sábado, 16 de julio de 2005
Bigote
Me acabo de quitar el bigote y tengo la cara acartonada. Es una ritual un tanto sádico y sin lugar a dudas nada bueno para la piel y los poros, pero qué queréis, una es sensible y coge las indirectas cuando los amigos se cuadran a su paso y la brisa veraniega te hace cosquillas en la pelusa supralabial (nada de guarrerías, contened vuestras mentes calenturientas).
lunes, 11 de julio de 2005
Odio momentáneo sin medida
Sé que no es el momento idóneo para manifestar mi parecer, pero es que vuelvo de mi escapada de fin de semana en la playa odiando sin freno ni medida a los ingleses, incluyendo como tal (y dándole una patada espinillera a la geografía) a todos los que habitan en la isla del Reino Unido, contando o no con Irlanda del Norte según los gustos.
Me da igual lo que me digáis. ¡Sí, los odio como si los conociera a todos! Los odio al completo y no puedo ni imaginarme a uno sólo que sea simpático y amable (bueno, sólo a uno que se llama Mike Greenland porque es uno de mis amores secretos y lo idealizo como quiero). No tengo medida y no atiendo a razones. Me da igual la política forzadamente correcta que una debe seguir en estos casos porque me manifiesto totalmente en contra a que esta gente esté autorizada a salir de su país y a merodear por el mundo. ¡OTAN no, ingleses fuera! En cuestiones de Gibraltar no entro, porque me da igual que se lo queden o nos lo devuelvan usado. Eso sí, ¡hasta que no se hayan ido yo no me paso por allí!
¡Ay!, es que no hay nada como irse unos días a Marbella para darse cuenta de que una guarda un rencor casi ciego a esos usurpadores de la libertad y esos ocupa tumbonas perennes que te miran por encima del hombro. ¡Las hamacas de la piscina son de todos, gorda cangrejo achicharrada pelo paja! Y llamo a mi paaapa a gritos desde la pisci para que me baje las gafas porque de otra forma no me oye, ¿no ves que está en la otra punta de la urba y la distancia que nos separa es infernal como para superarla con un grito comedido? Y cuando me cruzo con vosotros, saludo y no me escondo bajo una falsa tortícolis que me impide mirar a mis vecinos y una paralisis facial que me dificulta el verbo. ¡¡Y en España se cena a las 22’00, coño!! Y no puedes llegar antes previéndolo todo y coger mesa ocupándola desde las 20’00 en todo lo largo de la costa malagueña. ¡Quiero tomar pescadito en la mesa que tú ocupas junto al mar y no tragarme el humo de la parrilla porque he llegado tarde después de la ducha! ¡Engulle y vete, mequetrefe lengua pocha chulo playa! Y es una orden…
Arggggggggggg, se me pasará.
jueves, 7 de julio de 2005
El Conde de Montecristo
La verdad es que se me está haciendo durillo. Prueba de ello es que llevo más de un mes creo con este libro y que no consigo engancharme ni ahora que estoy llegando al final y me quedan pocas páginas. Demasiado lento, demasiando rocambolesco. ¡Quiero que se termine y que se muera quien se tenga que morir! Alejandro Dumas, te has pasado con este tocho.
Si Dios inventó la piedra pómez, por algo sería
Hace poco, vi en la tele de refilón que Fidel Castro iba a regalar al pueblo cubano varias ollas para hacer arroz. Fuera de disertaciones políticas que nos llevarían unos cuantos años, unas cuantas frases y algún que otro disgusto, quiero tomar el relevo de semejante idea y hacer una propuesta a este nuevo gobierno.
Veo que es imperiosamente necesario regalar entre la población piedras pómez a raudales. La piedra pómez es un fácil utensilio que pueden utilizar hasta los más pequeños de la casa y que ayuda al ciudadano a librarse de sus propios restos con un fácil movimiento de manos. La piedra pómez es válida para la limpieza de superficies delicadas, en las que es deseable una aplicación suave, pero es igualmente indicada para procesos de costrificación avanzados y obras de mampostería callosa. El talón queda de este modo liso y libre de suciedad acumulada y hace más feliz y más agradable nuestra convivencia con los demás. Pie sano in corpore sano.
Piscina municipal
Hace mucho que no le dedico tiempo a esto del blog. Será que estoy dispersa y que el verano me lleva por los cerros de Úbeda, en los que indudablemente hace menos calor que aquí. Y es que con el solecito, se despierta en mí esa fiera de piscina municipal que llevo dentro y en cuanto tengo un huequecito, cojo mi toalla y mi crema protección solar 8 y me voy a refrescarme un poquillo.
