martes, 16 de marzo de 2010

Todo el mundo invitado

De tal palo tal astilla. ¿De dónde creéis que le viene la creatividad a la mejor fotógrafa del mundo?

No os lo perdáis, os lo recomiendo (y eso que no lo he visto):

Exposición Colectiva con las artistas

Adriana Exeni, Patricia Fridman y Ana Valenciano

8 al 18 de Abril 2010 - Inauguración: 20h jueves 8 de abril - Espacio 8. Madrid

Santa Ana 8 local 28005 Madrid

Tel. 615 22 98 75 / 606 39 73 18 info@espacio8.em | Espacio

jueves, 11 de marzo de 2010

Va de cocinar

Mola.

http://technicolorkitcheninenglish.blogspot.com/

si alguien hace algo, ¡que lo postee!

Gastronomía adictiva

Estoy convencida de que hay alimentos a los que les meten drogaína para hacernos adictos a ellos. A mi me pasa con:
  • El puré de patatas en copos, que me gusta espeso.
  • El hummus del Mercadona.
  • Las patatas con ali-oli.
  • El tomate Hida.
  • La coca-cola light, aunque la estoy dejando.
Y así no se puede vivir.

El iPod de mi padre

El otro día mi padre me dejó su iPod para hacer unas pruebas. Ayer me subí en el metro abarrotado con este cacharro en mi bolso y decidí aparcar la investigación lisboeta en la que estoy ahora mismo enfrascada para escuchar algo de música. Reconozco que casi nunca escucho música, aunque recientemente mi hermano me ha descubirto Spotify y algunos grupos y soy ya medio moderna. Estoy en ello, o eso creía.

Revisé la lista de grandes éxitos que tenía el iPod dentro y no me defraudó: Carina, Los Secretos, Los Bravos, Raphael... Parecían buenas opciones para una mañana cualquiera. Así que ni lo dudé y decidí arrancarme con un Victor Manuel y su "sólo pienso en tí" para retomar la cuesta del ánimo musical con algo de Los Brincos. Y de ahí, no paré de escalar en el repertorio musical de ensueño.

Ya decía yo que este iPod se escuchaba muy flojo, por más que subía el volumen. Y es que claro, cuando se me cayó uno de los cascos por un mal movimiento de brazo, ¡me di cuenta que los tenía mal puestos y que el iPod maldito estaba tronando a toda vela, amenizando con mi variadito musical a todo el vagón de metro! Y a la gente de dentro, obviamente.

¡Qué vergüenza! Aysssssss....

viernes, 26 de febrero de 2010

Para optimistas y pesimistas que deberían dejar de serlo

Y un poco de optimismo:

http://estosololoarreglamosentretodos.org

Me encanta confiar en la humanidad. Y yo aquí, viendo videos y con un nudo en la garganta. ¿Por qué lloro como una magdalena?

Este año tampoco llego

Nunca he sido una adonis de playa y este año, tampoco llego para las rebajas de los michelines. Con alegría veo que se van acabando las lluvias, que hoy por ejemplo ha salido un poquito el sol, que pronto podré no llevar abrigo de plumón y que en unas semanas, aunque largas, podremos pasear por la calle mientras disfrutamos con una sonrisa de un día brillante. Y esto me llena de felicidad. Pero, como no, la felicidad tiene un precio.

La palabra 'bañador' retumba en mis oídos. El concepto de 'bikini' me pone los pelos de punta. Las camisetas de tirantes son las peores enemigas de mis brazos de camionera curtida con horas al volante de su cuatrimotor. Arrgggggggggggg. No me planteo ni siquiera pasarme a la dieta de la zanahoria. Tendré que asumir que un año más, no seré un tipazo más en las playas de Rota.

martes, 23 de febrero de 2010

Es que a estas horas no se puede...

Siento que me estoy durmiendo. Los párpados pesan muchísimo. Pierdo la concentración. Me duermo, lo noto. Poco a poco voy cayendo en el abismo de la mirada fija. Se me caen los hombros. Y las letras del ordenador me bailan. Es que me estoy durmiendo paso a paso.

Y lucho. No puedo dormirme en la oficina. Busco algo que hacer mientras mantengo la compostura. Ve al baño, Laura, ve al baño. Vuelvo y me siento. El sueño parece que se ha disipado así que sigo con mi tecla.

Pero de repente, ¡oh, no!, siento que me estoy durmiendo otra vez...

El principio de Peter

(De wikipedia)

El principio de Peter dice que en una empresa, entidad u organización, las personas que realizan bien su trabajo son promocionadas a puestos de mayor responsablidad una y otra vez, hasta que alcanzan su nivel de incompetencia. A consecuencia de lo qeu el principio manifiesta, muchos puestos de alta dirección son ocupados por porfesionales que no tienen la suficiente cualificación para su trabajo, lo cual conduce a graves errores en las decisiones que toman las personas responsables de muchas organizaciones.

Como corolario de su famoso principio, Lawrence J. Peter deduce lo siguiente:
  1. Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones.
  2. El trabajo en en realidad realizado por aquellos empleados que no han alcanzado todavía su nivel de incompetencia.
Esto me lo contó Ferrán el otro día en mi casa.

sábado, 20 de febrero de 2010

Hacer 'todo'

Hoy me he levantado tarde, he desayunado tranquilamente y he dejado la taza y el plato sucio sobre la encimera. Luego me he tumbado en el sofá con mi libro y dos mantas, he estirado bien las piernas y he estado resolviendo un caso en Suecia por más de dos horas. Creo que ahora voy a cortarme las uñas y pasarme la epilady, pero no sé si me apetecerá.

Me encantan estos días en los que hago 'todo'.

lunes, 15 de febrero de 2010

Los Goya


Y Luis Tosar venga a ganar premios con su Malamadre y yo emocionada en el sofá de casa. Y cuándo Celda 211 ganó a Ágora como mejor película, ¡qué estallido de éxtasis! Toma, toma y toma.

Tengo pendiente ver 'El secreto de sus ojos'. Ricardo se merece esto y más.

domingo, 14 de febrero de 2010

Es que los blogs tienen mandangas

He consultado mi propio código ético y dice que puedo odiar sin problemas a la gente que tiene casas increíbles y que además, van y las pone en los blogs de moda para que todos las veamos. También a la gente que no para de rallar a la humanidad con su creatividad.

¿Vosotros cómo lleváis esto?

Tengo que aprender una lección

Voy a aprender a pasar de todo. Voy a aprender a que las cosas que no me merecen la pena, me den más igual. Voy a empezar a compreder que las cosas incomprensibles que veo en algunos no es más que su elección de ser de otra forma. Que existen varios porqués para todo y que cada uno elige el que quiera para levantar su vida. Que el que yo elegiría es uno más.

Voy a aprender a tirar por la vida un poco más sola a veces, cuando no merezca la pena esperar o empujar al otro. No se puede empujar todo el rato, sobre todo porque uno empuja hacia donde piensa que hay que ir, pero los demás lo mismo quieren ir para otro lado. Pues que vayan o se queden, porque yo voy a aprender a pasar de todo asumiendo la pluralidad, que no resignándome, que entonces no estaría aprendiendo nada. Creo que es un ejercicio que me hará madurar.

