miércoles, 25 de agosto de 2010

Ya está aqui el masaje.

Ya estoy de vuelta en casa después de unas vacaciones. Y ya me he metido en la loca rueda del último mes de embarazo, con todas sus consecuencias. Y eso que estoy como una rosa...

He comenzado bien descorchando la botella de la bienvenida al mundo real teniendo mi primera sesión de masaje de periné. Y no puedo resistir contar semejante experiencia en este blog porque sé que es una de las partes que más ansían conocer las espectadoras de este proceso de gestación que estoy viviendo. Va por ellas y siento compartir cosas tan íntimas con aquellos que no estéis preparados. Pero, ¡arriba la naturalidad!

Citando a una gran amiga, diré que para resumir y para que lo entendáis en pocas palabras, tengo ahora mismo el chichi hecho flecos. ¡Dios del amor hermoso! Creo que no me voy a recuperar de esto y no podré cerrar nunca más las piernecitas en mi vida, por no decir montar en bici.

Nada más llegar te tienes que despatarrar en paños menores en una camilla de fisioterapeuta. Esto, en el octavo mes de embarazo y con 34 años, con todas las revisiones médicas que llevas a tus espaldas, pues no es tan traumático. Pero sigue intimidando abrir tu flor de loto a una desconocida que sin más dilación, te introduce dos dedos lubricados pero con uñas largas en tus partes pudendas mientras comenta tranquilamente el menú del día o lo divertido que es que a todas las embarazadas nos de por colocar los armarios el último mes cuando estamos como un obús.

Y entonces, comienza la tortura, porque los dedos es lo de menos. Empieza a girar y a estirar ese músculo que por lo visto tenemos ahí abajo (efectuando en toda regla un conocido centrifugado de chichi y mal) tirando como si quisiera acabar con él en la mano y metiéndoselo en el bolso envuelto en papel albal. Tampoco lo habría notado porque después de un rato es un apéndice de caucho y se lo regalarías con alegría con tal de que parara.

Y venga para arriba y para abajo, y pellizcos y estiramientos. Y tú viendo pasar las menecillas de reloj lento, muy lento. Lentísimo de hecho. Intentando eso que hacemos todas que es relajar la zona en primera línea de guerra cuando sabemos que es una utopía que bien se merecería una canción de Silvio Rodríguez. Y respiras.

Y a todo esto, tu pareja está ahí situado en primera fila con la experta aprendiendo porque te lo tiene que hacer todos los días en tu casa. Sí, sí, sí, como os lo cuento. Todos los días durante diez minutos. Y entonces se ponen a hablar diciendo lo que no tiene y lo que tiene que hacer, con casos prácticos sobre la marcha con tu material reproductivo, mientras tú sudas la gota gorda intentando hacerte la maja y no llorando. En realidad, la masajista lo dice con palabras técnicas pero el objetivo es dejar la zona como el esparto y acabar erradicando de cuajo todas las terminaciones nerviosas que tiene mi músculo malherido. ¡Y eso que la primera sesión es la más light! Prefiero no pensar en la intensidad creciente de dolor que esto puede significar. Y además, entran en juego globos y pelotas que prometen de esta aventura algo sin igual de aquí a que esté en el potro de expulsión.

Por otro lado intuyo que quizás, si la masajista tuviera las uñas más cortas, esto habría sido más fácil y se habría reducido el raspado innecesario. Quizás ahora tendría mucosa. Espero que no tengan que hacerme una citología en 15 años porque ahí no queda material para nada. Todo me hace hasta pensar que las manos de carpintero de mi Picapino serán más agradables con su manicura bien hecha. También es que a él le puedo insultar con amor y claro, poner a parir a una desconocida pues me daba apuro...

