lunes, 13 de marzo de 2006

¿Y por qué habría que tener miedo a mandar cartas de amor?

¡Vivan las cartas de amor! ¿Si tú no tienes miedo a abrir tu chaqueta en medio de la calle fría para que yo apoye mi cabeza en tu pecho calentito, por qué tendría yo que tener miedo de abrir para ti mi caja de pensamientos cursis…? Y me dejo llevar, pero con reticencias, y miro constantemente al cielo no vaya a ser que, como a Cirano, me caiga una viga en la cabeza justo cuando la tonta de su prima se desenamora del tonto del guaperas y se da cuenta de que aquellas cartas maravillosas se las escribía él y sólo él. Entonces ella súbitamente iluminada por tal revelación corre y corre hacia él y ¡paf! Desastre… comienzo a comprender porqué soy tan fatalista, jolines… Mejor nada de cartas de amor por el momento, y un buen casco.

Saturno come persona...

Estoy completamente enamorada de la manera de escribir de Daniel Pennac. Ya había leído hace tiempo “Comme un roman” y me había gustado bastante, pero ahora he comenzado la serie del Señor Malaussènne y ¡madremivida! El primero se titula en castellano “La felicidad de los ogros” y me tiene extasiada.

Además me siguen pasando coincidencias curiosas con Pennac. Resulta que este libro pertenece a una serie de unos cuantos, y yo una vez, en una librería, me compré sin saber el cuarto. Ya había leído unas buenas veinte páginas del mismo cuando un amigo me dijo que me detuviese de inmediato, que había que comenzar por “el de los ogros”. Todo esto sucedía en el cuarto de este amigo, que acababa de marcarse un pedazo de collage con cuadros de Goya, Velásquez, Durero y otros bichos de esos que viven en El Prado. Vi en su mural El Coloso de Goya y me acordé de Saturno devorando a sus hijos y de cuánto ese cuadro había impresionado a un sobrinito mío, que después de verlo no podía dejar de repetir: “Satudno come persona, Satudno come persona…” abriendo mucho sus ojos de niño de dos años. Le cuento la anécdota a mi amigo mientras vamos a la librería a comprar el tal libro de los ogros que va y tiene en su portada un niño pequeño con un perro mirando atónitos “Saturno devorando a sus hijos” de Goya…

viernes, 10 de marzo de 2006

Cita: 16 de enero 2006


Hoy he estrenado un calendario de Mario Benedetti que me regalaron por Reyes. Lo tenía guardado entre las cosas que me tengo que llevar a mi casa cuando me mude pero hoy lo he visto y me ha dado mucha pena la pérdida de días que me he permitido.

Así que me he dado un atracón de citas poéticas, he tirado días empapelados por los aires, y he decidido ir guardando unos cuantos para ver si me van inspirando posts croqueteros caramboleros. Estoy segura de que a una gran amiga mía le gustará al menos sonreír leyendo algunas de las líneas de nuestro amado y amadísimo ídolo. Eso hasta que lo podamos conocer en persona…

“(…) y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido (…)”


Cuando he leído esto, de repente, he sentido un gran alivio. Y eso es porque en el fondo, pese a que me encante irme y marcharme de aquí para allá, tan lejos como puedan mandarme las líneas aéreas o mis pasos, en realidad son animal de vuelta. Es decir, que para que me sienta libre y contenta mientras ando por el mundo, he de sentir que verdaderamente, tengo un sitio al que volver y en el que quedarme calladita unos días palpando la seguridad que me conforta un hogar.

Y el amor, tiene mucho que ver con eso, creo yo. Quizás esto sea una really, really lección de amor (happy). A mi me gusta ir por el mundo haciendo mis cosas y mi vida, sintiéndome independiente y con capacidad de hacer mucho (de hecho, mucho más de lo que hago). Me gusta tomar decisiones sobre mi futuro, sentirme libre, segura, arriesgarme, planificar… y me encanta saber que mientras ando por este mundo de incertidumbre, de errores que no me perdono, de tristezas, de dudas, de miedos, etc., (entre miles de cosas buenas), al final del día tengo un sitio para arrebujarme. Que ya no tengo que tragarme todo sola y ser más fuerte que nadie. Porque cuando no encuentro la razón o no me apetece buscarla (que esa es otra), en sus brazos, como dice Mario Benedetti, el mundo tiene sentido. El sentido que pierde a veces.