No hay nada más interesante que una piscina municipal madrileña en pleno mes de julio. Sus gentes, sus colores, sus conversaciones… es todo un mundo paralelo a los de secano, con su argot concreto y sus chistes relacionados. Es imposible hacer particiones semi lógicas de toda esa amalgama de gente flotando en un caldo de cultivo esterilizado con cloro, pero hay personajes entrañables que sin duda, hacen de la visita todo un espectáculo.
El otro día estaba yo con la Jime y no paramos de fichar. ¡Qué leñe!, ¿a qué va uno a la piscina si no? Entonces comentamos que claramente, aquella tía buena que se daba la crema de tal forma que hacía subir la temperatura a los más sensibles y que se refrotaba con su novio en el bordillo con una pierna en el agua, tenía indudablemente las tetas de silicona. ¡Por favor, era obvio! También tuve la ocasión de ver en varias ocasiones la zona perineal altamente pilosa de una vieja chamuscada que había a nuestro lado. Llevaba un tanga que era la mínima expresión en complementos de baño y no hacía más que agacharse para colocar la toalla o coger el pai-pai, con una orientación tal que se pasó la tarde enseñándome en el ejercicio todas sus lindezas. Casi pierdo la visión temporalmente fruto de ese festival de los sentidos… Y también estaba el vampiro tatuado, que no se levantó de la toalla en todo el tiempo y que tenía los ojos casi blancos.
En fin, que recomiendo a todos unos días de piscina ahora que el sol aprieta. Y más si se posee una toalla de baño nueva y una bolsa de piscina super fashion que paseo a todas partes y que balanceo con orgullo mientras corro porque pierdo el autobús que me llevará a la gloria acuática.
martes, 5 de julio de 2005
Mi cumpleaños
Ya tengo oficialmente 29 años y, a parte de los efectos incontrolables que la gravedad ejerce sobre mis carnes, me lo estoy tomando estupendamente. He empezado mi camino hacia la treintena con buen ánimo y con alegría. ¡Esto es pan comido!
Sindrome de Stendhal o la Opera de Sidney
Cuenta Stendhal en uno de sus libros que, visitando Florencia se puso muy malo, con taquicardias, mareos, etc, a causa de la enorme belleza de la ciudad. Juro que me paso lo mismo visitando ayer la Opera de Sidney. Que cosa mas bonita, es increible...
Paseamos por dos de los teatros mas grandes que contiene, grandes edificios que albergan, ademas de la sala de espectaculos en si misma, enormes entradas y zonas para admirar la bahia a traves de grandes ventanas interminables. Son espacios magicos, curvos, de madera y hormigon, pero calidos, sin columnas, sin interrupciones, con escaleras y escaleras que fluyen como rios por dentro. Para rematar entramos con la guia en un ensayo de un concierto y alli estaban todos los musicos de la orquesta, vestidos de paisano, como un mosaico de colorines, interpretando una musica suave y bellisima, mientras unos anillos de vidrio gigantes flotaban por encima de ellos suspendidos con unos cables, por aquello de la acustica... Ver el mar desde dentro de ese edificio maravilloso vale bien el jetlag.
Paseamos por dos de los teatros mas grandes que contiene, grandes edificios que albergan, ademas de la sala de espectaculos en si misma, enormes entradas y zonas para admirar la bahia a traves de grandes ventanas interminables. Son espacios magicos, curvos, de madera y hormigon, pero calidos, sin columnas, sin interrupciones, con escaleras y escaleras que fluyen como rios por dentro. Para rematar entramos con la guia en un ensayo de un concierto y alli estaban todos los musicos de la orquesta, vestidos de paisano, como un mosaico de colorines, interpretando una musica suave y bellisima, mientras unos anillos de vidrio gigantes flotaban por encima de ellos suspendidos con unos cables, por aquello de la acustica... Ver el mar desde dentro de ese edificio maravilloso vale bien el jetlag.
sábado, 2 de julio de 2005
Unos palillos gigantes...
han cogido a este guisante pensante y lo han movido de Corea a Australia!!! Dioses, se me acumula el trabajo, tengo mil cosas que contar de Corea, como la estadia (perdon, teclado frances con ese tonta) en el templo, que fue flipante, o el viaje a Jeongju, en el sur del pais, donde la humedad era del 80% y nos perdimos en una montagna llena de aragnas, buscando unas pagodas...
En fin, si eso luego, poco a poco y con fotos cuento mas cositas...