Pero bueno, todo sea por un buen parto. Os iré contando porque hasta estas aventurillas las vives con alegría. ¿No venderán hormonas de estas que tengo por el cuerpo para después del embarazo? No estaría mal.

jueves, 12 de agosto de 2010

Educación inglesa

He instalado un punto intermitente de vigilancia e investigación en la piscina. Parece que leo un libro, y lo hago, pero eso no impide que de vez en cuando vaya tomando apuntes mentales fruto de mi capacidad de observación.

Me encanta mirar a los ingleses que hay en la urbanización. Un mundo tan dividido por la frontera de la educación. Y es que hay muy poca clase media en cuanto a los modales se refiere, que bien parecen hooligans venidos a más o parecen todos como recién salidos de tomar el té en Buckingham Palace. Fascinante.

Lo que más me atra en estos momentos y la temática elegida para mi investigación veraniega, es la forma que tienen de tratar a los niños los que son educados. Sobre todo, mi trabajo personal alcanza sus mejores avances y los resultados son más consistentes cuando me puedo permitir, por casualidades del destino, la comparación con una familia autóctona española de las de pura cepa. Entonces recojo datos mentales como una loca.

Me encanta porque no gritan, aunque suene a tópico. Pero es que no es que no griten ellos, es que no les gritan a los niños. Mientras la madre española no deja de decile a su Osé Manué a gritos que deje de correr por las baldosas de la piscina, desde la silla por supuesto y sin ningún límite aparente en cuanto a la distancia que lo separa de su retoño, la madre inglesa simplemente se lo dice en un tono nuetro, sin agobios y sin hacer partícipe a todos los vecinos del diálogo intrafamiliar. Fascinante.

Y también juegan con ellos bastante, lo que pasa es que precisamente eso: juegan ellos y no de nuevo todo el vecindario, que hemos sido testigos de los avances del tal Osé Manué en cuanto a su aprendizaje en técnicas de natación más avanzadas, tirarse de cabeza o cualquier otra hazaña que le haya dado a la madre por que aprenda, todo esto de nuevo desde la silla. Los ingleses tambien nadan e intentan enseñar a su prole a tirarse desde el bordillo de múltiples maneras, perono te mojan en el intento cuando pasas nadando (porque no les dejan) y se sientan con ellos en la piscina con las piernecillas colgando, ya que si no tendrían que gritar y molestar a todo el mundo. Y esto a parte de contribuir a la buena convivencia también digo yo que sirve para enseñarle un poco de educación en la ciudadanía a sus hijos y no ponerles histéricos a la mínima de cambio con tanto grito durante toda la mañana para que luego le sienten mal los macarrones con tomate del almuerzo.

En fin, cosas del directo. Que digo yo que un poco de vidilla en la vida de un niño está bien, pero que tanta...

miércoles, 11 de agosto de 2010

En una playa de rocas

Todos los días vamos a la playa por la mañana. Aquí las playas son malas y la arena está muy lejos de ser la arena que el año pasado disfrutábamos en Sarasota de la compañía de Miki. Hay piedras por todos lados y te haces daño en los piececillos cuando te quieres bañar. Pero aún así, vamos a tumbarnos sobre lo que tenemos, que es menos que nada, y sacamos la sombrilla. Y desde allí viajamos hasta donde nos lleven nuestros libros.

Ayer fuimos a una de arena y tuvimos que buscar concienzudamente un hueco para poner la sombrilla. Es lo que tiene el poder meterte en el agua sin cagarte en toda la geología española y sus múltiples minerales y piedras no preciosas. Creo que preferimos nuestra soledad alicatada que compartir con medio pueblo la poca franja de arena que queda entre el terraplén y la orilla. Cuestión de gustos.

Eso sí, ¡¡hoy toca piscina!! Con su cloro, sus baldosas, su agua transparente, su asepsia, su ausencia de medusas o tiburones blancos hambrientos... si es que en el fondo, soy más de ver lo que pasa en el fondo que sirena.

Un golpe de efecto

Este ha sido el segundo libro del verano, que ha supuesto el primer encuentro con el personaje de Myron Bolitar.