Y me voy a quitar un peso enorme. Y mis tripas me lo van a agradecer, ya veréis.

sábado, 6 de febrero de 2010

Esperando su turno

Hace un par de días vi, en la parada del tranvía, a una madre y a una hija. Uno de esos conjuntos madre-hija en los que la madre ronda los 85-90 y la hija supera ya de sobra los 60.

En mi conjunto madre-hija particular, la madre vestía un abrigo de piel y un gorro a juego, y parecía salida de una película de Marlene Dietrich. Caminaba agarrada a un bolso elegante y al brazo de su hija.

La hija lucía una apariencia casi falsamente moderna. Vestía una chaqueta más informal, colorida y llevaba las canas teñidas de rubio y sujetas en una coleta alta.

Y sé que suena raro decir que la hija parecía falsamente moderna, porque ¿por qué no va a ser moderna una señora de sesentaymuchos? y claro que no hay un por qué, pero es que ésta mujer en concreto me dio la impresión de que sobrellevaba esta modernidad casi como un deber, como si el tiempo las empujase a las dos a parecerse más de lo que a ella le gustaría y necesitase poner una distancia entre el aspecto de su madre y el suyo, pero no terminando de sentirse a gusto con el que le tocaba.

Y tuve casi la certeza de que, probablemente cuando su madre ya no estuviera, ella tardaría poco en coquetear con la idea de hacerse un moño, incluso de vestir un gorro de piel elegante y así adoptar por fin el aspecto más solemne que tenía cara de estar ya deseando.

martes, 2 de febrero de 2010

Cloroplastas, o de cómo veo yo el origen de la simbiosis vegetal

Estoy leyendo un libro sobre árboles, que no es la juerga padre, pero que me gusta porque remueve los restos de bióloga que hay en mí. Habla, entre otras cosas, del origen de la célula vegetal y de cómo los cloroplastos, al igual que las mitocondrias, eran probablemente organismos independientes, que se integraron en algún momento en las células para quedarse.
Esta es una historia que ya conozco y que me gusta, porque pone un toque happyflower de cooperación en la vieja evocación de la naturaleza como algo cruel, con garras y colmillos. Pero de todos modos, releyendo esto no pude evitar imaginarme la cosa más bien así:

domingo, 31 de enero de 2010

Que ya voy, que ya voy...

Joé, una se despista unos días y el Reader la ataca con 856 entradas por actualizar.

Madre mía, ¿esta informática no se está volviendo un poco impertinente?

Nuestro civismo vale 1€

Ayer (sábado) se me ocurrió la elegante idea de irme al IKEA del centro comercial al lado de mi casa, que a día de hoy debe ser el centro comercial más petado de España (La Gavia). ¿Por qué? Y yo qué sé. ¡Qué fácil es juzgar el pasado!

Ni que decir que no cabía nadie más y que las riadas de gente arrastrando lámparas, alfombrillas para el baño y estanterías Kaënkungrst, eran enormes. La sensación de agobio era aún más, porque Picapino y yo decidimos ir al grano y coger lo que necesitábamos, así que entramos por la salida y fuimos contracorriente todo el rato. ¡Qué sensación más terrorífica, oyesss!

Y mientras buscábamos el último azucarero de la tienda, nos tirábamos al suelo para ver si quedaban fundas nórdicas para camas individuales a 4,50€ (de traca) y cogíamos el primer edredón pequeño que tuvimos a mano a un precio razonable, nuestra moral se iba hundiendo y haciendo chiquitita entre tanto barullo. En la batalla de Sodoma y Gomorra para conseguir el mejor precio a toda costa, estos dos soldados rasos no teníamos fuerzas ni para hablar.

Un niño en un carrito, que estaba medio aparcado en un pasillo con su padre (que a su vez estaba en trance haciendo respiraciones y contando hasta 100 mientras suponemos que la madre andaba por ahí buscando unos estores a juego con el sofá), le decía con angustia a su progenitor "papá, prométeme que nunca más vamos a ir a una tienda. Pero nunca más, ¿vale?". Angelito...

Cuando llegamos al coche, resulta que la gente había dejado los carros por todas partes. Sin embargo, en el Carrefour que linda con el IKEA los carros están colocados en su sitio y nadie los deja por ahí tirados. Pero es que en el Carrefour los carros cuestan 1€ que te devuelven al dejarlo mientras que en el IKEA son gratis. Un experimiento sociológico por un sólo € con la misma población de muestra...

Una mañana de desesperación en la tienda rebuscando entre el menaje del hogar preguntándome qué hago allí un sábado y a la salida, me doy cuenta de que nuestro civismo solo vale 1 mísero €. ¡Qué cosas!

miércoles, 27 de enero de 2010

Pensará quedarse?


Yo soy una mujer de café. Café por la mañana, café después de comer, café trabajando, dibujando o leyendo.
Además una purista, con molinillo y todo...
Por aquellas injusticias de la vida, cada vez me altera más la cafeína así que si en mis años mozos podía pasárseme por la cabeza tomarme un té en los últimos años es que ni de coña. ¿Teína? ¡jamás! mis cotas de nerviosismo sólo merecen ser copadas con cafeína de la buena.
Y hete aquí que hoy, sin previo aviso va y después de comer me apetece un té... vivir para ver...

lunes, 25 de enero de 2010

Cosas curiosas del transporte público

Y yo sin i-pod ni nada... desde que se me acabaron las pilas del walkman en los noventa sólo me queda tararear... (haced clic en el dibujillo para verlo más grande)

Haití

¿Qué habéis hecho por Haití? ¿Alguno/a ha colaborado de alguna forma? Que no lo digo por scarle los colores a nadie, sino por saber opciones que puedo no haberme planteado.

Yo creo que cuando cobre (ahora no puedo) voy a hacer una donación a Médicos sin Fronteras. Sí, yo soy de las que tiene confianza en la actuación de las ONG.

Una cosa cotdiana que...

Hay elementos cotidianos que me aturden un poco. Uno de ellos es ese tipo de duchas fijas que se acoplan a la pared del baño o al techo, dependiendo del modelo en cuestión.

Es verdad. La imagen de estar en una ducha, con agua cayendo del techo de forma cariñosa, en un espléndido reparto espacial - cada gota en su sitio, oye - pues se le antoja a una como una estupenda imagen. Como dirían los catálogos, "una estupenda caricia a los sentidos". E incluso, si una se ve en la situación de encontrarse en un baño de estos, es algo que incluso disfruta durante unos minutos.

Pero claro, la Oye, morena de la imagen no es una persona real de carne y hueso y no tiene las necesidades reales de la Oye, morena de carne y hueso. Es decir, no le huele el sobaco, no tiene que aclararse el pelo y no tiene unas partes íntimas que lavar que le requieren una serie de manipulaciones acuáticas que si la ducha es fija, están complejas.

Lo del sobaco, es fácilmente solucionable. Lo del pelo es todo cuestión de tiempo, ya que una puede tirarse horas debajo de esa lluvia dispersa de gotas que van donde quieren menos a tu cabellera. Al final se consigue. Pero lo de los bajos fondos... eso es más complicado.