El caso es que anoche cogi el avion y me vine a Sydey... afortunadamente esta vez solo hay una hora de diferencia, y al mal dormir de la noche de viaje no se le ha sumado el jetlag...
En el avion servian tanto un menu occidental como uno coreano, ni que decir tiene que todos los occidentales hemos comido el menu coreano y viceversa. El menu coreano de desayuno consistia en gachas de arroz con algas, te verde y sesamo y kimchi, y una tarrinita de gelatina de aloe, que estaba rica pero que era dificil de abrir. Obviamente la he apretujado tanto forcejeando con ella que cuando, finalmente, he conseguido arrancarle la tapa se ha dado un fenomeno que Forges definiria como "CharPorCima"... curiosamente nadie mas en el avion parecia tener problemas con la tarrina y/o el jersey cubierto de gelatina.
Y bueno, que yo en realidad lo que queria contar es que mientras degustaba mi desayuno coreano observaba las pantallas en la que nos proyectaban una especie de festival de Benidorm coreano genial con sus letras en plan Karaoque y todo. Desafortunadamente nadie ha cantado en alto, pero en el avion los pasajeros se dividian claramente en dos grupos, los que dormian y los que con sus cascos seguian el concierto, mirando sonrientes a las pantallas... todo esto en un silencio solo roto por esporadicas carcajadas (todas mias). Mis razones tengo, en la pantalla se sucedian cantantes tipo El Fari version oriental con traje de brillos y una sonrisa que, sostenida largo tiempo, debe de provocar terribles agujetas. Cantaban todos muy enfaticamente, agitando mucho el brazo que no sujetaba el micro. Detras jovenes bailarinas hacian una complicada coreografia, como muy rock pero tambien como muy arritmica; El publico, totalmente entregado, sentado cada uno en su silla (ojo, el concierto era al aire libre) agitaba una banderita de Corea al ritmo... escalofriante y fantastico a la vez.
Y bueno, que si el congreso al que he venido no acaba conmigo, magnana mas...
En fin, si eso luego, poco a poco y con fotos cuento mas cositas...
El caso es que anoche cogi el avion y me vine a Sydey... afortunadamente esta vez solo hay una hora de diferencia, y al mal dormir de la noche de viaje no se le ha sumado el jetlag...
En el avion servian tanto un menu occidental como uno coreano, ni que decir tiene que todos los occidentales hemos comido el menu coreano y viceversa. El menu coreano de desayuno consistia en gachas de arroz con algas, te verde y sesamo y kimchi, y una tarrinita de gelatina de aloe, que estaba rica pero que era dificil de abrir. Obviamente la he apretujado tanto forcejeando con ella que cuando, finalmente, he conseguido arrancarle la tapa se ha dado un fenomeno que Forges definiria como "CharPorCima"... curiosamente nadie mas en el avion parecia tener problemas con la tarrina y/o el jersey cubierto de gelatina.
Y bueno, que yo en realidad lo que queria contar es que mientras degustaba mi desayuno coreano observaba las pantallas en la que nos proyectaban una especie de festival de Benidorm coreano genial con sus letras en plan Karaoque y todo. Desafortunadamente nadie ha cantado en alto, pero en el avion los pasajeros se dividian claramente en dos grupos, los que dormian y los que con sus cascos seguian el concierto, mirando sonrientes a las pantallas... todo esto en un silencio solo roto por esporadicas carcajadas (todas mias). Mis razones tengo, en la pantalla se sucedian cantantes tipo El Fari version oriental con traje de brillos y una sonrisa que, sostenida largo tiempo, debe de provocar terribles agujetas. Cantaban todos muy enfaticamente, agitando mucho el brazo que no sujetaba el micro. Detras jovenes bailarinas hacian una complicada coreografia, como muy rock pero tambien como muy arritmica; El publico, totalmente entregado, sentado cada uno en su silla (ojo, el concierto era al aire libre) agitaba una banderita de Corea al ritmo... escalofriante y fantastico a la vez.
Y bueno, que si el congreso al que he venido no acaba conmigo, magnana mas...
viernes, 1 de julio de 2005
Un paso para la humanidad
Y dice El País:
Las parejas gays ya pueden casarse y adoptar
Las parejas homosexuales ya pueden casarse y adoptar niños en España. El Congreso de los Diputados aprobó ayer, por 187 votos a favor, 147 en contra (PP y Unió) y cuatro abstenciones (Convergencia), la ley que permite el matrimonio gay. El presidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó que la norma promovida por su Gobierno "amplía las oportunidades de felicidad" y "restaura la dignidad y restituye la libertad" de los homosexuales. El líder de la oposición, Mariano Rajoy, que acudió al Congreso a votar en contra, anunció que va a estudiar la presentación de un recurso de inconstitucionalidad. El Vaticano consideró la ley "aberrante y contra natura".