Una novela que ronda alrededor de la investigación sobre un asesinato y que trae a la palestra una serie de personajes cada cual más extraño. Sobre todo un amigo suyo del que podríamos decir que es un primo hermano de Dexter y que da pie a que en el texto, el autor traiga otra vez la doble moral esta de si matar a la escoria del universo, cogiendo la justicia por la propia mano, es un delito o un favor a la sociedad. Y se queda más ancho que largo... No sé, a mi me dio un poco de cosa pero es que últimamente, parece que todos se han puesto a hablar de cosas un poco chocantes para la moralidad como si fuera la cosa más normal y aceptada del mundo, planteándolas desde una óptica que si te relajas y te dejas llevar por la lectura sin alarmas, terminas tragándotela tan ricamente (véase también Invisible de Paul Auster).

Pero a parte de esto, la novela me ha gustado y puede que busque más títulos de la saga Bolitar. Ahora de momento, estoy con uno que me está encantando, pero eso ya es harina de otro post dentro de unos días.

lunes, 9 de agosto de 2010

Cualquier otro día

Este ha sido el primer libro del verano. Aquí va lo que me ha parecido.

El primer capítulo estuvo a punto de hacerme abandonar. Me dije "buenooooo, otro libro de yankis pesados con personajes que solo dicen palabrotas..." pero las personas que me lo recomendaron me animaron a seguir leyendo. Y se lo agradezco.

Resulta que el tocho en cuestión es un libro bastante apasionante y, en mi caso una virtud literaria necesaria, bastante entretenido. Duro a veces, de eso que te da sustito seguir leyendo porque ves que se avecina lo peor, pero un buen viaje por la vida americana y un momento de su historia complejo. Odias, te da rabia, tienes esperanza, lo das todo por perdido, luego ves la luz... todo eso ocurre en sus páginas.

Y mira que a mi la narrativa americana no me gusta nada. Que la forma de escribir normalmente no me llega, me aburre, no le veo yo el tirón. Pero he de decir que esta novela me ha gustado y la recomiendo para este verano.

Y si esperamos un poco, para los más vagos, la veremos en el cine. Puede ser una gran película o un bodrio americano exalta pasiones con algún guapito encabezando la cartelera. Para eso, tendremos que esperar y ver, como siempre.

Vacaciones


Llevo como dos semanas de vacaciones y mi productivo neto es prácticamente cero. Solo me salva que de vez en cuando pongo el lavaplatos y ayer puse la lavadora. Esa ha sido toda mi actividad estos días.

Lo demás: tumbarse en la piscina, bañarse en la piscina, tumbarse en la playa, bañarse en la playa, comer, cenar y leer. Prácticamente creo que no me dejo nada fuera. Pero bueno, tampoco he venido a hacer más. Lo raro es que el Picapino se está animando y ha dejado su hiperactividad en Madrid para acoplarse perfectamente a este ritmo sosegado. Raro, raro.

Ni la visita de Michelle Obama nos está afectando...

Por culpa de mi insomnio, o gracias a él, también me estoy reconciliando con mi reader. ¡La de cositas que estoy encontrando!

Ropita chula


Y por supuesto, tienen tienda en Broolklyn...
Pip-squeak Chapeau etc.

miércoles, 28 de julio de 2010

Una de música

Me encanta este grupo que me pasó mi hermano. Mira que soy poco moderna en temas de música, más que nada una total inculta, así que me apoyo en su sabiduría musical para conocer nuevos grupos, confiando en que todo el tiempo que nos conocemos le da criterio para recomendarme algo que tenga posibilidades de gustarme.

Hay veces que no se acierta, pero Fleet Foxes es el grupo perfecto para cascarme los cascos en la oficina y huir de todo el ruido ambiental. Con esto y el ventilador por horas que tengo en frente, que hace que al menos el flequillo se me mueva de vez en cuando como placebo ante el calor que hace en este habitáculo, voy que tiro.