Y entonces, con 33 años, me veo a mi misma a lo largo de unos minutejos en la ducha poniendo posturas extrañas, haciendo cazuelitas con las manos para acumular agua cerca del objetivo, intentando domar como puedo el chorro disperso e insurrecto y levantando pieras para allá y para acá. Nada muy escandaloso pero incómodo, ¿no? Lo mismo alguno de vosotros tiene la clave.

Y me entra un poco la risa pero, estimados/as, nunca, nunca, pondré una así en mi baño.

domingo, 24 de enero de 2010

Tengo la suerte...

... de ser amiga de la mejor fotógrafa del momento. No todo el mundo puede decir esto.

Si quieres descubrirla, entra y vota por ella en: http://www.artistswanted.org/jimenaroquero

Y cotillea sus foticos remonas en: www.jimenaroquero.com

Y por cierto...


Por cierto, que Roma me ha encantado. He aprendido mucho y ahora tengo un batiburrillo en la cabeza que no sé nada pero algo se quedará cuando aposente. Espero.

Existiendo el Coliseo, la Basílica de San Pedro, Villa Adriana... yo he vuelto a confiar en el mundo. El hombre es un ser maravilloso, lleno de vida, de energía, de amor, de ingenio, de creación... no dejemos entonces de que los malos nos convenzan de lo contrario.

Ya iré escribiendo más de Roma, que ahora no me apetece.

Me he acabado el libro


Pues una vez acabado, no me parece ni medio normal este libro. He tenido una sensación amor-odio super incómoda cuando me lo estaba leyendo y aunque no podía abandonarlo, resulta que me encontraba leyendo con un nudo en el estómago de rabia infinita hacia sus personajes.

Sin que nadie me oiga, para mí que de las 593 páginas le sobran unas 200 y me parece que Almudena Grandes abusa demasiado de si misma y repite una y otra vez sus recursos literarios que, para mi gusto, hacen que todo parezca un plagio de sí misma. Y hace además algo que me saca de quicio, que es lo de finalizar los párrafos con frases absolutas del tipo "Y Juan Olmedo aprendió que no había sabido nunca antes lo que era la soledad". Tacháaaaaannnnn (faltaría siempre una banda sonora para los libros o que de repente hubiera relámpagos en la noche lluviosa). Pero no una ni dos veces lo hace, no, sino montones de veces a lo largo del libro.

Por otro lado, como he dicho antes, de verdad que tenía ganas de entrar en el libro y darle un par de sopapos a Sara y a Juan. ¡Qué rabia! Bueno, a Charo querría haberla dicho un par de cosas también pero es que ni la hablo. Lo siento, pero cada libro y cada personaje despierta en las personas una sensación distinta y es que no puedo soportar esa resignación al destino fatal y el escoger la soledad y la tristeza por encima de la felicidad sin oponer resistencia. Lo siento pero no. No puedo con eso. No puedo y no puedo. Y no digo más para que cada uno se lea el libro si le da la gana y lo interprete de una forma totalmente distinta. Ja, ¡cómo mola la lectura!.

Eso sí, como he dicho antes, el libro engancha y una no puede dejarlo. A los que tanto os gusta A. Grandes, veréis en esta frase un atisbo de que al final he sucumbido ante la escritora pero, ¿qué queréis que os diga? Yo en ella veo a la cotilla que llevo dentro que con tal de enterarse del final es capaz de tragarse un bla, bla, bla y venga para atrás y para adelante y otra vez a lo mismo.

Lo siento, me quedo con Corazón helado de aquí a Lima. Eso sí, seguiré leyendo de ella porque me ha encantado seguir descrubiéndola.

miércoles, 20 de enero de 2010

Corriendo detrás del tiempo...


Corriendo detrás del tiempo, o más bien lamentándome de lo rápido que corre, el muy perro, me paso el día...

Atravieso una de mis múltiples crisis existenciales en las que estoy harta de no tener tiempo para nada... ¿Pero cómo puede ser que el día tenga sólo 24 horas? ¿Pero de dónde voy a sacar yo el tiempo para leer, para dibujar, para aprender a hacer animaciones, para arreglar cosas que no pueden esperar en mi casita, para hacer punto, para coserle el dobladillo al mantel, para cocinar por fin esa receta de kisch, para cuidad de los amigos como se merecen, para... las mil otras cosas que se me ocurren? Todo se trata de asumir, lo sé, que en el día hay que trabajar, hay que dormir, hay que limpiar un poco la casa para no vivir en la pelusa, hay que comer y por tanto hay que hacer la compra y cocinar, pero buffffffffff, ¡no sólo de eso vive el hombre! ¿dónde está el tiempo para el resto?
Este tipo de inexorabilidades del destino, que pensé que iría asumiendo mejor con los años resulta que se me hacen cada día más duras... y prometo que estar leyendo a Sartre en estos momentos no es causa sino consecuencia de mi desazón... ¡cáspita!

viernes, 15 de enero de 2010

Mi primera conferencia todita en alemán, chispas...

Jopete, tengo que aprender alemán como sea, esta ha sido la situación en la pausa café... ahora que vivo en Austria no me van a quedar más bemoles...

Roma

Y mañana me voy para Roma. Si me deja EasyJet, a estas horas estaré volando por los mundos del Señor en mi camino a Italia. La Fontana, la Capilla Sixtina, el Coliseo, el Trastevere... Es que la vida es maravillosa.

¿A qué huele aquí? Mmmm... ¡Ah sí! ¡A vacaciones!

Si alguien tiene alguna sugerencia o quiere descubrirnos al Picapino y a mi un lugar inolvidable de esos que no salen en las guías... estaremos encantadísimos. Mara, qué pena lo de la libreta... si hay en ella alguna info de interés, no dudes en dejármela colgada en la red para disfrutarla. Intentaré conectarme en mi retiro.

Hatsa presto. See you intorno al mio fantastico viaggio (cortesía del google traductor que me da a mi que se ha vuelto majareta con tanta exigencia políglota).

Los aires difíciles

Estoy leyéndome Los aires difíciles, de Almudena Grandes.

He de reconocer que hasta hace poco, esta autora me daba una pereza enorme, pese a los insistentes esfuerzos de mi amiga Mansi por hacerme ver la luz. Que estaba yo empecinada en mi oscuridad, mujer. Todas tenemos estos huecos rellenados con empecinamientos malsanos.

Pero de repente, cayó en mis manos Corazón helado y venciendo mi apatía, como sin darme cuenta ni dejándome pensar mucho en semejante tocho de páginas que se me antojaban densas, decidí un día abrir sus tapas para ver qué estaba pasando dentro. Creo que si digo "¡coño!" con perdón y todo, estoy de forma casi onomatopéyica describiendo lo que descubrí que me había estado esperando.

Yo no soy crítica literaria ni lo intento. A veces me gustan bodrios que a mis amigos les ponen los pelos de punta o consiguen dejarme tal cual libros supuestamente apasionantes que me leo sin pestañear apenas. A cada cual lo suyo. Por eso no diré que es una obra maestra ni nada por el estilo, que juzgar eso se lo dejo a quiénes sepan, sino que diré que a mi personalmente, es un libro que me trasladó sin piedad a un mundo que de repente, sentía muy cercano. Sin preguntar.

