como pompas de jabón, y los imaginaba flotando, de colorines... también me gustaba mucho la imagen de las sendas en la mar; Claro, yo siempre he tenido un lado como muy mesiánico, y en vez de entender esa parte como la entiendo hoy, me imaginaba corriendo a saltitos por encima del agua. Pero no fue sólo eso lo que me gustó, también me marcó bastante la idea de que no hay caminos, que se hace camino al andar, lo que siempre me ha parecido aterrador y emocionante a la vez.

Esta noche vieja subí a una montaña para ver amanecer el nuevo año desde lo alto. Desde allí busqué los caminos, y no vi ninguno, así que va a haber que ponerse a andar.

En cualquier caso aquí quedan los cantares, buen viaje.

Cantares...

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;

yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.