Sobre todo me gusta porque hay mogollón de segundas voces, que luego puedes cantar por lo bajini siguiendo al cantante principal. Y creerte americana en un lugar lejano a esta silla desde la que escribo.

lunes, 26 de julio de 2010

Reformas hogareñas

Este finde ha tocado reforma. Teníamos un montón de tareas pendientes en casa y nos hemos plantado ante la desidia. Que lo vamos arrastrando, y arrastrando, y arrastrando... y al final los quehaceres sin hacer nos arrastran a nosotros.

Así que nos hemos puesto manos a la obra y hemos recogido y organizado los armarios. ¡Ay madre lo que hemos tirado! Que de repente me ha dado el síndrome de Diógenes al revés y no paro de tirar y tirar. Claro que de todas las cosas útiles, me ha sido difícil elegir cuál era la que no necesitaba: ¿un termo vietnamita enorme con unas flores horribles? ¿un especiero de IKEA desmontado y sin algunos alambres ya? ¿un juego de rol sin fichas? ¿una tabla de madera laminada en gris? ¿una caja entera con folletos de todos los espacios naturales de España?

También hemos pintado el baño. Un experimento interesante que todavía está en el horno pero que tiene buena pinta. Y hemos ido a Leroy Merlin a comprar una caja de herramientas toda chula con miles de cosas dentro. Ir a este tipo de tiendas con un carpintero es la leche. ¡Me ha dejado comprarme un destornillador eléctrico monísimo que cuando funciona sale luz! ¿Sabéis que si entiendes la etiqueta te dice muchas cosas del producto? Sobre todo si va a ser capaz de enroscar un tornilllo de chichinabo en una tabla o es de juguete. Increíble.

También hemos montado la cuna de Manuela y organizado más o menos el cuarto. Que no tiene nada, pero organizar la nada también es un acto de indiscutible proeza. Ahora solo le falta el resto para ir rellenado, pero eso ya lo haremos con el tiempo.

¡Ay!, que estoy matá.

viernes, 23 de julio de 2010

Miki ya no está en Madrid

Ha cruzado el charco y se ha ido para el otro lado. Al país donde hasta el suero que te dan en la farmacia cuando tienes cagalera por lo visto puede saber a chicle o a frutas del bosque, a gusto del consumidor.

Yo, pues tengo mucha pena dentro y le echo mucho de menos ya a estas alturas. Sé que le va a ir bien, que tiene que dar este paso si así lo considera, pero no puedo evitar llorar como una magdalena cada vez que lo pienso. Y como me da igual y la pena es mía, pues lloro lo que me da la gana y sin ahorros, sola o acompañada.

Miro la habitación toda recogida. Ya solo somos dos en las cenas de la terraza. No tenemos anécdotas de señoras enchufadas de botox. En el autobús ya no liga nadie. Nadie nos arrastra a cenar el centro comercial y luego tomarnos de postre un helado enorme con miles de cosas encima. La horchata no baja de nivel en la nevera. El cuarto de baño no parece el stand de El Corte Inglés de cremas.

Es que Miki tiene todas esas cosas dentro. Y mucho más. Pero sobre todo una personalidad increíble que hace que le quieras mucho. Miki es una persona especial, está lleno de virtudes todo lo grande que es, y yo, pues como decía, que la echo mucho de menos y que espero que construyan pronto un puente de Miami a Vallecas, para que sea posible ir a machucar el inglés sin necesidad de coger el barco o el avión, solo caminando en bicicleta o autoestop.

martes, 20 de julio de 2010

¡La quiero!


O como diría mi amiga Cientodos, ¡la necesito! Lo que habría dado por tener una casa de muñecas así de pequeña... ¿O en realidad es lo que daría ahora por tenerla?

Para qué engañarnos. Cuando era pequeña era más de la Barbie y los rosas. En realidad, la que quiere esta casita de muñecas es la niña que llevo dentro (y no me refiero a Manuela). ¡Es tan mona! Puedes echarle un vistazo completo pinchando aquí.