Hmmm, cuanto tiempo…

…hacía que no escuchaba RADIOGHETTO, la radio por Internet de los Skalariak que pasa eso, Ska, ska, ska (para variar, dirán algunos, lo juro que a veces escucho otras cosas :o) ). Horas y horas de ska y revisión de los datos de la tesis nos han unido para siempre. Pero chicos de skalariak, por favor, las letras de vuestras canciones hacedlas sólo en euskera, que en castellano no os riman ni a palos (aunque la música mola, eh…)

Estoy segura…

Acabo de hacerme un seguro para mi pisito nuevo.
No se porqué, instintivamente, he comenzado a tararear mentalmente el tema de “El Padrino” cuando el agente de seguros con su traje semibrillante me ha estrechado la mano.

En Suiza es obligatorio hacerse un seguro del hogar, así que no había escapatoria, es algo por lo que había que pasar, como las paperas, claro que al contrario que éstas, esto no te puede dejar estéril (espero).

Mi compañía es la única que asegura contra terremotos, puedo estar tranquila. ¡¡¡Qué vengan los movimientos sísmicos, a mí las ondas S y las ondas P!!! ¡Ja!

Y hay una parte de la póliza, que es la que me ha parecido más altamente mafiosa, según la cual la compañía renuncia a su derecho de llevarte a los tribunales si la culpa de lo que ha pasado es manifiestamente tuya. Pagas una cantidad al año y te quedas tranquila, como decía el muchacho del traje brillante, perilla decolorada y tono techno en el móvil, si por ejemplo no has puesto bien una maceta en la ventana y esta se cae y le parte la crisma a alguien. Tranquila, ellos pagan, no vienen con una citación judicial para darte en toda la parte gorda cuando intentas recuperarte del susto ¿Cómodo, no? Conviene, conviene, sobre todo porque la manera de medir lo que es o no tu culpa no se rige por un código escrito, no sigue unas reglas estrictas, según me explicaba el muchacho… vamos, que te la cargas fijo… ¡Ay ay ay! Mejor no ir al tribunal que he decidido no hacerme el seguro que me pagaria los abogados…

¿Y la decoración de las agencias de seguros? Es un tema extremamente complicado, imagino, entre no demasiado cutres, para que el cliente tenga la sensación de que la compañía es solvente, y no demasiado fastuosas, para que uno no se lleve la idea de que te sacan los cuartos de mala manera para gastarlos en lujos…

En fin… Me siento mucho más segura…

lunes, 6 de marzo de 2006

Moi-même

Cuatro trabajos que has tenido:

-Camarera en un servicio de catering, con mi vestidito blanco y negro y mis zapatitos y todo.
-Secretaria en una empresa de geotecnia, con un jefe pequeñito y cabreao que nunca pagaba las facturas de teléfono.
-Breve coqueteo con el mundo de los estudios de impacto ambiental.
-Dependienta en la ex-panadería de mi madre algún que otro verano.

Cuatro películas que puedo ver una y otra vez:

-Mujeres al borde de un ataque de nervios
-La vida de Brian
-El gran Lebowski
-Lo que el viento se llevó (sólo si es domingo por la tarde y llueve)

Cuatro lugares donde he vivido:

-Florencia (malvivido de día en sus calles llenas de turistas y sus restaurantes carísimos, bienvivido de noche recorriendo sus calles vacías, de luz amarilla de piedras viejas con mi bicicleta)
-Oulu (Finlandia) Un lugar en el que a menudo huele a coliflor (a causa de las fábricas de papel) pero en el que el frío hace que el cielo tenga una claridad terriblemente hermosa.
-Ginebra, pequeñita pero matona, que cada día me gusta más, con una vida asociativa de barrio que ya se quisieran otras muchas ciudades.
-Madrid… y qué decir de Madrid que no hayamos dicho ya… o que sí se haya dicho…

Cuatro programas que me gusta ver:

ABRAN PASO A LA INTEGRISTA: NO TENGO TELEEEEEEEEE!!!!