Ha sido uno de esos libros que hacen que te quedes mirando al infinito en los ratos muertos y que cuando los piensas, parece que el recuerdo lo has guardado en la tripa y no tienes que buscarlo en la cabeza. Encantar no es la palabra. La palabra quizás es que me conmocionó. Ahí lo dejo.

Así que, sin esperar nada a cambio, permitiendo que el placer de dejarme llevar me invada de nuevo, sin buscar segundas versiones o sentimientos parejos, estoy zambuyéndome en este nuevo libro (para mí) de Almudena Grandes. Ya os iré contando.

Gracias Mansi por ser insistente.

lunes, 11 de enero de 2010

Cara de ida y vuelta (como las buenas bofetadas)


Esta es mi cara de ir a dar clase... así desayuno, voy andando a la parada del tranvía, me subo en él y después me bajo, me subo en el metro, cambio de metro, me bajo y me subo en el otro tranvía... todo con esta cara de mariposas en el estómago-quien me manda-me van a comer viva... así entro en la escuela, en la clase vacía, voy recibiendo a los estudiantes madrugadores y voy ordenando sobre la mesa el caos de papeles que emerge de mi mochila.
Luego llega el momento de los "buenos días" y la clase por arte de mágia sucede poco a poco y lo pasamos bien, nos reímos, dibujo monigotes en la pizarra, me invento alguna regla de gramática, jugamos a algo... y al final la clase termina y se me queda esta cara, que atestigua que al final no ha sido tan malo, que los alumnos en el fondo son majos, que hasta me lo he pasado bien, que esto no se me da mal después de todo y que es inútil tener miedo. Y me siento leve en mi camino de vuelta, pero sé que mañana por la mañana volveré a llevar la primera cara de paseo al tranvía...

Ventanas

La oficina está en un sótano y tenemos dos ventanas grandes que dan a la mitad inferior del mundo cotidiano. Tenemos vistas a mascotas en tamaño completo y dependiendo de la altura, podemos cotillear a los viandantes desde sus caderas a los zapatos. Así es muy difícil tener prejuicios convencionales. Tendré que crearme los míos propios.

Jornada completa

Hoy ha sido mi primer día de trabajo después de vacaciones. Y también el primero con jornada completa, ya que con el 2009 dejé atrás lo de ser una empleada a medias, una compañera de oficina a medias, una colaboradora a medias, una receptora de un sueldo a medias… Ahora ya soy todo eso por entero. Que hoy estoy que me subo por las paredes, vamos.


Receta del souflé laboral 2010:

7 trabajadores

235 gr manías

150 ml de música ambiente

50 cucharadas soperas de teléfonos sonando

20 kg de trabajo


Pelar los ingredientes y meterlos en una oficina diáfana. Precalentar el ambiente con algo de tensión laboral y dejar cocer a fuego lento durante 8 horas diarias como mínimo. Azuce el guiso de vez en cuando con alguna convocatoria de ayudas que venza dos días después, cocinándolo a fuego fuerte. Bajar el fuego de vez en cuando para dejar reposar hasta que hinche el souflé. Sirva y listo para comer.


¿No es una locura esto de tener a la gente en una oficina tanto tiempo? Menos mal que estoy en un sitio idílico que permiten el teletrabajo. Estoy tan de lunes y de cambio de jornada que ni lo veo.

domingo, 10 de enero de 2010

Ayer nos sentíamos extrañamente mayores...

Mis propósitos 2010


Este año mis propósitos van en cadena. Como le explicaba a Dori he decidido aplicar un método nuevo internacional. En vez de la típica lista de cosas, he optado por centralizar. Focalizar. A ver si me sale, porque tengo un año por delante para intentarlo.

Ya es tarde

Tengo cosas que contar pero tengo también mucho sueño. Así que me dejo en el tintero para mañana o más bien el lunes:
  • contaros el curso de pan que estoy haciendo intensivo este finde (pan con masa madre)
  • escribir mis propósitos de año nuevo
Y ahora, zzzzzzzzzzz....

sábado, 9 de enero de 2010

Resaca y encima regla...


Así que lo de "hoy puede ser un gran día" lo veo un poco chungo...

viernes, 8 de enero de 2010

Mis regalos de Reyes.

Ahí dejo mi lista ilustrada de regalos de Reyes Magos. Me han encantado, todos ellos. ¡Viva el 2010!

Estreno la bici

Hoy he estrenado mi bici nueva. Teniendo en cuenta que no me he caído y he vuelto ilesa de mi paseo, con una barra de pan bajo el brazo, podemos decir que actualmente es el deporte que mejor se me da del mundo.

Natalia, ¿te vienes un finde conmigo a El Campillo? Es recto.

jueves, 7 de enero de 2010

Hace algún tiempo...

...pero años ya, se me ocurrió esta tontería:

“2010, odisea despacio”
(por aquel entonces imaginaba a los tripulantes de una nave moviéndose a falsa cámara lenta...)

y llevo unos días riéndome por lo bajini cada vez que me doy cuenta de que, madremivida, efectivamente estamos en el 2010. Pero esto, que es un chiste de padre, como los define un amigo mío, quizá pudiese ser una especie de lema para el nuevo año: intentar conseguir un montón de cosas buenas y complicadas así, con paciencia, despacito... (madre, paciencia yo, ni yo me lo creo... en fin)
Y nada, así como si nada hemos vuelto ¡¡diosssmío!! ¿Será para quedarnos? ¿Será todo esto sólo uno más de esos revival para treintañeros con los que nos inundan? ¿Será un intento desesperado de rellenar de bechamel un vacío existencial? sólo lo iremos viendo despacio, odisea despacio... chan chan...

Una nueva entrada

Me han regalado una bici pero tengo que cambiarla por una de marchas para que no se me hagan cuesta arriba las pendientes ascendentes. He cocinado un arroz en mi sartén nueva ecológica y se me ha pasado pero no me he intoxicado. Lo he mezclado con unas albóndigas majestuosas. Las cortinas del salón que me ha hecho mi madre quedan de rechupete y solo hay que cogerlas un poco el bajo. Me he puesto al día con mis actualizaciones de GoogleReader. He comenzado a organizar mis archivos fotográficos de muebles en mi ordenador. El aluminio de las ventanas se empapa y el suelo de madera está un poco resentido. El sábado he quedado con unas amigas, estupendas las dos, para tomar un café en un sitio nuevo y ponernos al día, cosa que me encanta. Puede que en verano me tome uno en Estocolmo. Ojalá. Mañana voy a intentar no salir de casa porque no me da la gana. Este finde voy a aprender a hacer pan.

Nieva en horizontal y en remolino. La nieve no sabe a dónde va. Como este post, que es un absurdo hacia ninguna parte pero que tiene la divertida tarea de abrir otra vez la aportación de Oye, morena en este blog. Guisante, ¿te animas también?

martes, 13 de enero de 2009

Bueno, la verdad es que aquí estoy, metida en otra aventura (o berenjenal, según se mire):

www.elguisantesprejendoich.blogspot.com

La naturaleza de la idea es diferente de la de carambolas, porque aquí hay alemán (uuu, esa apasionante lengua...), dibujitos incipientes y cobardes y una croqueta algo mas vieja que la de carambolas (pero no por ello más madura ni responsable ni menos perdida en general). También es diferente porque nos falta Morena, claro, pero es que me temo que lo del alemán no le va nada, hehehe, ya la liaremos para otra cosa.