Mil recetitas, mucho minimalismo en el ajuar


Yo con mi diabetes gestacional sin poder probar los frutos del verano (léase horchata+fartons y helados variados) y encima adicta a esta página de postres. ¡Me encanta el blog Technicolor Kitchen!

Tengo muchas ganas de poder hornear su maravillosas recetas de CupCakes (mi amiga Paulen me debería dar un curso acelerado), probar sus tartas, hacer las galletas... y sobre todo, ¡ponerlo todo tan mono para hacerles fotos como las que vienen en el blog! ¿De verdad una sola persona puede tener tanto ajuar de cocina! Que no sé si lo que en realidad me gusta es la cantidad de cuenquitos, platos, copas y tazas que saca o la maravillosa pinta que tienen los dulces. Me tiene pillada por ambos lados.

Ahora mismo, salivando como una loca.

viernes, 16 de julio de 2010

Nobleza Obliga, de Donna Leon

Si es que a mi lo que en el fondo me encanta, es la novela policiaca. De vez en cuando me gusta empaparme de otros estilos y conocer nuevos mundos (que muchas veces me dejan boquiabierta), pero como leo los libros de investigaciones policiales, no me leo ninguno.

Esta vez, Brunetti y sus pesquisas por Venecia han sido mi telón de fondo en la línea de metro que conecta mi casa con Antón Martín. Esta es una línea de metro extraña, que se acorta o se alarga según los días y que cuando tengo una novela apasionante entre mis manos, parece que alguien se molesta en ir borrando estaciones con una goma mágica mientras aún no se sabía nada del rapto y posterior asesinato de Roberto Lorenzoni. Que lo mismo llega mi parada en medio de la excavación y el hallazgo del anillo, que en medio de la conservación con el forense a la vista de los resultados de los análisis.

Esto no me hace un buen apoyo para Brunetti en un caso tan duro como el que teníamos entre manos, pero he hecho lo que he podido y al final hemos salido victoriosos. Aunque ya le digo, que en el próximo libro, más vale que la signorina Electra le enseñe algo de informática, que es peor que yo. Anda que...

miércoles, 14 de julio de 2010

Música en clase

Ayer estuve con Picapino en el curso de preparación al parto y nos tocaba una sesión de musicoterapia. Y siento herir los sentimientos de los seguidores que puedan encontrar en este tipo de terapias la liberación a los más profundos entuertos de su alma, pero fue de traaaaaca.

La primera media hora de la clase, cuando flor de loto y su amiga el pequeño saltamontes empezaron a hablarnos como en susurros sobre los beneficios del pentagrama para nuestros bebés, me la pasé concentrándome en no desencadenar una risa histérica imparable de las mías, y sobre todo, no mirar al padre de la criatura que llevo dentro para evitar el contacto visual y estar entonces perdidos los dos, faltándole el respeto a las profesoras susurrantes. Hablaban bajo, pero son personas al fin y al cabo y no hace falta herir sus sentimientos.

Para abrir boca, así, nada más llegar, nos pidieron que cerráramos los ojos porque nos iban a hacer una lectura sobre un fondo musical. Y envuelto en violines y sonidos de lluvia tropical, nos declamaron una especie de manifiesto sobre los sentimientos más profundos de nuestros bebés y la importancia de papá y mamá en su vida. Luego, por supuesto, se abrió un debate sobre lo que habíamos sentido y qué había supuesto la experiencia para nosotros, que correspondimos con un gran silencio de la audiencia absorta.

Luego nos hablaron de la importancia del abrazo en la vida (así en general, sin especificar) y yo me acordé cuando a mi amiga Cientodos se fue a una fiesta y un falso llamado Aertes la intentó dar un abrazo sostenido, con un ojo abierto en blanco y otro cerrado. Confieso que fue una conexión mental arriesgada cuando estás intentando aguantar y controlar tu risa.