Y digo yo:
¡Qué alegría! ¡Qué ilusión! Ya era hora de que España diera un paso hacia adelante y se quitara todo ese polvillo carca que tiene encima. ¡Sí señor! ¡Viva! Y esta noche, por supuesto, ¡¡¡¡a celebrarlo a Chueca!!! Y a darle a los del Foro de la Familia con la ilusión en la cara, ¡¡¡que es lo que más dueleeeeeeeeee!!!. ¿No es un día de lo más feliz? ¿Alguien se nos va de boda?
lunes, 27 de junio de 2005
Allá vamos, sin pensárnoslo dos veces, a meditar
Esta noche dormiremos en un templo budista a las afueras de Seul. Eso si conseguimos encontrarlo, claro, porque a pesar de tener ya unos rudimentarios conocimientos de Hangul, el alfabeto coreano, esta ciudad tiene unos 10 millones de habitantes en el centro y unos 20 contando con el extraradio, lo que la hace pelín confusa.
El monzón persiste, inasequible al desaliento y yo sin chanclas. La verdad es que eso es culpa mía porque ayer vi unas en un puesto en la calle perfectamente adaptadas al monzón, todas ellas de plástico rosa transparente y con un corazón en la parte del enpeine en el que se leía "Happy togheter" y no me las compré... ahora las consecuencias.
Yo me acabo de levantar y la perspectiva de comer algo no es del todo alagüeña, ya que aquí el desayuno es una versión pequeña, pero con más sopa, de la comida y la cena, así que tendremos que salir ahí fuera y enfrentarnos con el plato típico compuesto de guiso, kimchi (verduras ácidas con picante), sopa y arroz... y yo con estos pelos...
Ayer no reuní valor suficiente como para provar los gusanos de seda guisados que venden en cada esquina... soy una pera cobarde... pero os describiré su olor como lo hizo para mi A., un chico que conocí ayer: "es como el olor que desprendía la plancha cuando mi madre la limpiaba con vinagre", y es cierto...
Bueno, y ahora a desayunar y a buscar el templo.
El monzón persiste, inasequible al desaliento y yo sin chanclas. La verdad es que eso es culpa mía porque ayer vi unas en un puesto en la calle perfectamente adaptadas al monzón, todas ellas de plástico rosa transparente y con un corazón en la parte del enpeine en el que se leía "Happy togheter" y no me las compré... ahora las consecuencias.
Yo me acabo de levantar y la perspectiva de comer algo no es del todo alagüeña, ya que aquí el desayuno es una versión pequeña, pero con más sopa, de la comida y la cena, así que tendremos que salir ahí fuera y enfrentarnos con el plato típico compuesto de guiso, kimchi (verduras ácidas con picante), sopa y arroz... y yo con estos pelos...
Ayer no reuní valor suficiente como para provar los gusanos de seda guisados que venden en cada esquina... soy una pera cobarde... pero os describiré su olor como lo hizo para mi A., un chico que conocí ayer: "es como el olor que desprendía la plancha cuando mi madre la limpiaba con vinagre", y es cierto...
Bueno, y ahora a desayunar y a buscar el templo.
domingo, 26 de junio de 2005
Boda con un toque personal
Este fin de semana me lo he pasado muy bien. Sobre todo porque el sábado me levanté y en el último momento decidí irme a una boda de un amigo de la familia. Sin previo aviso. Y cuando ya llavaba todo el día en Gredos y quedaba poco más de media hora para la ceremonia, me di cuenta de que me había dejando el traje en casa y que no tenía nada que ponerme salvo los vaqueros.
No os puedo ni describir las pintas que lleva una cuando se apaña una falda con un minichal de seda rosa y fucsia, se lo sujeta con un broche de libélulas y brillantes y le presta una amiga de su madre una blusa que llevaba de repuesto con transparencias y hombreras incluidas. De verdad, ya no puedo más con esta vida que llevo.
Antes de que me lo pidáis a gritos, ¡no tengo fotos!
