martes, 18 de enero de 2005

Volando voy...

La mosca que iba volando por el cielo se posó en el manillar de la bici en marcha.
No fue fácil, pero lo consiguió.
Y desde allí, venciendo la resistencia del aire, observó el mundo con sus ojos multifacetados.
Podemos imaginar muchas pestañas batiendo atónitas, mirando la calle, el bosque, el gris, el verde, el azul, precipitarse hacia ella suavemente.
Esos pelillos de mosca peinados hacia atrás por la velocidad del viento y la sonrisa de viaje puesta. Hmmm… ¿Cuándo nos vamos?

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