Espero que este mensaje os pille a todos bien, guapos, crecidos y todo eso, a vosotros, que si pasais por aquí a estas alturas es porque sois o unos nostálgicos lectores de blogs polvorientos y abandonados, inasequibles al desaliento, o jóvenes talentosos y modernos conocedores del RSS (lo cual no es mi caso)).

Vale que me enrollo, hasta pronto!

miércoles, 4 de julio de 2007

Esto no se hace...

Nos quedamos mudas, o más bien, sin tiempo para contar lo que se nos pasaba por las cabezas y nos fuimos de puntillas sin decir nada, como peras cobardes...
Creo que ha llegado la hora de cerrar oficialmente croquetas. Es una pena, pero es una realidad. No voy a hacer aquí un balance embarazoso o un último episodio hecho de refritos, aunque confieso que se me hace un pequeño nudo en la garganta pensando en la palabra fin. Morena fue arrastrada por una fuerza devastadora de vida, deberes, ocios y amigos, y me alegro mucho porque probablemente eso quiere decir que pasa menos tiempo con las posaderas achantadas delante de un ordenador. Yo me he cambiado de casa y de país y hay días en que me pasan muchas cosas y días en los que sólo quiero no salir de entre las mantas y me atrinchero con libros y café con leche. Y tengo muchas ganas de contarlo todo, así que estoy juntando cosillas y perseverancia para un día, quizá al final del verano, empezar a contar en otro formato las nuevas cosas que voy viviendo y su grado de neurosis asociado. Cuando comience pondré aquí el enlace por si os apetece daros una vuelta por el nuevo espacio.
Muchos abrazos y muchas gracias.

miércoles, 25 de abril de 2007

Hace mucho que no escribo, imbuida como estoy en mil movidas administrativas para variar, pero no he podido evitar sonreir ante esta noticia, y dieron ganas de compartirla:
Monthy Python formó una orquesta cocotera en Trafalgar Square

miércoles, 28 de marzo de 2007

En italiano...

... pero muy interesante, este videoblog de unos amigos sobre la propiedad intelectual que puede seguirse a través de Arcoiris.tv
Echadle un ojo!¨

viernes, 23 de marzo de 2007

Bienvenidos a Manchester, tierra de polillas seleccionadas y de los Joy Division

En fin, ayer aterrice en esta ciudad que puedo decir, sin miedo a equivocarme, que es una de las mas feas donde nunca he estado. Cielo gris y casas bajas de ladrillo rojo oscuro lo llenan todo con un estilo "revolución industrial" que oprime el pecho.
Aquí huele en todas partes a comida rápida, concretamente a patatas fritas de burger y la gente tiene un aire muy mal alimentado en general. Yo no podría ser feliz aquí, ellos, aparentemente tampoco.
Lo se, jolin, un poco de respeto, esta es una de las cunas de la revolución industrial, parte de la historia de la humanidad y, lo se también, aquí es donde se hizo una de las comprobaciones famosas de la acción de la selección natural, con aquellas polillas que eran muchas blancas y pocas negras antes de que se ensuciara el aire y los arboles, pero que después pasaron a ser muchas negras y pocas blancas cuando los pájaros las veían mejor.
Pero son eventos que me recuerdan un poco la crueldad de la vida en general y de la humana en particular y que me deprimen un poco...
En un sitio asi yo creo que intentaría tocar en un grupo, intentando escapar un poco mas del mundo, lo que explica que esta sea una ciudad de mucha música, de la que han salido por ejemplo los Joy Division... y es que a veces, de las ganas de escapar, salen cosas muy chulas...

martes, 20 de marzo de 2007

Próxima estación: esperanza

Siempre que oigo eso con amigos en la canción de Manu Chao digo muy orgullosa: “eso es del metro de Madrid.” Y me quedo como muy ancha.

¿Cuál es mi próxima estación? La candidata más seria por ahora es Ljubljana, la capital de Eslovenia. Es una ciudad pequeñita pero muy chula, con un río que la cruza, unas montañas que la rodean, un castillo en lo alto de una colina y el mar a una hora de coche (claro, un mar muy estrechito de 40 km., pero mar al fin y al cabo). Allí la gente te mira a la cara por la calle, te dice “salud” si estornudas y las cervezas, por defecto, son de medio litro.

Creo que voy allí en mi afán secreto por aprender idiomas cada vez más minoritarios, hasta que acabe yo inventándome uno propio, porque después de intentar aprender finés, que tiene unos cinco millones de hablantes creí que no iría más lejos, y heme aquí con un curso de “Colloquial Slovene” y un diccionario y todo, dispuesta a hincarle el diente a una lengua eslava con dos millones de hablantes y unos nueve dialectos.

Pero será un buen cambio, tengo mucha esperanza en ello. Al menos la gente parece tener más ganas de vivir que la de aquí y tienen curiosidad por ti y eso es agradable, para variar un poco de la actitud extremamente correcta ginebrina. Desde luego ya iré contando como va todo. Pero aún falta, aún la malvada agencia inmobiliaria tiene que liberarme de mis obligaciones para con ellos... ¿qué pasará?... chan chan...

lunes, 19 de marzo de 2007

Personajes de Ginebra

En breve me iré de esta ciudad y eso me hace mirarla con otros ojos de vez en cuando. La semana pasada me planteé el proyecto de describir en este blog una serie de personajes que yo considero típicos de esta ciudad. A ver si lo consigo porque yo y la constancia... en fin... bueno, lo importante es participar.

El primer personaje que se me ocurrió describir fue un gestor de fortunas. Y fue más o menos así: el otro día caminaba yo por el puente del mont-blanc y veo delante de mí, marchando con un aire de tiburón, un tipo al principio de la cuarentena (la de la edad, no la de la enfermedad, auque nunca se sabe) con un traje que, más que hecho a medida parecía haberle crecido del cuerpo, tanto era preciso. Zapatos lustrados. Andar seguro. Balanceo de cabeza al andar similar al de una estrella de cine. Móvil ultra moderno-fashion-caro-de-diseño en la mano y en la oreja: “Te aconsejo una inversión de tipo bla bla” decía, como quien sabe muy bien lo que dice o como quien sabe fingir muy bien que sabe lo que dice.

Bancos privados que parecen hoteles de lujo, gestores de fortunas sueltos por la calle, forman parte del ecosistema ginebrino. Personajes que son avistables sobre todo a la hora de comer cuando les abren las puertas de los bancos y superoficinas y pueden dispersarse por el centro para comer una ensalada de nouvelle cuisine. Algunos cambian el megatraje por ropa de deporte carísima y salen a correr aprovechando la pausa de la comida. Estos suelen ser los gestores de fortunas y empleados de banca que, bien entrada la treintena, optan por una vida más “sana”, en la que siguen trabajando demasiado y siempre a ritmo vertiginoso pero lo combinan con la sofrología y el zen, una alimentación equilibrada, una afición creativa y de moda pero no demasiado exigente, una pareja del banco de al lado y un poco de ejercicio físico...

viernes, 9 de marzo de 2007

Voy a ir a una boda suiza

Las bodas suizas son, por lo general, en dos tiempos. Y no porque duren tres días como una fiesta como dios manda, sino porque se dividen en dos fases:

- ceremonia y aperitivo

- cena

A la ceremonia y al aperitivo uno invita a “n’importe qui”, que en francés quiere decir “hasta-al-gato”: compañeros de trabajo, próximos pero no demasiado, etc. A la cena uno invita a la familia y a los amigos de toda la vida, esos con los que los suizos han compartido fondues, apasionantes tardes de curling y paseos por las montañas.