(pero cuando la tenía me gustaba ver:
-Fraisier
-Los Simpson
-Jajajaja, hubo un tiempo en el que me gustaba mucho “Saber y Ganar”… ese terrible espíritu de empollona que no me abandona...
-Caiga quien caiga con Wyomin y el maestro reverendo, antes de que lo quitaran "por falta de audiencia”

Cuatro lugares donde he vacacionado:

-Austria: Viena, donde podría vivir tan agustito...
-Marruecos: donde adoré el cielo de Marrakech por la noche, vomité hasta el infinito en Essaouira, me perdí en Fez y pasé un poco de miedo en Tánger…
-Paraguay: Un sitio con bastantes ex-nazis ejerciendo de honestos dueños de negocios y lujosos hoteles y clubes de tenis entre la miseria.
-Estonia: Tallinn, simplemente preciosa, Tartu nada mal tampoco. La vida es dulce una vez uno consigue a pronunciar bien “Õlu”, que significa, obviamente, cerveza.

Cuatro platos favoritos:

-Lasaña, en toda su extensión
-Pollo asado con arroz y frijoles negros
-Pulpo a la gallega
-Bonito con tomate

Cuatro sitios que visito a diario:

-Croquetas, para ver si alguien responsable trabaja en este blog
-www.reallyreallyhappy.blogspot.com
-www.ablogadela.blogspot.com
-La página de El País.

Cuatro lugares donde preferiría estar ahora:

-En mi cama con un buen libro y un café con leche.
-En el monasterio budista que visité en Corea este verano.
-En Oulu, paseando por el mar helado.
-El otro día se me ocurrió que me apetecería mucho estar en el Valhalla rodeada de vikingos y de valkirias trenzándome los cabellos y dándome cerveza o aguamiel o algo, pero luego me di cuenta de que para ello debía ser un vikingo muerto (o una valkiria de servicio) y ya no me gustó tanto la idea…

jueves, 2 de marzo de 2006

Sea lo que sea un Meme


Aquí va un Meme o algo así que me ha lanzado la niña desde http://cutandpastecrew.blogspot.com/. Vamos allá:

Cuatro trabajos que has tenido:
-Becaria en una fundación de medio ambiente.
-Ejecutiva agresiva sin serlo en una consultoría.
-Cocinera en cadena de sándwiches horripinentos en el extranjero.
-Autónoma en consultoría ambiental.

Cuatro Películas que puedo ver una y otra vez:
-No puedo decir ninguna. En todo caso podría citar las que he visto una y otra vez sin haber querido especialmente: Grease (como dice La Niña, no nos vamos a poner finas ahora) y La Princesa Prometida.

Cuatro lugares donde he vivido:
-Barcelona.
-Madrid.
-Dublín, Irlanda.
-Edimburgo, UK.

Cuatro programas que me gusta ver:
-CSI.
-El Telediario (excluyendo el de Telemadrid y el de Antena 3)
-Pasa Palabra
-A dos metros bajo tierra, pero hago trampas y las compro en video.

Cuatro lugares donde he vacacionado:
-Jordania.
-Cuba.
-Chile.
-Vietnam.

Cuatro platos favoritos:
-Albóndigas de mi madre.
-El dulce en casi todas sus formas y colores.
-La tortilla de patatas.
-La pasta.

Cuatro sitios que visitro a diario:
-Really, really happy/Días de Engracia/Las 3 Valenciano y familia
-yahoo.
-hotmail.
-gmail.

Cuatro lugares donde preferiría estar ahora:
-En un paisaje maravilloso.
-En un lugar exótico con un amigo autóctono.
-Una playa paradisíaca desierta con un hotelito de lujo y con mi gente.
-En la cima de un monte observando el mundo.

Cuatro víctimas para seguir el Meme:
-Mi querido Guisante Pensante
-Really, really happy.
-A la cuchipandi.
-A quien quiera seguirlo.

Y a tí que estás leyendo el post y sé que te apetece meterte en un marrón
cómo este…

Soy persona matutina


A mi me rinde mucho más por la mañana. Es cuando estoy más activa y cuando el cerebro me funciona mejor. Soy capaz de levantarme pronto y empezar a producir casi de seguido, sin pensármelo dos veces y sacando el máximo provecho de mi capacidad intelectual. Incluso mientras desayuno delante del ordenador, muchas mañanas he empezado ya a trabajar en documentos sesudos.