Luego tuvimos que bailar agarrados, para mi tranquilidad solo con Picapino, dejándonos llevar de forma alterna por los suaves designios del otro. Y sentir también a nuestro bebé como parte de una supuesta burbuja de tres que formábamos el conjunto. Reconozco que cuando me vi amparada por las espaldas de mi pareja, nos dejamos liberar un poco y nos reímos un rato los dos porque Picapino no paraba de decirme cosas al oído sobre la absurda situación. Y creo que rompimos el flujo de energía de la clase y se nos vio el plumero, con lo que el chacra de las profesoras, alojado en su suelo pélvico, se debió venir un poco abajo. Pido disculpas por nuestro comportamiento, pero no podíamos más.

Y para terminar, nos contaron a muy bajos decibelios el papel del padre en esto de la maternidad durante los primeros meses, que así venido a resumir, es estar pendiente de las emociones de la madre y sus necesidades, ya que no tiene nada que hacer ante el enorme vínculo de conexión directa que hay entre ella y el bebé. Vamos, que tres años de terapia que llevo encima que me desplumaron en una sola tarde con esta nueva interpretación de la dinámica familiar.

Se habló del colecho (¡ay, si mi amiga Paulen hubiera estado en la audiencia!) y del amor que flota en el aire. De la maternidad como experiencia cósmica alejada de todo mal, de la pureza de los sentimientos y de la importancia de la comunicación interestelar. El abrazo, como símbolo de protección y yo qué sé de cuántas cosas más. Ni hemorroides, ni gietas en los pezones, ni depresiones postparto, ni masajes de periné con globos dentro, ni ná de ná.

Y cuando estábamos en casa, hablando sobre la experiencia, nos dijimos que quizás somos unos incultos. O quizás habría estado mejor si nos lo hubieran contando todo a un volumen audible, con luz en la sala y sin todas esas palabras rimbombantes, cargadas de una cursilería extrema. Que digo yo que detrás de esto hay experimentos y estudios de personas serias que seguro que pueden avalar sus conocimientos y ayudarles a comunicar con más firmeza. Que no dudo que la musicoterapia esté bien, pero es que tanto misticismo...

viernes, 9 de julio de 2010

Ojos de camaleón

Desde que estoy embarazada, me choca comprobar que he entrado a formar parte del club de las personas non gratas en el transporte público, porque por primera vez en mi vida soy de esas personas a las que hay que dejar sentarse. Grupo que comparto con la gente mayor y los minusválidos.

Que es entrar en un autobús abarrotado y a la gente sentada se le disparan los ojos, uno hacia Cabo Cañaveral otro hacia los Caños de Meca como a los camaleones, haciendo de Fernando Trueba un mero principiante del estrabismo. Todo con tal de que no te des cuenta de que han visto el bombo, el bastón o las manos atríticas para no tener que levantarse ni aunque estén en sitio reservado. Hay gente que hace verdaderas virguerías a tal efecto, todas ellas con el común denominador de tener muy pero que muy poca vergüenza y educación.

Menos mal que no siempre es así y que de vez en cuando alguien se levanta y te deja su asiento. Todavía hay mucha gente estupenda en el mercado, aunque no sean la mayoría.

Lo peor es cuando ves que el que se levanta a dejar el sito a la señora mayor es el minusválido y el que cede el sito al minusválido es la embarazada y a su vez a esta la deja sentarse una persona que perdió la juventud hace tiempo.

Entre locos anda el juego.

Invisible, de Paul Auster


Pues, qué queréis que os diga, pero ni fu ni fa de mi último querido Paul. Hay partes que me han encantado, dándome un poco de optimismo y alimentando el gusanillo del gustito por leer, pero otras me he tenido que forzar a seguir enganchada a la lectura mientras mi otro yo luchaba por pensar en la manicura y el precio de la pescadilla en el Carrefour. Con el sueño que hace en el metro...