Como se trata de la boda de una compañera de trabajo yo formo parte de los gatos esta vez. Ella, en las pausas café habla y habla de como su boda tiene que ser perfecta. Todo está ya perfectamente planificado. Falta un mes y ya nos han mandado un plano de dónde aparcar los coches cerca del registro civil, nos han advertido que el camino que lleva al edificio desde el parking está empedrado y por tanto damas, abstenerse de los favorecedores-pero-propicios-a-los-accidentes zapatos de tacón, sabemos que no quieren bromas pesadas en ningún momento y nada de salvajismos hispanos en la despedida de soltera. Yo me estoy aburriendo ya de antemano un poco, aunque hay que mantener el espíritu neutral, que es una boda suiza, leñe.

jueves, 8 de marzo de 2007

Esto es mucho mas pequeño que en casa de mis padres...

Eso me dijo ayer una individua, que de aquí en adelante llamaremos “la entupida” para mantener su anonimato, al venir a ver mi apartamento.

“La estúpida” me llamó tres veces por teléfono antes de venir porque:

- no podía venir el martes (día que he fijado para las visitas para no tener siempre la casa llena de gente que camina y opina sobre cada detalle)

- no sabia dónde estaba la calle (ni aparentemente cómo mirar un mapa o qué era un mapa)

- había llegado demasiado pronto y en mi casa no había nadie

“La estúpida” no se disculpó por las numerosas molestias que me causó, quizá porque en casa de sus padres hay telefonista o algo...

Aparentemente la casa de los padres de “la estúpida” mide más de 28 metros cuadrados y a ella, su armario enorme y su cama con dosel no iban a caberle en mi cuarto. Y en fin, sí, mi casa es pequeña, incluso microminúscula lo admito, pero jolines, una tiene su orgullo, y ante el quinto “pero esto es pequeñíííísimo, es imposible vivir aquí” mi cerebro entendió: “la gente como tú conseguirá vivir aquí, pero la gente como yo, desde luego que nooo” y mis cotas de amabilidad cayeron en picado y prácticamente la puse de patitas en la calle con un: “en casa de los padres siempre se tiene más espacio, pero cuando uno tiene que pagarse el alquiler una misma la cosa cambia...” y casi en el acto me sentí terriblemente mayor y aleccionadora...

En fin, en el fondo es una pena que a “la estúpida” no le gustase el piso, creo que se llevaría estupendamente con mi vecina la-que-me-golpea-la-pared-cuando-me-cepillo-los-dientes.

miércoles, 28 de febrero de 2007

Del morro de las agencias inmobiliarias en Ginebra

Dejo mi piso a finales de mayo. La agencia que lo gestiona ya ha puesto un anuncio en su página web, así que la gente ya les llama para interesarse por el apartamento. La cosa en Ginebra funciona así:

- La gente llama a la agencia.

- La agencia les da mi número de móvil.

- La gente me llama a mí.

- Yo quedo con ellos y les enseño el piso.

Vamos, que me convierto yo en una especie de agencia inmobiliaria que se pasa el día cogiendo el teléfono y dando cita a desconocidos para que vengan a ver mi casa en toda la extensión de sus menos de 30 metros cuadrados todos cubiertos de ropa sucia. Yo intento restringir las visitas a un día y no respondo al teléfono cuando no me da la gana, pero vamos, que me parece un abuso.

Ayer vinieron dos grupos personas. Un par de señoras de algún lugar de centroamérica que parecían muuuuy desorientadas, las pobres, me dio la impresión de que pensaban que era yo la que decidía si les daba el piso o no... y dos señores con una fragancia a jumilla que pude disfrutar en toda su extensión cuando subimos juntos en el ascensor... Los pobres también intentaron ser hipersimpáticos conmigo, que ni pincho ni corto en la decisión final.

Y es que la situación inmobiliaria en Ginebra es desesperante, pero desesperante de verdad.

Esto promete ser una experiencia de esas que luego dan para rodar un corto, creo que veré una gran diversidad de gente entrar en mi casa en los próximos meses, ya os iré contando...

martes, 20 de febrero de 2007

Una guisante sola ante cuatro croatas

Hoy, por esos avatares del destino, me he encontrado comiendo en un restaurante con cuatro croatas. Y con una muestra pequeña, lo se, pero muy homogénea, puedo decir que los croatas casi solo hablan de mujeres. Mujeres mujeres mujeres, tetas, culos, pedazos de mujeres, mujeres enteras, mujeres en general. El carnaval da mucho de si, a nuestro alrededor por las calles chicas disfrazadas por todas partes. Parcialmente en la realidad y mucho en sus mentes chicas disfrazadas de enfermeras, de colegialas, de gatitas o conejitas... Y a mí, cuando me veo envuelta en estas conversaciones, siempre se me ocurren dos cosas. Una es, ¿será esta una conversación real de los hombres? quiero decir ¿si no hubiese una chica entre ellos, hablarían tanto de mujeres, o es una especie de táctica (extraña) para impresionar? y la otra es una idea un tanto asustadora... quizá no han notado que tras este cuerpo redondo, verde y por supuesto pensante, se esconde un alma sensible femenina y se sienten en confianza como para dar rienda suelta a su torrente testosterónico. El caso es que ha sido divertido después de todo. Los croatas que he conocido hoy, pero quizá todos, tienen un sentido del humor (negro) bastante particular, qué remedio, imagino. Las alusiones a la guerra son inevitables, y las bromas con fondo de tristeza también. Quizá por eso es mejor hablar de mujeres, hablar de mujeres y olvidar todo el resto, y hay tantas mujeres, mujeres libertinas, mujeres católicas pero libertinas y mujeres católicas a secas, mujeres secas, mujeres maduras, mujeres tiernas, mujeres, mujeres, mujeres.

jueves, 1 de febrero de 2007

Tantas ratas como ginebrinos

En Ginebra los periódicos están en la calle en cajas, como en las pelis americanas, y uno mete una moneda (o no), abre la tapa y saca el periódico. Para anunciar los titulares más importantes hay carteles que cuelgan de las cajas donde pueden leerse cosas como esta que se leía hoy: “tantas ratas como ginebrinos” o “circulación: grandes multas para grandes gorros” (aunque después he sabido que “grandes gorros” o “gros bonnets” es una manera de referirse a los personajes importantes). En mi cocina tengo pegados dos, uno que dice “Desnudo como un gusano saquea una iglesia” y otro que dice “Peligro: el Nordic Walking pone nerviosas a las vacas”.
Se me escaparon algunos geniales como aquel que decía “Cada vez más perros italianos en Ginebra” o “abierto el primer centro de bienestar para vacas”... y es que los titulares que escogen los periódicos son la mayor parte de las veces psicodelia pura...

miércoles, 24 de enero de 2007

¡Y me da un síndrome y no es el pre-menstrual!