También me gusta la hora justo después de la comida. Como y sin pestañear, me siento delante del ordenador y le doy a la tecla que da gusto. No suelo dormir la siesta y no tengo necesidad tampoco de hacerlo (a no ser que me siente un ratito en el sofá, situación en la cual decaigo como una cebolla turgente puesta al fuego lento).

Pero no me pidas que produzca algo razonable a partir de las 18’00 horas. No doy de sí. No soy capaz de unir varios puntos con una sola línea. Tengo que estar bajo condiciones de estrés elevadas para que me consiga concentrar. Me duelen los músculos y demás. Quiero levantarme. Me apetece de repente fregar el suelo, hacer la cena, ordenar los armarios, quedar con amigos, dar una vuelta, salir a comprar…

Tampoco soy de las que aguanten mucho la noche. En ocasiones, sí, puedo estarme levantada de juerga hasta altas horas de la madrugada pero en general, me entra el sueño rápido y me apetece mucho mucho irme a la cama a dormir, para prepararme para el mañana estupendo que me espera.

Me dijeron unas amigas que es genético o algo así. Que no se puede luchar contra eso. A mi no me gusta vencerme a las evidencias y resignarme porque sí a lo que parece que es mi forma de ser. Mi forma de ser la defino yo cuando quiero y no es de ninguna forma hermética negada al cambio. Si me quiero quedar, pues hago un esfuerzo y ya está. Pero la verdad, es que me cuesta a horrores luchar contra los genes malditos.

miércoles, 1 de marzo de 2006

Chichi a gusto del consumidor

NOTA: este post puede dañar su sensibilidad. Contiene frases o conceptos que pueden bloquear su imaginación durante segundos. En caso de sobredosis informativa, respirar hondo y atar de firme a su imaginación, seguramente con tendencia a los altos vuelos.

Hoy me he hecho la depilación láser en mis partes pudendas y en las axilas. La verdad, es que aún estoy un poco aturdida con el resultado. Ahora sólo me falta bailar samba y ponerme morena al sol para ser una auténtica brasileña (las chicas me entenderán).

Una tarda en acostumbrarse a su cuerpo. Cada una de nuestras partes tiene una seña de identidad que nos hace reconocerla primero como nuestras y luego, diferentes a las de los demás. Mis manos son de una forma, mis mofletes de tal otra, tengo el pelo así y asá… y así soy yo. Toda esa suma de pequeños símbolos que me dan un perfil determinado y que me constituyen de alguna forma, mi identidad física.

Ahora, cuando miro para abajo, sinceramente os digo, reconozco un chichi que no es el mío. ¡Dios!, como a la gente que les ponen miembros de personas fallecidas. Es extraño. No lo conozco. Es un intruso en mi cuerpo. Lo vigilo de reojo un poco con recelo, no vaya a ser que me fagocite y encima huela a bacalao todo el día… Pichín, ¿dónde estás?

Puede que con esto del desarrollo de las células madre, pues a una le puedan en un determinado momento de su vida incrustar un chichi nuevo mucho más evolucionado que el que tenemos. Uno multiorgásmico desde el principio, sin ictioolores, con pelo pero sin sobrantes, agrandable mecánicamente para el parto, adaptable a hacer pis de pié y uno que no se pueda hacer flecos con el mal uso masculino. Con eso, de momento, me conformaba. Las demás características, seguro que las apuntan mejor los chicos (toma acto de fe).

martes, 28 de febrero de 2006

Entendederas


Como cuando ves un dibujo hecho una maraña y de repente lo entiendes y ya no puedes ver nunca más la maraña sin sentido que antes percibías, en la vida hay lecciones que entiendes que ya no puedes obviar. Las vivencias, las experiencias, ya te lo manchan todo. Te lo recrudecen y le quitan la parte de inconsciencia. Y no puedes ya ir andando por la calle un día soleado sin llevar en la espalda toda la realidad que acarreas. Las flores preciosas crecen y se marchitan. Y lo sabes cuando ves un ramo. Los niños crecen y se convierten en adolescentes. Y ya lo sabes cuando ves una mamá con su bebé. El dinero se gasta y a veces ni se repone. Y ya lo ves cuando consultas tu saldo. Hay días de alegría máxima pero sabes que vendrán aquellos de tristeza. Y ya lo sabes cuando te sientes plena. Hay amigos que dejan de serlo con el tiempo. Y lo sabes cuando tomas con alguien a quien quieres un café en la Plaza del Dos de Mayo.