Primeras impresiones de Corea
Al llegar a Corea mis primeras impresiones fueron digitales, como las del sobrino Yogurtu... no, no es verdad. Mis impresiones han sido buenas, pero el jetlag ha sido de ordago. Salimos a la una de la tarde de Paris, y tras diez horas de viaje llegamos a las 7 de la magnana a Seul... tremendo...como se come eso? pues acompagnado de fideos instantaneos en el avion. Ya en la ciudad y con amigos, he visitado un monton de templos como en un suegno, y cuando sentia que todo comenzaba a ser mas real ha llegado el monzon. Segun las previsiones va a llover de manera ininterrumpida durante las tres proximas semanas. Ya hemos comprado un paraguas tamagno familiar, pero es inutil, caen gotas tan gordas que al rebotar te mojan las piernas, y entonces te rindes, y te mojas, porque hace calorcito y tampoco pasa nada. Eso si, es aconsejable salir de casa con ropa mojable, que no destigna ni transparente las verguenzas, con chanclas de goma y con un impermeable para la mochila. El paraguas es opcional, aunque ayuda a defenderse en el rio de paraguas en que se convierten las calles. Ha sido un dia productivo, hemos montado en metro, comido cangrejo crudo con mucho picante, salido en la tele coreana dando nuestra opinion sobre la tortura y nos hemos mojado hasta la medula... magnana dormiremos en un templo budista, si el monzon lo permite. Mas aventuras proximamente."
viernes, 24 de junio de 2005
Viajar es un placer
Me gusta viajar. Pero viajar en todo su sentido amplio. Viajar y subirme por las montañas verticales de Vietnam o a correr por las laderas de Petra perseguida por miles de niños de ojos increíbles, pero también viajar por España. Y también, de vez en cuando, salir y viajar por Madrid. Es increíble lo que puede ofrecerte el mundo en cuanto sales por la puerta, sin necesidad de ir más lejos.
Ayer, por ejemplo, tuve que ir a recoger unos papeles a una gestoría y la chica que me atendió en la recepción llevaba el top más feo que he visto en mi vida. No sé si seré capaz de describir con tino esa joya de la moda de esta temporada de verano, pero voy a intentarlo porque quizás merezca la pena para fomentar la imaginación ente mis lectores.
Resulta que era un conjunto en dos partes yuxtapuestas, consistentes en una parte, digamos A, apretada y con funciones de fondo, y una parte llamémosla B, suelta y con un toque simpático-decorativo.
La parte A consistía en un mini trozo de tela rosa chicle pegada, de forma que dejaba la tripa y los hombros al aire. Además, llevaba un fruncido desde el canalillo hasta el ombligo, de modo que en la zona del escote, pues quedaba como en forma de corazón. El creador de semejante prenda parecía no haber reparado en tabúes y detalles de imaginación, y para amenizar el efecto reborde, le había puesto con ojo clínico, un encaje blanco de modo que añadiera belleza a la prenda como sólo él sabía dársela.
La parta B, era una tela suelta también rosa que se sujetaba al cuello y que caía en un escote amplio, en plan toga romana hasta el ombligo, dejando de este modo una parte de carne a la vista (podríamos llamarle una ventana para el michelín de la tripa) y luego corría a apretarse en la cintura. Bien ceñidito. Y no contento con eso, pues llevaba un broche de brillantes en el hombro derecho.
Hoy, he ido a hacerme el psicotécnico para renovar el carnet de conducir y cuando me han hecho pasar a la sala donde estaba el médico, he dudado de si el que me miraba con ojos penetrantes era una estatua de cera con fines desconocidos y formaba parte del mobiliario o una copia del cuerpo de Tutankamon post-embalsamado pre-vendaje. Pero cuando me ha hablado, he reconocido con asombro en él al erudito de la ciencia al mando del garirto y enseguida me he puesto a sus órdenes y he respondido a todas las preguntas de rigor sobre mi salud física, no sin miedo a que se me desarmara allí mismo en la consulta. ¿Esta gente no tiene jubilación?
En fin, que como decía antes, me encanta viajar. Quizás, llegados a este punto, una se pregunta si no tendrán razón los amigos de Kiko cuando afirman que no es necesario salir de España (dicho con orgullo patrio) para verlo todo. Aquí también hay montañas y mares y desiertos. Y una fauna autóctona que te ameniza los días que incluso piensas que serán los más aburridos de la semana.
jueves, 23 de junio de 2005
Azafata de congresos III
Todo tiene su recompensa en la vida. Estar de pié durante ocho horas con unos zapatos que hace que se te monte el juanete del dedo gordo con el callo del meñique y se te clave el tacón en todo el talón mientras las piernas te dan calambre por falta de actividad cerebral, merece la pena cuando el sufrimiento te permite ver a nuestra mismísima SAR, de modo que prácticamente puedes darle una colleja al rey a su paso por el pasillito de la sala (en parte porque tiene la cabeza muy grande y tentadora y en parte por haber organizado semejante sarao y necesitar azafatas de congresos para el evento). Sí, sí, como os lo cuento: al rey en persona, con su frenillo y sus perros escolta. Al rey, con su extraño andar y su dulce caminar.