Yo pensaba que eso del síndrome del restaurante chino era algo que no existía en realidad, un mito, como eso de que te sirven gato, o que en las hamburgueserías se hacen hamburguesas con lombrices o que la carne del pollo frito son masas de pollo mutantes que hacen crecer en obscuros laboratorios al son de música lounge y risas diabólicas..., pero no, señoras y señores.

Hete aquí que el sábado pasado voy con un amigo a comer a un restaurante asiático y decidimos regalarnos con el estupendo menú tailandés que incluye muchas cosas ricas:
Llega la sopa, con sus gambas y su leche de coco y todo ¡viva! Con el hambre que teníamos, tras horas de inanición en la biblioteca buscando tebeos ¡qué rica! Nos la comimos super rápido.
Llegan los pinchos de pollo con su salsa picante con cacahuetes ¡viva! Y come que te come.
Llega la ternera con brotes de soja y oh, oh...

–oye, tu te sientes bien?-

-pues no mucho, la verdad...-

Yo sentía como si el increíble Hulk me estuviese masajeando las sienes. ¡Qué presión en la cabeza! Y como si me fuese a caer redonda si me ponía de pié, pero en vez de estar blanca estaba toda roja... A mi amigo, Hulk se le había sentado en el pecho y también le masajeaba la cabeza... ¡buf! Nos faltaba el aire.

El agobio nos duró muy poquito, unos 10 ó 15 minutos, tras los cuales (incluso durante, debo decir con cierto sonrojo) continuamos comiendo.

Como vino se fue. Y el síndrome del restaurante chino, que aparentemente es una reacción alérgica al glutamato monosódico, pero que no tiene un origen completamente claro, y que parece que no le pasa nunca a los chinos, me permitió explorar una vez más eso que tanto me gusta: las diferencias entre personas optimistas y pesimistas:

Yo, pesimista, pensaba: -¡no, enferma ahora no, que mi seguro de salud tiene una franquicia de 1000 euros!
Yo, pesimista y además peliculera, pensaba además: -¡hay que tomar muestras de la comida, quizá seamos alérgicos a una especia tailandesa que causa una muerte fulminante y horrible y es necesario que los médicos tengan una muestra para poder encontrar un antídoto rápidamente!-. Vamos, como si me hubiese mordido una serpiente en el desierto australiano.

Mi amigo, optimista, pensaba: -¡qué bien, tenemos el hospital central al lado!- y otras cosas tranquilizadoras como –no será nada, debe de ser una ligera alergia alimentaria...-

¿Y qué podemos aprender de todo esto?: que no se puede uno atiborrar de comida tailandesa con el estómago demasiado vacío y que los pesimistas tienen siempre una imaginación mucho más salvaje y entretenida.

jueves, 14 de diciembre de 2006

Descubrimiento asombroso del día

La melodía de la cancioncilla esa de “viva nuestro conductor, conductor, conductor” que cantaban los Simpson en el autobús es parte del Allegro vivace du quatuor à cordes en sol majeur op.104 de Ignaz Lachner... que cosas...

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Hoy parece un día normal. ¿Lo será?


Hola, mariposillas. Una vez más, me aburro soberanamente en la oficina y el reloj parece que va hacia atrás. Esto es, en vez de pasar el tiempo, pareciera que menguara y retrocediera de forma proporcional a mi aburrimiento. De esta manera, cuanto más me aburriere, más pareciere que faltare para salir, so pena de momentos puntuales de gracia con los que parece me otorgara el día.

Cuando me aburro pienso. Pero no en lineal, si no de forma concéntrica. Así, me da por deprimirme y es por ello por lo que hoy me encuentro en baja forma moral. Mis hormonas pueden influir en ello, quizás, por hallarse dispuestas a bombardearme en los próximos días con todo su regimiento de babas y supuraciones. No obstante, dados mis irregulares ciclos menstruales, todo ello se convierte en una incógnita que no puedo desvelar sin ayuda de superpoderes. Superpoderes que de más está decir que no poseo, pese a que puedo llegar a suplirlos con gracia y talento. No en días como hoy.

Esta tarde, además, la sola idea de tener que irme a chamuscar los pelos del chichi uno a uno con una máquina láser traída del mismísimo infierno, he de decir que no me reconforta. Menos mal que 15€ de crema anestésica prometen ser un buen billete hacia el país del "no-dolor", en el que yo pueda calmar mis nervios y no gritar a la dominatrix del puñetero láser improperios de cualquier orden y procedencia.

Mañana más.

jueves, 16 de noviembre de 2006

No me gusta Paris

He ido tres veces ya este año y no me gusta. No me dice nada. Es grande, hostil, ruidosa, desagradable y por hacer aquí acopio de todos los tópicos típicos, está llena de parisinos.

Yo soy como el ratón de campo, las ciudades grandes me aturullan.
Paso mal por el paso de cebra en verde por entre todos los coches que parados en medio se pitan entre ellos.
Me pilla la mochila la puerta del metro porque las señoras asquerosas del vagón no se apartan ni un milímetro para dejarme entrar pese a que llego tardísimo.
Todo el mundo tiene cara de comer mal, de estar estresado, de estar cabreado y estornuda o tose sin parar.
En el metro todos los anuncios anuncian agencias para ocuparse de la tercera edad o de los niños cuando salen del cole... probablemente los padres de esos niños solos tengan que trabajar demasiado, quién sabe si en empresas que se ocupan de los niños cuando salen del cole...
No me gusta hacer colas interminables para comprar el billete en una máquina que no devuelve el cambio.
No me gusta que me arrastren las mareas humanas en las calles del centro mientras mastico un sandwich yendo con prisa de un lado a otro.
No me gusta ver surgir la torre Eiffel por entre la nube de contaminación, me parece la puntita por la que agarrar la ciudad desde el cielo y tirarla a la basura...

viernes, 10 de noviembre de 2006

Post inéditos de un guisante en Corea I

Pues resulta que esta mañana, revisando entre mis papeles y cosas, me encuentro un cuadernillo con notas que tomé en mi viaje a Corea del Sur el año pasado, con la idea de escribirlas luego aquí, y se me olvidó. Así que ahora me dispongo a rescatar algunas de ellas.

El link a los post que sí puse está aquí.

ON-SU-RI

La estadía en el templo ha sido interesante, aunque fue algo aventuroso llegar. La parte del metro la hicimos bien, y también cogimos el bus correcto, pero ya en la recta final, con tantos logros a nuestras espaldas, nos pasamos la parada y acabamos no se muy bien donde.

El bus merece descripción a parte. En si era normal, tirando a viejo, así un poco tambaleante, sobre todo si se tiene en cuenta la velocidad brutal a la que conducen los coreanos. Nos sentamos en primera fila como buenos turistas pardillos y le dijimos varias veces al conductor “ON-SU-RI”, que era el nombre de nuestra parada, y él asentía con la cabeza como diciendo “que si, que ya lo he entendido” y nosotros: “ON-SU-RI, ON-SU-RI” y venga a sonreir...