Pese a todo, a mi me gusta la vida. Me apasiona. Hay veces que me gustaría volver atrás y no haber vivido muchas de las cosas que me han pasado (tener el cajón de los recuerdos vacío, no entender nada, no saber de consecuencias ni de ritmos lógicos, pender del aire, escuchar todos los ruidos, ser capaz de cantarle a todo) pero también entiendo que lo que me hace tener miedo a veces a lo que vendrá, es lo que me hace andar con paso firme mientras avanzo hacia ello.

miércoles, 22 de febrero de 2006

Así no se puede ser normal



Mi compañero de trabajo se acaba de poner en pie, ha alzado los brazos y ha salido bailando un tango del despacho. Sucede a menudo. A veces es salsa, a veces tango, depende del día.
Muchos días comemos chocolate hasta que nos duele la tripa, cantamos canciones italianas antiguas, hacemos imitaciones el uno del otro y en general no producimos ni el huevo.

Mi compañera de piso tiró la cafetera a la basura hace un par de días por que oyó decir que el aluminio era malo para la salud. Limpia compulsivamente toda la casa casi sin descanso, incluyó en el contrato del alquiler que estaba prohibido hacer pis en la ducha y canta a voz en cuello de pronto, sin más...

Inversión de marzo, ¿mar o zapatos?

Mis zapatos tontos-normales de siempre, fieles aliados, están dando sus últimos estertores y ya me entra el agua por los agujeros de las suelas. Si ellos mueren, y lo harán pronto, me quedaré sola en el mundo con mis botas de monte. Desgraciadamente mis zapatillas de correr también pasaron a mejor vida en navidad, esa época tan triste.
Y ahora que vivo con un presupuesto reduciiiiiiiiiiiiido reduciiiiiido me asola una terrible duda: me gasto mi dinerín en comprarme unos zapatos decentes y duraderos como Dios manda o me voy de viaje a ver el mar unos días como querría hacer en realidad… En el mar no hacen falta zapatos y en el fondo Suiza es un país montañoso ¿no? Además, la palabra lo dice, Marzo, Mar... ahhh, nada como tomar una decisión.

martes, 21 de febrero de 2006

Gustos lácteos


Me encantan los yogures. Y la leche. Y el queso suave. ¡Qué ricos! ¡Vivan las vacas!

lunes, 20 de febrero de 2006

Estado actual de las cosas...

Un gato que se da la vuelta en la calle para mirarme. Un sueño del que no me acuerdo que me deja una sensación rara durante todo el día. Unos ojos que me perforan a veces, me acarician a veces, que me son indiferentes a veces. Una compañera de piso que canta a gritos en el pasillo cuando le da la vena. Las hojas gigantes de las plantas de mi ventana que no le ocultan mi vida desordenada a los vecinos. Mi cuarto lleno de montañas de ropa a la espera de ser clasificada. En mi mesilla de noche cinco libros a la mitad, desde los que se asoman personajes que me hacen señas con el dedo para que me acerque. Mi mesa de trabajo cubierta de papeles pertenecientes a veinticatorce proyectos diferentes. Y llueve y sale el sol y vuelve a llover y vuelve a salir el sol sin decidirse de manera intermitente durante varios días. Y sin embargo esta sensación de placidez…

domingo, 19 de febrero de 2006

Olvidos


La verdad es que a mi, hay muchas cosas que se me olvidan. Anécdotas de mi vida que ahora andan flotando por ahí en algún sitio y que quizás estén siendo reutilizas por la mano del destino en otras carnes.

Algunas veces, pues llega el tiempo con su bofetada (en ocasiones atroz y en otras cálida), y me recuerda aquella que en algún momento fui, con su música y su color. Y entonces cierro los ojos muy fuerte, para ver si acabo de olvidar las penas que me pesan. Y se me abren la boca y los pulmones si quiero retenerlas dentro de mí para siempre. En esas ocasiones, me gustaría que se me quedaran impresas en las tripas con fuego.