Todo ocurrió cuando Paula y yo, por algún extraño artilugio de nuestra inteligencia, decidimos hacer bien nuestro trabajo y no perder el curro que, en estos momentos, nos da de comer. Denigrante curro, sí, pero remunerado. Así que hemos batido el top-hit de ranking de azafatismo y ahora nos hemos consagrado, con dos eventitos de nada, en unas veteranas del reparto de documentación, la retahíla constante de frases de forma automática mientras sonríes y el control de tarjetas identificativas a la entrada de auditorios. Ni más ni menos, ni menos ni más.
Así que nuestra jefa de azafatas decidió que no podía prescindir del dúo sacapuntas en este congreso tan importante en el que asistía la casa real, y para allá que fuimos la Pauli y yo el miércoles a desempeñar tamaña función laboral con nuestra ya conocida chaqueta verde eléctrico autofriccionante y el pañuelo dos aguas (que se me ocurrió meter en suavizante la noche anterior y que pasó a tomar por ello unas dimensiones de esponjosidad inesperadas que triplicaron su ya de por si enorme tamaño para mi desgracia. Era difícil de dominar semejante fiera, inerte pero corrupia).
Si ya en sí mismos, los congresos se han configurado en nuestra vida como un excelente campo de muestreo y ensayo de la variopinta fauna que camina por el globo, este fue ya de campeonato y la toma de datos ha sido altamente productiva. Para empezar, diremos que no os podéis imaginar el despliegue de medios que existe cuando un rey, véase Juan Carlos I, va a algún sitio público. Antes de que se haya bajado del coche, los miles de guardaespaldas llevan horas olfateando papeleras, chequeando a la peña, controlando horarios, dando órdenes… y el menor contratiempo, supone una crisis total que puede llegar a provocar paros cardiacos. El miércoles teníamos al frente a una copia mejorada de la teniente O’Neil y poco le faltó para rodar por la sala y reptar hasta su puesto con el walkie en la boca. Mucho me temo que llevaba machetes sujetos con la tira del tanga y que de habérsele caído un ojo en la sala, todos hubiéramos descubierto que en realidad, era toda acero y cables. ¡Menudo estrés de tía!
Nos pasamos toda la mañana pidiendo invitaciones a los asistentes, pidiéndoles que se sacaran los objetos metálicos de los bolsillos y cuando ya estaban todos dentro, nos colocaron al mando del puestecillo de libros gratuitos que regalaban los organizadores. ¡Ay, cuán mísera es el alma humana que, con sujetacorbatas de oro, rolex en la muñeca y pluma mont-blanc en el bolsillo de la chaqueta Ralph Lauren, nos empuja a pegarnos por aquello que no cuesta, pese a que la azafata te diga una y otra vez, que puedes dejar de meterle el codo en el ojo al gerente de cualquier multinacional o arrancarle los pelos al representante de importante compañía en España para adquirir un ejemplar de un libro caducado porque pueden bajarse de internet y además, si quieres, te lo envían a casa sin coste rellenando un formulario! Todo es inútil. La mezquindad no entiende de clases…
Pero bueno, lo pasamos estupendamente en el fondo y vimos al rey, que era lo importante y algo que no pasa todos los días. Una anécdota más que contar. Nos reímos un rato y luego, se nos saltaron como de costumbre las lágrimas camino de vuelta en el autobús rememorando la mañana y comentándoselo a mi madre en la comida cuando volvimos a casa. Ante todo, buen humor en la vida. Como me alegro de que Paula me acompañe en estos viajes porque sin ella, esto no sería ni la mitad de la mitad de soportable.
miércoles, 22 de junio de 2005
Luna lunera...
<>>
Esta noche parece que hay que mirar a la luna, sobre todo cuando salga, hacia las diez y media de la noche. Será muy bonita y muy grande.
Esta noche parece que hay que mirar a la luna, sobre todo cuando salga, hacia las diez y media de la noche. Será muy bonita y muy grande.
martes, 21 de junio de 2005
Hoy tampoco debería haberme levantado
Tampoco parece que hoy vaya a ser el día...
