Pronto me voy de vacaciones. Y punto. El que avisa no es traidor. Os lo advierto: voy a ser feliz. No quiero que luego me vengáis con que he conocido sitios estupendos y he tragado información de dónde he podido para adornarme por dentro. Ya os lo he dicho con antelación suficiente para que luego me lo echéis en cara. No quiero ni oíros rechistar. A lo sumo, que seáis tan felices o más que yo estos días.
Antes de irme quiero recomendaros algunos libros, lecturas de verano para llenar huecos con pie al esparcimiento. También pongo las personas a las que va recomendada especialmente la edición seleccionada, porque cuando leo, pues de repente me creo que a tal o tal persona el libro le encantaría y me pongo como nerviosa de pensar que podría perderse ese trocito de felicidad que la vida le tiene reservado. Si algunos ya los he recomendado, se siente verdaderamente y no lo tendré en mente:
Tokio Blues: este ejercicio, con redacción incluida y comentario de texto se lo pongo a Roberto, a la Niña Ventosa, a Pantalón de Pana y a Natalia. Es que Jimena ya se lo ha leído.
La historia del amor: al Guisante, a Roberto, a Kiko, a Jimena, a su madre, a Tony, a Maya y a Natalia (nótese que este me ha gustado bastante).
Mañana será otro día: al Guisante, a Kiko y a Jimena y su madre.
Bueno, que leáis cada uno los que queráis y que luego comentamos. Por favor, que alguien se los lea. Lo necesito. Necesito saber que esos libros llegan a buen puerto y no están por ahí a al deriva del desconocimiento.
Por cierto, que ni idea de de quién son (¡uy!, qué frase más rara, qué construcción más extraña).

