martes, 11 de enero de 2005

Sueños de guisante

A veces los sueños son la cosa más más extraña, los de este guisante al menos. En esta noche los sin sentidos iban uno detrás del otro. Primero, sentada en el baño de mi antigua casa y con la puerta abierta, observaba piedras enormes rodar por el pasillo, y caminaba mucha gente por lo que parecía ser una calzada romana.
Después, en el campo, de pié en una valla de piedra miraba hacia arriba y el cielo estaba cubierto por una cabeza de zorro gigante, cortada pero viva, que hablaba y cantaba canciones en plan cortilandia… Mientras tanto desde un árbol seco, un pequeño pájaro se partía de risa, y yo me reía con él…
Pero en cualquier caso, el sueño más curioso que creo haber tenido en los últimos tiempos fue el de hace algunos días, cuando estaba visitando un museo-centro comercial con amigos y de pronto aparecía el Papa, que huía de una banda de malvados del Vaticano que, con Elton John al frente, intentaban secuestrarlo. El Papa tenía un plan para escapar. Se hizo pequeño como una muñeca y yo lo escondía en mi mochila. Sólo teníamos que salir de allí y llevarlo a Barcelona sin que nos cogiesen los malos.
¿Alguien da más?

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