Son las 13:18 y ya he conseguido batir el Guiness del absurdo que rodea mi vida. Días como hoy, me hacen preguntarme una y otra vez, constantemente, si es que estoy acumulando el cupo de surrealismo que nos debería tocar a cada uno de los que me rodean o es que verdaderamente, estas cosas, sólo tienen que pasarme a mí y así queda escrito en mi destino.
Ayer me di cuenta de que esta mañana tenía cita para la declaración de la renta y que todavía no tenía en mi poder ninguno de los miles de documentos que hace falta presentar, empezando por un borrador de la declaración que tenía que haberme llegado a mi domicilio que jamás he recibido. Así que me levanto y voy corriendo a mi antiguo hogar por si hubiera llegado allí, aprovechando que me sé yo que el buzón anda medio tarumba y no cierra bien. He encontrado el borrador y me he ido a un bar a tomarme una coca-cola mientras lo observaba detenidamente. He llamado al teléfono de información de Hacienda para preguntar si podía presentarme con el borrador simplemente, dado que me parecía estupendo todo lo que en él se decía, y la chica me ha contestado que sí muy amablemente. Debería haber sospechado de tanta amabilidad, que normalmente, viene enmascarando una absoluta ignorancia.
Así que más contenta que unas castañuelas, me voy para el templo de la fiscalía española, pasándome antes por casa para recoger las tarjetas identificativas. Salgo y acercándome a la parada, veo que viene el autobús por la lejanía. Corro, campeona olímpica del deporte urbano, y lo cojo. Pero, ¡ay!, tengo que abandonar en vehículo a los 10 metros porque me he dejado la cartera en casa.
Subo a casa y la cartera no está. Ataque de pánico. Cojo el pasaporte por si las moscas. Noooooo, otra vez perdida la cartera no, por Dios. Voy corriendo al bar dónde me he bebido la coca-cola. La cartera no está. El único que está es el camarero borde que casi me ha incrustado la coca-cola en la cabeza minutos antes por haberle parecido una simple mortal. Ataque de pánico número 2 de la mañana. Voy a la tienda de una amiga, me deja dinero para un taxi, para acudir corriendo a mi cita con las obligaciones fiscales (ya no dan más citas). En el taxi, llamo a todas las centralitas habidas y por haber para anular tarjetas mientras me tambaleo en las curvas y sujeto el móvil con la oreja a la vez que tomo datos en una libreta. No es tan sencillo porque mi banco acaba de sufrir una fusión financiera y los datos no aparecen en pantalla y la chica, no para de pedirme datos que una normalmente lleva en la cartera y que intento hacerle entender que me han robado o he perdido. Le cuesta.
Llego a Hacienda. Espero una cola. La cola número 1 de la mañana. Me dan el papel que me da derecho legal a esperar la cola 2 de la mañana. A todo esto, sigo llamando al banco mientras pienso que cualquier caco debe estar sacando con mi VISA sus merecidas vacaciones al Caribe, no lo dudo. Me toca turno en una mesa. Le cuento mi caso y me dice, tan tranquilamente, que no pueden ayudarme a hacer la declaración porque A) soy autónoma y parece ser que además de no tener derecho a paro, contar con una elevada incertidumbre profesional y pagarnos nuestros gastos, tampoco tenemos derecho a que nos ayuden con la declaración y B) he vendido una casa y comprado otra y por ello, soy doble escoria de la sociedad y posiblemente, tenga que pagar cifras desorbitadas que nadie me había advertido. Ataque de pánico número 3 de la mañana. Como era de esperar, la chica de información de Hacienda no tenía ni idea de nada cuando la llamé por la mañana y ahora pago las consecuencias de tener a una inútil en un puesto público. Como era de esperar también, esto de evadir impuestos sólo pueden hacerlo los que tienen mucho, mucho. Pienso en los 100 € que tengo en la cuenta (no es coña) y en la letra de 800 que me entra la semana que viene. Y en el IVA de postre. Ataque de pánico número 4. ¿Es de perdedores llegado este momento llorar desesperadamente y sorber mocos en la vía pública? Me resisto, no obstante.
Salgo al borde del ataque de nervios. Llamo al banco otra vez a otro teléfono nuevo. Son las 12.30 y aún no he conseguido que me anulen la tarjeta y ni siquiera que me digan cuántas tengo. El caco debe estar ya haciendo las maletas, compradas para la ocasión de nuevo con mi VISA y planchando las camisas de flores para lucir palmito en las playas de arena fina. La chica, además, me dice que tengo que mandar un fax para anularlas, lo que no le parece incompatible con que esté en la calle y no tenga acceso a ningún aparato en el momento. He de reconocer, que la ladro un poco por teléfono. Pero sólo un poco.