Todo el rato estaba pensando, ¿pero este no es el mismo personaje de otro libro de Paul Auster?

Lo que sí que me ha dejado KO ha sido el final. O bien no estoy a la altura de la intelectualidad que exige el momento o simplemente es que ahora lo intelectual es no serlo y acabar con un chimpún cualquiera.

Por favor, si alguien se lo lee que me cuente, que puede que me haya perdido.

jueves, 8 de julio de 2010

Paraíso en el futuro


Hay sitios a los que ya no podré ir con mi Javi y con Manuela. ¡Con lo remono que tienen el césped!

Un pueblo escocés prohíbe tener patos, conejos, palomas... ¡y niños!


¿Eres de los que creen que los niños dan alegría a los lugares? Pues Firhall, en Escocia, te parecerá un pueblo muy triste. Los habitantes han llegado a un acuerdo de convivencia: se permiten los perros pero se prohíben los niños para garantizar la tranquilidad.
Algunos medios han descrito, como "el lugar de los ogros que odian los niños". Pero lo cierto es que los habitantes de Firhall buscan la tranquilidad lejos de la algaravía, los ruidos y lloriqueos de los más pequeños.

Si uno desea adquirir una propiedad en esta zona ya sabe a lo que se atiene. Claro que si busca casa allí probablemente ya conocerá las reglas básicas... y tajantes. Sí a los perros, no a los niños y una cosa más: tener más de 45 años. Todo esto nos da las pistas para pensar en una especie de geriátrico pero 'en forma de pueblo'.

¿Por qué estas normas? Un lugar tranquilo donde los adultos puedan pasar los últimos días de su vida. Los menores están admitidos pero únicamente como una visita ocasional en ningún caso permanente.

Lesley-Ann Fraser, agente inmobiliaria del pueblo, le explicón a la BBC que la prensa exageró de tal manera el propósito de diseñar un pueblo para adultos que "realmente se llegó a pensar que cualquiera que quiera vivir en un lugar así era un ogro que odiaba a los niños".

La verdad es que no voy a engañaros pero pese al shock que me ha producido la noticia, he de confesar que una parte de mi está totalmente de acuerdo con la decisión unánime de los habitantes de este pueblo: los niños son un coñazo. Sé que es políticamente incorrecto decir esto y que dentro de poco tendré una retoña rampando por el mundo, pero eso no quita para que sea consciente de que por mucho que yo la vaya a querer y a perdonarle todas las impertinencias mientras se me cae la baba con la gracia de la niña "que mira qué salero tiene", no entienda que los demás no tienen porqué aguantarla. Los niños de los demás son de los demás, y son los demás los que se los tienen que comer con patatas.

Bajar a la piscina y cagarte en todo porque está lleno de energúmenos renacuajos que sus padres te imponen está mal visto. Parece que todos tenemos que aceptar que los niños son una bendición y que el que se tiren en bomba mientras nadas creyéndote una sirena tienes que saber aceptarlo abriendo tu corazón a la infancia. ¡Y una mierda!

Hay de todo en esta vida. Hay niños majos y niños malignos. Y no quiero a todos a mi alrededor, como no querría a mi alrededor un adulto toapelotas y mala persona. Y me gustaría sentirme libre para que me disgusten sin ser la típica vieja amargada del barrio.

¡Cómo estoy hoy!

martes, 6 de julio de 2010

Lancémonos al absurdo


Mi compañero Dora ha publicado un post sobre titulares periodísticos. Hay varios chulos pero es que este me ha encantado. ¡Viva el absurdo! El mundo sería mucho más interesante si pasaran estas cosas.