Una de las cosas que se me habían olvidado es lo bonito que es tener a alguien a tu lado en el que mirarte y en el que apoyarte para crecer hasta ser grande, grande. Hasta poder sentirte con fuerzas para pisar con paso firme. Lo agradable que es tener un oído esperando incluso tus susurros más ínfimos. Unos brazos para darte calor después del frío. Unos ojos que te llevan la alegría hasta lo más hondo. Alguien que te haga extender las alas que tenías un poco mustias para volver a recordarte que eres tú la que puede volar. Para sentirte más tú pese a estar mil veces menos sola.

Y moverte por la vida así, caminando, caminando, caminando.

jueves, 16 de febrero de 2006

Frankly, my dear...

Mira que no me suele gustar mucho cuando la gente en los blogs pone frases de películas y eso, vamos, no es que no me guste, pero a mi no me sale. Pero hoy es distinto. Hoy llueve y hace frío y yo sufro los avatares de la feminidad… y en estos casos casi siempre me da por pensar en “Lo que el viento se llevó”. Sofá-manta-lluvia fuera y Scarlett y Rhett tirándose los trastos a la cabeza con enorme glamour…

Y el ingenio incisivo de Rhett hasta hace olvidar la enorme extensión de sus orejas, ah! ¡¡Qué hombre!!

Scarlett: You sir, are no gentleman!
Rhett: And you miss are no lady... (Scarlett gasps) Don't think that I hold that against you, ladies have never held any charm for me.

Scarlett: Rhett! When you leave… where shall I go? What shall I do?
Rhett: Frankly my dear, I don't give a damn!

martes, 7 de febrero de 2006

Incompatibilidades domésticas


Hay cosas que definitivamente, cambian cuando tienes una pareja. Y te ríes por no llorar.

A mi me encanta leer, lo reconozco. Y soy capaz de estarme horas leyendo tranquilamente sin que ello me importe. Y cuando leo, no es porque estoy aburrida, sino porque me gusta. Y para leer me hace falta el silencio.

Ahora, que casi siempre estoy acompañada, no puedo leer tanto. Estoy tranquilamente, calladita viviendo la vida de otros, y entonces, viene cuando tu pareja te habla. Y cada diez minutos, o te lanza una pregunta o hace algún ruido que te hace mirar. La vida de los demás, no puede vivirse a trompicones.

Leer agarrado a alguien es también muy bonito, pero como casi todo en la vida, nada práctico. Sobre todo cuando tu pareja es de las que son incapaces de estarse quietos un minuto. Cada movimiento, cada cambio de postura, te hace levantar un brazo, o mover una pierna, o ahuecar la almohada de nuevo. Un desastre.

Entonces, es cuando tu pareja dice que leer te sienta mal. Que te vuelves de un irascible… Y es que a mi me gusta leer sola. En silencio. Aisladamente. Sin contratiempos. Durante mucho rato. Rato en el que no estoy para nadie. Y no me gusta que me acaricien mientras tanto, ni que me hablen, ni que me miren, ni que me esperen a que termine…

Ya veis, sé que en sí mismas son cosas bonitas, pero nada compatibles con la lectura. Así que ahora leo a escondidas. Aprovechando que él duerme. Saco un bracillo para coger el libro de la mesilla sin apenas moverme y conteniendo el aire. Y paso las páginas con sigilo de espía para que no se despierte. Soy una tránsfuga de la literatura. Bombardeada esporádicamente, por las balas del ronquido.

Mini posts


Las cosas bonitas, sí que pueden pasar. Puede llegar un desconocido y hacerte un favor porque sí. Y un pintor, puede pintarte todo bien y cobrarte lo justo. Y un señor, puede donar una finca a una ONG que la gestione adecuadamente sin que haya trapicheos entre medias. Y alguien puede montar una empresa y tratar bien a sus empleados y confiar en ellos. Lo que pasa es que eso nos suena raro. Es una pena.