El conductor arrancó el bus, y se agarró con determinación al volante gigante con unos guantes de algodón blanco. Del retrovisor colgaban muchas guirnaldas y muñequitos y eso y en un semáforo, para darle ambiente a la cosa, mete una cinta de Neil Sedaka en el radiocasette y se pone a cantar en inglés de la misma manera en que yo adolescente cantaba cosas como “guorrrrrrddss don camisi tu mi...”.

Antes de cada parada, con sus guantes blancos, cogía el micrófono y decía el nombre de la parada. “Esto es pan comido” pensé yo, pero por si acaso me acerqué a él y le repetí “ON-SU-RI” y él me miró con desconfianza.

De pronto, en un pueblo cualquiera para, se baja todo el mundo menos nosotros, y sigue conduciendo hasta el deposito de autobuses... oh oh...

Entonces yo, inasequible al desaliento, le pregunto: “ON-SU-RI?” y él abre unos ojos muy grandes y gesticula y me dice en perfecto coreano algo como que era la parada anterior, que hay que bajarse, que está muy lejos como para ir a pie, que qué vamos a hacer ahora...

“Taxi?” pues qué remedio...

Justo cerca hay una especie de estación de taxis, una oficinita en la que nos sentamos y esperamos. La oficina era un cuartito con sofás, mesa, teléfono, televisión, ventilador y pescado puesto a secar colgando de un fluorescente...

Y yo necesito un café... me acucia de pronto toda mi occidentalidad de golpe, ¡basta de té! ¡café, café! En la puerta de la estación de taxis hay una máquina que parece de café, pero ¿como saber qué botón apretar? Todos tienen etiquetas que acaban en una palabra que se transcribe KOPI, café (los coreanos no consiguen pronunciar la F y la pronuncian P). Kopi esto, kopi lo otro... no entiendo, pulso un botón al azar y es un kopi horrible sin azúcar... me está bien empleado, por ponerme tan terrenal antes de ir a un templo budista.

Y allí seguimos un rato, espera que te espera, nosotros y el pescado seco, a la luz de un fluorescente de estos que parpadea.

Finalmente el taxista llega y yo me abro paso guía en ristre para decirle, con la ayuda de la sección de frases, que queríamos ir al templo de meditación del loto. Él, con una sola mirada me deja claro que mi frase se parecía como un huevo a una castaña a lo que yo quería decir en realidad. Se lo enseño por escrito y nos lleva ¡Genial!

martes, 7 de noviembre de 2006

Un despertador de verdad

Hoy ha sonado mi despertador, lo he apagado de manera totalmente inconsciente y he seguido durmiendo... esto sucede demasiado a menudo y ahora que parece que han terminado de dar golpes en la obra del piso de abajo, golpes que comenzaban a las 8 de la mañana impidiéndome seguir en los brazos de morfeo, puedo dormir tranquilamente hasta bien entrada la mañana, con lo que luego me toca quedarme en el instituto hasta las tantas...

¿Y la culpa de todo esto de quién es? Pues está claro, del despertador.

Mi despertador es inocente, se deja engañar fácilmente. Tiene dos botones, uno para que siga sonando cada 7 minutos y otro para que deje de sonar del todo. Y está claro que yo no debería darle al botón del silencio permanente si no tengo la intención real de levantarme, pero estamos hablando de alguien en proceso de despertarse, alguien que es capaz de todo por 5 minutos más...

Por ello quiero un despertador que no se deje engañar fácilmente. Señores ingenieros de despertadores, pónganse manos a la obra. El despertador debería permanecer siempre en el modo en el que toca la alarma cada 7 minutos, y resultar irritante de manera creciente: titi titi titi titi titi titi ... Para parar la tortura uno tendría que responder a un set de preguntas de dificultad creciente hasta demostrar que esta despierto de verdad de la buena. Algunas preguntas podrían ser:

¿Qué día es hoy?

¿Cuánto son 27 más 45?

¿La “N” va antes o después de la “L” en el abecedario?

¿Entre qué meses va “Marzo” en el calendario?

¿Dónde está tu pasaporte?

¿Dónde está la factura de la luz que hay que pagar mañana?

lunes, 6 de noviembre de 2006

Ha vuelto el frío y hay que abrigarse, yo propongo una prenda de vestir para cada animal

Calzoncillos con bolsillos para los topillos

Calcetines de colorines para los delfines

Leotardos para los leopardos

Pantalones para los muflones

Camisetas para las mofetas

Gorros para los zorros

Y guantes menguantes para los elefantes

viernes, 3 de noviembre de 2006

Una palabra que me gusta hoy (quizá porque sopla viento)

Vibrisas

I think i’m paranoid...

El otro día fui a la OMS y en un momento dado tuve que ir al baño. Salgo yo de hacer pis y me encuentro que junto al lavabo hay un cartel con pinta oficial que dice “¿Te has lavado las manos?” y todo un bla bla de explicación sobre todas las enfermedades que pueden transmitirse por no lavarse las manos, que si salmonelosis, que si esto que si lo otro etc., etc. Y yo, fríamente pensé: he venido limpia de casa, no he tocado nada sucio, he hecho pis, me he limpiado sin mayores embadurnamientos y he salido... ¿debo de verdad lavarme las manos? Y no es por ser cochina, pero es que yo, como toda chica moderna que intente mantenerse hidratada, bebo mucha agua y haré pis unas 12 veces al día. Si me lavase siempre las manos sencillamente ya no tendría manos... y es que estamos exagerando, los chicos que se tocan su pancho para hacer pis, vale, pero las chicas... Si tengo que escoger, prefiero un problema gastrointestinal transitorio que un trastorno obsesivo compulsivo permanente... estos chicos de la OMS los pobres están bajo demasiada presión y comienzan a rayarse...

jueves, 2 de noviembre de 2006

La hora que no existe

El domingo pasado cambió la hora. Siempre tengo una montaña de sensaciones cuando cambian la hora: cuando me “quitan” la hora lo odio, siempre es una hora de sueño o una hora de amor o una hora de bailar o estar con amigos que alguien me roba.

Desde aquí propongo una movilización general para que la hora, en lugar del sábado-domingo la quiten el lunes por la mañana. Estoy segura de que entrañaría ciertas complicaciones pero la gente estaría dispuesta a hacer un pequeño esfuerzo con tal de que el lunes a las 11 de pronto fuesen las 12 y quedase menos tiempo para salir del trabajo.

Cuando me “dan” la hora, por lo general me gusta. Duermes más, bailas más, amas más... esta vez, sin embargo fue agridulce porque esperé más. Venían a verme de lejos en tren. Qué desespero, qué arrastrarse innoble de minutos, incluso de segundos, despaaaaacio despaaaaacio... y de pronto, golpe cruel del destino, cambio de hora. De vuelta a la casilla de las dos. En mi inocencia creí por un momento que llegarían a verme antes, una hora antes, pero no. Increíble revelación, señoras y señores, los trenes del mundo paran en el cambio de hora, cada uno en su vía, en la noche, en el medio de algún sitio y esperan una hora enterita con todos sus pedazos. ¡Qué desespero! pero ¡qué belleza! todos esos trenes parados en la noche durante una hora que no existe...

El guisante ataca de nuevo: noticia repugnante del día

Chuck Norris a ido a Irak para levantar la moral de las tropas americanas...