domingo, 8 de enero de 2006

Límites invisibles


Me he fijado lo difícil que es poner ciertos límites en algunos casos. Por ejemplo, ¿cuándo hay que dejar de decir “buenos días” para cambiar a “buenas tardes”? Tampoco sé exactamente si el chino de La Gran Muralla está en Las Rozas o esa urbanización está ya incluida en el distrito de Majadahonda. Ni siquiera sé con exactitud cuándo se produce el paso de niña a mujer. Cuándo una cruza esa línea imaginaria y se deja de estar triste para estar contenta o viceversa. Cuándo deja de gustarte simplemente una persona para pasar a estar enamorada de ella. Cuándo hay que dejar de luchar contra el hambre por estar llena…

En el fondo, ¿qué más da?

1 comentario:

Jimena... dijo...

¡Qué grande eres Laurita!