Decido pasarme por una sucursal al lado de mi casa para sacar dinero con el pasaporte y cuando estoy allí, mi madre me llama para decirme que alguien ha encontrado mi cartera y la ha llevado a una dirección. Recapacito y me doy cuenta de que precisamente me la ha dejado en el banco en el que estoy. Esto sí que es surrealista. Así que me recojo mi cartera perdida por la mañana con todo dentro y me voy a casa, a escribir este post para desahogarme un poco.
lunes, 20 de junio de 2005
No es mi día
Hoy me han dado ganas de llorar. Todo me salía mal: no sé hacer la declaración de la renta, no me llega el borrador y no me lo dan, he perdido la cita por no organizarme, tengo hambre, he engordado, la encimera de mi nueva cocina me da dolores de cabeza, hace un calor espantoso, me quiero ir a la piscina, tengo que comprarme unos zapatos ortopédicos y por encima de todo, he desarrollado una infinita atracción sobre el pato laqueado al estilo pekinés. Lo que me faltaba.
Matrimonio católico
Me ha llegado este mail y me ha parecido sencillamente genial. Os lo pego para todos vosotros (por cierto, ¡que de tiempo hacía que no nos veíamos! rsc tiene razón, ¡incluso él nos saca delantera! Natalie, asidua lectora, ¡ya estamos de vuelta!).
Al hilo de la actual polémica en torno a la modificación de lalegislación española sobre los matrimonios y la postura de los católicos al respecto, me gustaría decir que:Estoy completamente a favor del permitir el matrimonio entre católicos.
Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo. El catolicismo no es una enfermedad; los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos. Pero esto, además de ser más una imagen pública ante los medios que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas. También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la Iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por «el qué dirán» o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias estructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familas católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio y una familia es una familia.
Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente sobre el que espero que mi opinión no resulte demasiado radical: también estoy afavor de permitir que los católicos adopten hijos. Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de «¿Católicos que adoptan hijos?¡Esos niños podrían hacerse católicos!».Veo ese tipo de críticas y respondo: si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás. Pese a las opiniones de algunos y a otros indicios, no hay pruebasevidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción. Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.
sábado, 18 de junio de 2005
La llamada de la selva o el principio del fin
Hace poco comentaba con una amiga que, cuando te dan ganas de tener una planta, es el principio del fin, por que a esa planta le sigue otra planta, a las plantas se les acaba uniendo una mascota y hete aquí que miras a los niños por la calle y comienzas a pensar: ¡qué monos!
Mal, ante todo organización. Los niños cansan un montón. Pero también es verdad que son geniales, sobre todo si llevan algún gen tuyo. Si el gen egoista llama a tu puerta, uno quiere pasarse el tiempo haciendo algo para ser recordado para siempre, por tonto que sea. Yo prefiero que se acuerden de mi por ponerme los pantalones en la cabeza y unos calcetines en las orejas y caminar diciendo: bip bip, a que no se acuerden en absoluto. El afán de pasar a la posteridad... Lo peor es que ayer salió a relucir en una conversación que los niños no se acuerdan casi de nada de lo que pase antes de que tengan siete años... ay ay ay, cuanta energía estoy desperdiciando en explicar cómo nacen las mariposas, que los ombligos son como un timbre que suena distinto en cada persona, que también hay delfines que viven en el mar, a parte de los de las piscinas del zoo, etc.
Y lo peor es que ya tengo muchas plantas en casa, chan chan...
Mal, ante todo organización. Los niños cansan un montón. Pero también es verdad que son geniales, sobre todo si llevan algún gen tuyo. Si el gen egoista llama a tu puerta, uno quiere pasarse el tiempo haciendo algo para ser recordado para siempre, por tonto que sea. Yo prefiero que se acuerden de mi por ponerme los pantalones en la cabeza y unos calcetines en las orejas y caminar diciendo: bip bip, a que no se acuerden en absoluto. El afán de pasar a la posteridad... Lo peor es que ayer salió a relucir en una conversación que los niños no se acuerdan casi de nada de lo que pase antes de que tengan siete años... ay ay ay, cuanta energía estoy desperdiciando en explicar cómo nacen las mariposas, que los ombligos son como un timbre que suena distinto en cada persona, que también hay delfines que viven en el mar, a parte de los de las piscinas del zoo, etc.
Y lo peor es que ya tengo muchas plantas en casa, chan chan...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