Hay anuncios absurdos en la tele. Os lo digo yo. Yo veo poco la tele –ahora más porque a mi pareja le gusta mucho y una se acopla- pero el mundillo anuncio me llama la atención. Ojo, que también cambio de canal en la publicidad, pero lo que quiero decir, es que los observo analíticamente. Y son absurdos. Más de lo que parecen a simple vista, así que imaginaos. Si alguien ha visto el anuncio del Toyota Yaris y a un patán moviendo las manos de forma indescriptible en una pantalla táctil, entenderá de qué hablo.

Este año, en Gran Hermano, han probado el experimento de mezclar a gente a la que yo considero normal con gente de esa que me hace pensar que el mundo, es mundo porque lleva la inercia de serlo. Debe ser duro estar encerrado en cuatro paredes con gente a la que no comprendes y a la que miras como si fueran marcianos. A mi, el verlo, me producía un poco de angustia. Ver cómo las personas normales, con su inteligencia y esas cosas que conlleva, tenían que lidiar con personajes con unos procesos de racionamiento (o ausencia del mismo) fuera de lo comprensible. ¿Cómo hacer entender a un tarugo de pan algo que no sea lo blanda que está la miga? Debía ser angustioso. A mi me da un poco de espanto pensar que una mañana, puedo levantarme ahí. Sin las piernas depiladas y sólo con minifaldas en la maleta.

Dentro de poco me mudo a mi casa. Ya tenía yo la sospecha de que las obras habían ido mal, lentas en su mayoría aplastante. Ahora, veo que en la obra ilegal que empezó hace porco y que vigilo desde mi puesto de trabajo (sin comentarios), ya están poniendo los cristales. Tener un modelo de referencia es un poco caca a veces. Un señor en esa obra se pasea ahora mismo por el tejado y comprueba las instalaciones de algo. Su compañero también se pasea por el tejado soleado. Parece que han terminado porque no les veo. ¡No, están escondidos detrás de unas chimeneas enormes! Quizás, pueda dedicarme a ser reportera de obras. Oh, oh… otro descubrimiento: he visto una escalera desde la ventana a la terraza ilegal que hay más abajo… ¿Serán los mismos dueños?

A lo mejor, es un señor que quiere hacer una cosa bonita porque sí y les ha dejado que entren a su casa a hacer pis o a beber algo. También pueden mirar la tele y comentar los anuncios, o dejarse hipnotizar por el baile marciano de las manos del actor y pensar en comprarse un Toyota Yaris con lo que saquen de esta obra. Si los viéramos en Gran Hermano, entenderíamos mucho de ladrillos y andamios.

Vidas


Es curioso, pero a veces a mi me da la sensación de que la vida te cambia y tú no has formado parte de la broma. Y te quedas medio aturdido, sintiéndote extraño en una vida que parece la de otros. Parpadeas, haces una mueca y pones cara de no saber que está pasando. Es curioso. ¿De quién será esta vida que me viste cada mañana?

A lo mejor es que las vidas andan por ahí sueltas y cuando te ven vacío, o ven que te sobra un hueco, se te pegan y se quedan un rato. Hay otras que echan de tu cuerpo a las que había antes y con las que estabas tan contenta. ¡Serán capullas! Algunas merece la pena atraparlas y agarrarlas fuerte. Otras, mejor escupirlas en cuanto te rozan. Codazo, rodillazo y mirada de burro.

A mi me gustan las que traen mares y viento que te da en la cara. Me gustan las que vienen con sol de serie. Las que te hacen reír y las que están llenas de gente a la que quiero. Las que tienen, clara como el agua, la línea del horizonte.

Me debato


Me debato entre la dieta omnívora y la vegetariana. Me debato entre blanco o blanco manchado. Me debato entre la soltería o el amor de pareja. Me debato entre controlar las calorías o el libre albedrío. Me debato entre ser responsable o el dejarme llevar. Me debato entre escribir ahora que me apetece o trabajar ahora que debo. Me debato entre un trabajo que me gusta y otro que me pagan. Me debato entre los tacones o el zapato plano. Me debato entre el pelo para atrás o el flequillo. Me debato entre hacer ahora las copias o aprovechar esta tarde. Me debato entre ir a la piscina o esperar a organizarme. Me debato entre la mesa verde o la blanca. Me debato entre si subimos al cielo o nos quedamos en tierra. Me debato entre llamar o mandar un mail. Me debato entre estar triste o esforzarme en estar contenta. Me debato. Me debato. Me debato.