"Los trabajadores de Metro Madrid, como protesta sindical, cambian de sitio los nombres de las paradas. Durante una hora, Móstoles está en el centro, lo que no impide que la gente siga bajando a por el pan en chándal".

miércoles, 30 de junio de 2010

Hoy follo y mañana fatatas


Estoy haciendo un experimento con el pollo que me voy a comer hoy. Resulta que ahora que somos tan modernos, el pollo para asar de corral viene con un kit para preparar pollo al ajo. Este kit consiste en una bolsa profiláctica de algo parecido al plástico, pero que no se derrite con el calor, y unos polvos de olor indescriptible que hay que meter junto al pollo de cuerpo presente en la bolsa para después remover y que se impregne todo bien. ¿En qué momento esto me ha parecido una buena idea? Pues claramente en uno que no tenía el hambre que tengo ahora y en el que la idea de comerme semejante plato era lejana, como la vejez.

Dice que hay que dejarlo 75 minutos y ya solo me quedan 15. He ido a mirarlo una vez desde que le he introducido en el horno y la bolsa sigue entera y el pollo crepita en una salsa de dudosa calidad culinaria. Eso sí, os digo que para dentro que va, que no estoy para hacer algo diferente.

El caso es que esto es de coña. Resulta que, sensibilizada contra las hormonas y la vida mísera que les dan a los pollos de granjas acinadas, me gasto las perras en un pollo ecológico, que luego cocino envuelto en un material que parece desarrollado por la NASA (y que no creo que sea inerte) y condimentado con un montón de polvos de lo más sintético, alejados varios escalones de la cadena trófica natural. Pero, ¿cómo puedo ser tan absurda?

martes, 29 de junio de 2010

Para mejorar el currículo


Me pasa mi amiga Dora esta reflexión de última hora tardía. No sé si serán nuestras neuronas pero lo vemos super risoso y hemos decidido postearlo las dos al unísono.

Si te da VERGÜENZA decir en qué trabajas, aquí van algunas sugerencias para mejorar el impacto del 'Curriculum Vitae':
  • Coordinador de Movimientos de Información Interna (Celador)
  • Especialista en Logística y distribución de Documentos (Mensajero)
  • Experta en Terapia Visual y Distracción Ocupacional (Bailarina de Club STREEP-TEASE)
  • Coordinador Adjunto de Admisiones y Salidas de personal (Portero)
  • Coordinador Oficial de Movimiento Nocturno (Vigilante)
  • Experto en Manejo de Materiales (Bodeguero)
  • Distribuidor externo de Recursos Humanos VIP (Chofer de Taxi)
  • Especialista en Logística de Energía Combustible (Despachador de Gasolinera)
  • Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (Albañil)
  • Enlace Externo Avanzado en Logística de Documentos (Mensajero con Moto)
  • Consultor de Asuntos Generales y No Específicos (Adivino, Brujo, Lector de Cartas)
  • Técnico de Mercadeo Dirigido (Repartidor de Propaganda)
  • Especialista en Logística de Alimentos (Camarero)
  • Experto en Clasificación y Acopio de Perecederos (Verdulero - Vendedor de Verduras)
  • Abastecedor Calificado de Sólidos y Líquidos en Lugares de Alta Concentración (Vendedor de Cerveza y Chucherias en el Estadio)
  • Terapista Emocional en Centro de 'Salud' (Cantinero)
  • Distribuidor Externo de Productos Importados de Alta Rotación (Vendedor Ambulante)
  • Experta en Sexología y Terapia Personal (Puta)
  • Técnico en Mantenimiento Sanitario de Caminos Públicos (Barrendero de Calles)
  • Experto en 'Freelance' (Trabaja En Lo Que Sea)
  • Impulsor de Vehículo Distribuidor de Refrigeración (Repartidor de Pescado)
  • Especialista en Manejo de Tierras y Plantas (Jardinero)
  • Experto Distribuidor de Música y Cinematografía (Vendedor de Discos Piratas)
  • Director General Adjunto de Asuntos sin Importancia (Diputado)
  • Experto manipulador de necesidades secundarias (Teleoperador)
Y tú, ¿en qué trabajas?